Yasek Manzano: hay que vivir el jazz

Yasek Manzano: hay que vivir el jazz

Santiago de Cuba es la capital del Caribe, de eso nadie tiene dudas, aquí convergen las más auténticas tradiciones nacionales y el sofocante calor que hace, de esta, una ciudad única de intercambio y felicidad.

Confluyen en el espacio montañoso singularidades que van desde lo más tradicional hasta el gusto por impulsar aquello que en determinadas ocasiones resulta, para algunos, desconocido.

Muchos son los propósitos y mayores los esfuerzos. Por eso, cada septiembre llegan a la cuna del son, talentosos artistas de todo el país para inundar la ciudad con sus creaciones, son los Amigos del Jazz.

Este año durante la sexta edición del evento se repitieron caras y aparecieron otras nuevas, siempre con el ánimo del intercambio sano y el deseo de regalar mucha música. Fue entonces como casi por casualidad, llegué a conversar con Yasek Manzano, joven, alegre y talentoso.

Cerraba el festival y con la música tocando de fondo, me regaló algunas palabras y un CD, mientras esperaba su turno para subir a la tarima, hablamos —por supuesto de jazz— de Santiago de Cuba y de sus festivales.

“Respecto a este festival estoy satisfecho espiritualmente, porque ha sucedido lo que conceptualmente un encuentro de jazz significa, que es un encuentro de amigos que vienen a compartir de su experiencia como jazzistas. Tanto jóvenes músicos que están luchando para colocarse en el panorama musical cubano y las bandas profesionales como los músicos que vinieron solos. Ha sido una fiesta de mucho intercambio, mucha sabiduría, mucho amor  y, sobre todo, —una cosa muy importante— se ha visto un ambiente de humildad, de sencillez, entre todos los artistas, que han compartido ideas fuera del escenario, solamente ideas musicales a través de la improvisación, porque el jazz es un génerode improvisación.

“También tuvimos la oportunidad de hacer una pequeña presentación en el conservatorio Esteban Salas y fue una experiencia muy bonita, todos los muchachos, que tenían muchos deseos de tocar, regalaron su talento en este encuentro, en el cual también conversamos con ellos. Yo espero tener la oportunidad de regresar para seguir contribuyendo en las escuelas, impartir algunas clases magistrales, talleres de improvisación, técnica de mi instrumento, todo lo bueno que pueda aportar, desde mi experiencia estoy dispuesto a hacerlo, porque realmente no solo vale la pena porque hay mucho talento en esta ciudad, en el país en general, vale la pena porque aquí nació el corazón de la música cubana, entonces tenemos que defender Santiago de Cuba, tenemos que defender el jazz en Santiago de Cuba”.

Eres uno de los artistas jóvenes que dentro del género goza de mayor reconocimiento y popularidad en el país, ¿cómo ves la posición del jazz ahora mismo en Cuba?

“A pesar de que se ha hecho un gran esfuerzo, después del huracán Irma, se hizo el evento y creo que fue un éxito, este fue relativo por la cuestión de la promoción y porque el público santiaguero todavía necesita adaptarse. Sin embargo,la clausura ha sido en medio de la Plaza Dolores, lo cual es una idea magnífica para que todo el público que camina, el transeúnte santiaguero y los amantes del jazz puedan venir a este sitio, una tarima donde se celebra la clausura, esas son opciones muy inteligentes para promoverlo, pero obviamente hace falta trabajar más, hace falta poner mucho presupuesto en esto para que los jóvenes no se desanimen y sigan haciendo lo que ellos de corazón sienten.

“Aquí tenemos jazzistas jóvenes que quieren hacer jazz santiaguero, jazz cubano y necesitan realmente apoyo de las instituciones, necesitan buenos pagos, necesitan becas, necesitan espacios para tocar, más eventos como este.Hace falta crear una infraestructura que pueda sujetar, que pueda sostener el talento real que existe aquí en Santiago.

“Se crean festivales de jazz porque en todas partes del mundo, donde se cultiva este género, se expandió como el rock, la salsa e inclusive el son cubano, que ahora son muy comerciales y que siempre van a estar vivos.

¿Qué es necesario hacer para que el jazz llegue a un público más amplio?

“Tenemos que trabajar muy duro para realmente crear y consagrar un sistema que sea vivir el jazz en la calle, que sea una cosa cotidiana, como es la música tradicional cubana en Santiago, que está en todas las esquinas, yo pienso que el jazz podría estar más en todas las esquinas.

“Hasta ahora hay lugares muy selectos, hay sus festivales, tienen su conga, pero es que el jazz también nació de las retretas, de esos carnavales en New Orleans, es decir que se toca en las calles guaracheando, nacióde la guaracha callejera con instrumentos de metal tocando y la conga es una expresión también de aquellos tiempos. La conga tiene influencia de todos esos géneros porque además el jazz tiene raíces muy caribeñas, de hecho, son puramente caribeñas, con toda la serie de culturas que convergen, la cultura negra porque África es muy importante dentro de eso, y la de Europa, andan juntas.

“Pero realmente el jazz nació en la calle, es un género cotidiano, puede haber un trío o un cuarteto tocando en un bar en una esquina.

“Los estudiantes deben tener una clase que sea de jazz, un momento donde se haga jazz cubano, debemos respirar esa música un poco más, y estamos hablando de cultura cubana también, el jazz no es norteamericano, nació en el Caribe, ellos lo adoptaron y le pusieron esa palabra, jazz, que no significa nada, pero es caribeño”.