Soñando un mundo mejor

Soñando un mundo mejor

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Cultura Comunitaria, CIERIC
  • La Cruzada teatral Guantánamo-Baracoa fue participantes en el evento. Foto de archivo UNEAC
    La Cruzada teatral Guantánamo-Baracoa fue participantes en el evento. Foto de archivo UNEAC

El pre-taller Desafíos de la Educación Popular de la argentina Claudia Korol seguida del montaje de la feria El Mundo que soñamos, construida por las manos de todos los participantes en el evento, dieron inicio al VIII Taller regional de intercambio de experiencias. Prácticas culturales, equidad y ciudadanía responsable, que sesionó en la Habana del 24 al 26 de octubre.

La participación de una gran diversidad de representantes de organizaciones no gubernamentales e iniciativas y proyectos culturales, propició un rico intercambio, así como nuevos aprendizajes que contribuirán a mejorar el trabajo que realizamos desde nuestras comunidades. Representantes del CIERIC, la UNEAC, direcciones de cultura, del Centro Memorial Martin Luther King Jr., Casas de cultura, Metaexpo, El patio de Adela, Fedeagua, Pañuelos de Rebeldía, Alertaterritorio, ICMA, Voces Nuestras, Proyecto Picacho, la Guerrilla de Teatreros, SERAPAZ, el Centro de Promoción y Cultura, Centro de Derechos Humanos Fray Fco, Proyecto Misarte, la Cruzada teatral Guantánamo-Baracoa, entre muchos otros enriquecieron el debate y las aportaciones bajo la premisa de respetar la diversidad y dando un sí a la apertura de la escucha.

Con el panel: “Prácticas culturales, equidad y ciudadanía responsable. Construyendo el mundo que soñamos” continúo este provechoso intercambio de experiencias, seguido de los talleres temáticos: Comunidad, patrimonio e identidad, Territorio y desarrollo local sostenible y Creación, innovación y cambio social. En los diferentes talleres fue valorado el internacionalismo y la solidaridad que siempre ha caracterizado a Cuba para con los países de América. Fue destacado el compromiso, la resistencia, la movilización, el reconocimiento de saberes, como valores desde los cuales todos podemos cambiar nuestro mundo a partir del espacio desde donde accionamos, defendiendo la identidad de nuestras comunidades y defendiendo nuestra cultura, bajo la premisa de que… “Yo no puedo cambiar el mundo, pero sí mi espacio”.

Estos talleres desde donde intercambiaron sujetos dedicados día a día a la loable labor de promover cultura, defender derechos humanos, preservar la identidad, acompañar procesos, articular redes y fomentar valores desde las comunidades, dialogaron en todas sus secciones de trabajo acerca de la igualdad en acceso a derechos, del respeto a la diversidad, la lucha por un mundo sin fronteras y por la emancipación que se lleva a cabo en diferentes países de América Latina participantes en el evento.

Durante los días que sesionó el taller se vivió un ambiente donde todas y todos compartieron, dialogaron, se conocieron y se reconocieron en el otro. Donde cooperamos en busca de la integración regional y porque no, de otras partes del mundo. Donde soñamos con poder tejer redes de trabajo, iluminados con una luz de deseo por cambiar nuestro entorno, haciendo cosas todos los días para lograrlo.

Este VIII Taller en su totalidad cumplió los objetivos propuestos por su comité organizador, fue en su conjunto, un espacio donde se promovió la reflexión y el intercambio sobre la contribución de la cultura (prácticas culturales de creación e innovación) a los procesos transformadores del desarrollo a escala local y comunitaria, todo ello a través del dialogo consciente y comprometido y de la socialización de los saberes teórico-prácticos con los que contaban sus participantes.

Por otro lado, agradecemos la oportunidad de que se potenciara este espacio para la construcción colectiva de propuestas y capacidades, que permitió evaluar nuestras prácticas en cuanto a la transformación que estamos produciendo a través de ellas, y su impacto en el mejoramiento de nuestras realidades.

La posibilidad de debatir ideas y experiencias innovadoras y continuar mejorando las redes y relaciones de cooperación y trabajo entre actores diversos vinculados a estos procesos en aras de fortalecer los vínculos y en general la gestión de nuestras prácticas.

Todas y todos los participantes fuimos capaces de soñarnos el mundo que deseamos pero para ello visualizamos que será necesario preservar nuestra identidad, tomar conciencia, y continuar desarrollando capacidades, procesos de formación que permitan la participación de todas y todos. La importancia de no solo producir conocimientos, sino compartirlos, de dar valor a la subjetividad de las personas que construyen con sus manos nuestro mundo, sus sentimientos, vivencias y valores. Rescatamos el rol importante del arte y las nuevas concepciones del arte, la economía social solidaria, y la reapropiación de la tecnología, elementos estos que contribuirán a mejorar nuestros procesos, nuestras prácticas. Todo ello con la convicción de construir un futuro donde los seres humanos seamos embajadores de buenos modos y valores, capaces de proteger el medioambiente y de trabajar en la transformación de su comunidad, de sus territorios. Un mundo futuro donde exista equidad, respeto a las diferencias, se diga no la violencia y si a la justicia social. Donde no existan desarraigos y se preserve la identidad y la libertad.

De esta forma haber participado en este VIII Taller mostró que es posible construir un mundo mejor y que para ello debemos seguir luchando por construir un sujeto colectivo, romper dogmas y valorizar el papel de las redes para conectarnos y reconectarnos en redes que acompañen, ayuden a continuar transformando nuestras comunidades, nuestros territorios y finalmente vivir ese mundo que fuimos capaces de soñarnos y por qué no de visualizar.