El arte en los medios: evento de debate, reflexión y crítica constructiva

El arte en los medios: evento de debate, reflexión y crítica constructiva

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Concurso Caracol 2017
  • En un panel conformado por los licenciados Soledad Cruz (como moderadora), Jorge Alonso Padilla y Elena Palacios, se abordó el tema referido al Drama llevado a la Televisión. Foto: Rubén Ricardo Infante
    En un panel conformado por los licenciados Soledad Cruz (como moderadora), Jorge Alonso Padilla y Elena Palacios, se abordó el tema referido al Drama llevado a la Televisión. Foto: Rubén Ricardo Infante

“Criticar no es morder, ni tenacear, ni clavar en la áspera picota, no es consagrarse impíamente a escudriñar con miradas avaras en la obra bella los lunares y manchas que la afean; es señalar con noble intento el lunar negro, y desvanecer con mano piadosa la sombra que oscurece la obra bella” [1]

Quizás en este pensamiento de nuestro José Martí, vayan todas la aspiraciones de cada uno de los asistentes que, en estos tres días de principios de noviembre, confluyen en la Sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) para, en evento teórico programado, analizar, discutir, profundizar y, ante todo ejercer la crítica individual y colectiva con vista a un mejoramiento superior —como bien exigen los nuevos tiempos que hoy corren—, del Arte en los medios de comunicación en Cuba.

Especialistas, académicos, técnicos, profesionales, trabajadores en general se disponen en este período a analizar lo acontecido —tanto lo del pasado histórico, como lo actual más reciente—, con vista al disfrute y mejoramiento de nuestros medios televisivo, radial y cinematográfico, teniendo como objetivo fundamental el disfrute y complacencia de un público como el cubano, exigente, crítico y muy profundo en pensamiento, gusto e intereses.

En este primer día de jornada, dedicado a la Televisión desde sus inicios hasta hoy y, en especial, al género dramático llevado a la pantalla chica, se escucharon las voces de numerosos asistentes, como la del director de la Televisión cubana —desde su comienzo en los años cincuenta del pasado siglo—, el doctor Honoris Causa del Instituto Superior de Arte (ISA) Jesús Cabrera (Chucho), quien en conferencia inaugural describió una semblanza de la época en que le tocó vivir y en la que, propietarios y jefes de canales y emisoras en franco contubernio, hacían y deshacían con el salario —y hasta con la dignidad—, de sus subalternos y connotados directores, técnicos y artistas. A Chucho Cabrera cabe el honor de ser ya uno de los paradigmas indiscutibles de la creación y desarrollo de la Televisión cubana durante sus más de seis décadas y, no obstante todos sus logros y adversidades por las cuales ha transcurrido.

En un panel conformado por los licenciados Soledad Cruz (como moderadora), Jorge Alonso Padilla y Elena Palacios, se abordó el tema referido al Drama llevado a la Televisión.

Al respecto, la experimentada periodista y escritora Soledad Cruz, explicó sobre los problemas y quejas existentes con la distribución y selección de la programación dramática televisiva como son los casos de la comedia, el teatro, el cuento, los teleplays…Especificó que la base fundamental de ella es el guión, el que incursiona con obras parciales sobre el reflejo de una realidad, caracterizada por cierto maniqueísmo y esquematismo. “El guión, dijo, debe asumir la diversidad y riqueza de la realidad de su época”, para citar a continuación como ejemplos a las series norteamericanas y de cómo esas logran hacer personajes vivos, esclarecedores y que incluso, llegan a abordar problemas sociales.

“¡Hay que mover los caracoles para lograr el mejoramiento de nuestra programación televisiva dramática!”, exhortó.

Por su parte, el periodista y director Jorge Alonso Padilla, destacó:

“Tomar una cámara y seleccionar a dos ó tres personas a decir algo, sin saber qué queremos pedir…Esto a veces parece un trabalenguas pero esa es la impresión que a veces recibimos cuando observamos algunos programas cuyos entrevistados/entrevistadores ni creen ni saben acerca de lo cual están hablando (…) Es la llamada improvisación para llenar 27 minutos de un programa para tratar de informar (o divertir) a un televidente quien se quedará en las mismas, si es que algo se logra con esto (…) El guión es esencial en todo esto y con el objetivo fundamental de lograr un buen espacio televisivo. Más, este no lo es todo, como base fundamental. No basta, pues este forma parte de una cadena. El trabajo más completo es el dramatizado. El primer problema al respecto —o se dice—, que no tenemos guionistas o buenos guionistas en este medio. Y me pregunto: ¿Qué ha pasado, entonces…Si la televisión contaba desde sus albores con maravillosos guionistas, e incluso, hasta con grandes personalidades de la Literatura que escribieron para la radio y la televisión? Este es un problema que hay que tratar, porque serían muchos los factores que han intervenido tanto desde el punto de vista social, político, como económico, y que no tienen nada que ver, propiamente, con los guionistas. A mi juicio siempre ha primado entre los directivos de la televisión —tal vez por desconocimiento, o por tratar de partir de lo ideológico a lo personal—, una intención de convertirla en una difusora tan sólo de discursos y consignas y a esto se le unen asesores y otros dirigentes de menor cuantía con intereses diversos. En tal sentido ha primado la falta de confianza, a veces, por parte de algunos dirigentes y de un personal afín, desde el punto de vista de sus potencialidades y en defensa de los principios. Esto ha coartado durante años la creatividad de los guionistas, al igual que la selección, exploración y tratamiento de temas álgidos o sensibles de nuestra realidad y a la vez importantes, interesantes que, a su vez, han convocado a la autocensura”.

Alonso Padilla exhortó en su intervención a provocar un debate sobre dicho tema que “nos lleve a adoptar claridad y posibles soluciones”, para especificar seguidamente que “no obstante aquí no concluye el tema sobre la calidad de un dramatizado, pues si llegamos a contar con un buen guión dramatizado —o al menos aceptable—, este asunto pasará entonces a los directores y al empleo de los asesores. Un buen guión siempre tendrá que requerir de un buen análisis dramatúrgico. Algo que, desdichadamente, no siempre se produce y que, como consecuencia, entraña errores que podrían lastrar la calidad de la obra (…) Hay que valorar también otros aspectos, como es el caso del realizador, lo mismo un cuento, una telenovela que una comedia. ¿Cuál es su preparación, aparte de su talento, para enfrentar la obra? ¿Tiene suficientes conocimientos y competencia para apoyar y complementar el trabajo del director, de manera que se conforme un equipo creativo que aporte buenos guiones?”.

Asimismo, en este primer día de intervenciones y debates se hizo un llamado a que temas y problemas como la diversidad, la racialidad y los problemas de género, entre otros, no se abordan como debiera hacerse; al igual que hace tiempo no se cuenta con un equipo de asesores de puntería.

Por su parte, Pedro de la Hoz, vicepresidente de la UNEAC, concretó “a no tener tanta nostalgia del pasado, como sí a tenerla del futuro (…) Hay que hacer un estudio no sólo del salario/contrato. De la HBO y de otras televisoras comerciales, vamos a tomar las mejores experiencias, mas no tiene sentido alguno competir, si nuestra televisión es pública y, por lo tanto, tiene una misión de cumplir (…) Nos falta estudiar el modelo de una buena televisión pública, y este un déficit teórico- conceptual que tenemos y que no sólo pasa por los dirigentes de organismos, sino también por parte de nosotros mismos quienes tenemos la necesidad de saber y conocer acerca de qué tenemos que hacer y cuáles son los pasos que debemos dar”. Resaltó que “para un tipo de modelo como el que debemos desarrollar hacen falta el teatro y el cuento”, además de llamar al conocimiento de los clásicos de la dramaturgia, del teatro cubano (como Onelio Jorge Cardoso, entre otros muchos), de su historia. “¿Dónde están?, y para esto no hace falta tantos recursos, sino pensamiento y focalizar las prioridades. Son prioridades políticas, artísticas; prioridades que hay que situar”.

Aún quedan en el tintero y en la voz de muchos de nuestros profesionales de los medios infinidad de temas por tratar y que, en un evento de tan sólo tres días, son difíciles de profundizar para llevar a vías de solución, de forma crítica y constructiva. Los tiempos han cambiado desde todo punto de vista, las circunstancias y el contexto nacional e internacional también lo han sido y, por ende, debemos y tenemos que conducir nuestros pasos como comunicadores de los medios —y sin evadir y desconocer el contexto foráneo—, hacia otras vertientes más ajustadas a nuestra realidad, a nuestros principios, a nuestra dignidad nacional.

En suma, el trabajador de los medios debe “disponer como crítico de un conocimiento técnico, de una visión histórica y social apta para valorar contextos y de cierta claridad expositiva (…) Tiene que convocar al análisis en el espacio público y convertirse en hábito incorporado al accionar de todos los días. Tiene que integrarse a la conciencia colectiva como contribución al bienestar de todos (…) La utilidad de la crítica trasciende el arte y la literatura. Debe incorporarse su práctica para rectificar el camino, para atajar a tiempo los errores”[2].

Notas:

[1] José Martí. Fragmento de discurso emitido en el Liceo Artístico y Literario de Guanabacoa, el 21 de junio de 1879. T. 15, p.94.

[2] Pogolotti,  Graziella. Periódico Juventud Rebelde, 29 de Octubre del 2016.