La mirada oblicua de Félix Sánchez

La mirada oblicua de Félix Sánchez

  • La mirada oblicua, propuesta con la que Félix alcanzara el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2016. Cubierta de Ediciones Matanzas
    La mirada oblicua, propuesta con la que Félix alcanzara el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2016. Cubierta de Ediciones Matanzas

La mirada oblicua (Ediciones Matanzas, 2017), el más reciente libro de cuentos de Félix Sánchez (Ciego de Ávila, Ceballos, 1955), confirma que este autor no es de aquellos hombres que dan la espalda a su tiempo, pero, eso sí, va hacia él desde claves que eluden esa común y corriente aproximación frontal, “realista”.

Para este autor nuestra existencia está marcada por el absurdo, y solo entendiendo esto, tal y como pensaba Albert Camus, puede el ser humano enfrentar su compleja realidad.Ha dicho Félix: “Aun cuando no logre transformar cuanto le rodea, comprendiéndolo desde esta otra mirada, esta mirada oblicua que profundiza como ninguna, al menos se siente aliviado y con una sonrisa socarrona puede coexistir con su circunstancia, puede seguir adelante, sin sentirse abrumado ni aplastado, siendo entonces un vencedor”.

Tal dramatismo, desde los particulares presupuestos que plantea, es una constante en la obra narrativa de este significativo narrador cubano, ya con cinco novelas, más de una decena de cuadernos de cuentos, e importantes premios, entre ellos el Cirilo Villaverde de novela, concedido por la UNEAC, y el Julio Cortázar de cuento.

A la manera de los clásicos literarios del humor y el absurdo, pensemos sobre todo en esos grandes escritores rusos, él echa mano a un arsenal de elementos de la cotidianidad y con ellos mismos, casi que presenciando la misma escena que acaba de tomar, sin que apenas nos hayamos percatado de su sutil vuelta de tuerca, nos hace ver que lo estábamos viendo, viviendo, no era como pensábamos.

Ocurre así en La mirada oblicua, propuesta con la que Félix alcanzara el Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas 2016. Insólitas, pero también muy ilustrativas de cuanto nos acontece, son siempre las visiones que nos proporciona la perspectiva oblicua del autor en este libro.

Una pareja de ancianos termina viviendo en el patio tras alquilar el resto de la casa; un hombre, para subsistir, es empujado por su mujer a ejercer como traductor de perros; unos padres pierden a su hijo (más bien se ven obligados a llevarse otro) tras dejarlo en una especie de guardaniños a la entrada de una tienda; un furibundo lector devora libros en el local del Correo, donde puede disfrutar de aire acondicionado…; situaciones como estas dan pie a los nueve relatos que conforman este volumen.

El también destacado narrador cubano Pedro de Jesús López ha señalado que en La mirada… destaca “la coherencia con que fragua y sostiene, a través de anécdotas disímiles, un tono en el que se entreveran, con gracia y oficio, la ironía, ciertos recursos de la literatura fantástica y absurda, así como una estrategia de desdramatización en el trazo de personajes y conflictos, que los hace aparecer casi desdibujados y sin énfasis, al tiempo que, tras esas veladuras, se acomete una ejemplar indagación en los costados más oscuros de la realidad cubana contemporánea”.

Humor, ironía, sarcasmo, parodia, absurdo, elementos que se unen a la capacidad el autor capacidad para establecer, desde nuestra aparente trivialidad, diálogos con otros épocas, con otros países, y con la propia cultura, especialmente con las letras. Es esta la mirada de Félix Sánchez, una mirada profunda, metafórica, oblicua.