José Tejedor: el bolero de victrola

NOSTALGIA MUSICAL

José Tejedor: el bolero de victrola

  • El primer punto de giro de Joseíto acontece en 1937 con su participación en el célebre programa radial La Corte Suprema del Arte y en diversos certámenes de canto. Foto tomada de internet
    El primer punto de giro de Joseíto acontece en 1937 con su participación en el célebre programa radial La Corte Suprema del Arte y en diversos certámenes de canto. Foto tomada de internet

Aunque muchos jóvenes desconocen las voces de los ídolos de canciones de otros tiempos, en la década de 1960 estuvieron de moda boleristas como Orlando Contreras, Ñico Membiela, Orlando vallejo, Roberto Faz, Fernando Álvarez, Lino Borges, Blanca Rosa Gil y José Tejedor entre muchos otros.

Eran boleristas que se escuchaban en las miles de victrolas de discos de pasta negra, que se escuchaban en bares, cantinas y bodegas de Cuba.

Uno de los más difundidos que llegó contar con tres programas dedicados a sus grabaciones, algunos de esos espacios de larga vida como Tejedor en la tarde, (5:00 pm) en la radio COCO, ese horario era como una experiencia religiosa, parecido al espacio que mantuvo durante años Los Cinco Latinos (11 am) en la propia COCO y el chileno Lucho Gatica a las 5 y 30 pm en Radio Internacional.

¿Quién era José Tejedor?

José Tejedor Sabatés, La Habana, 7 noviembre 1922/ La Habana, 2 agosto 1991, fue guitarrista, cantante y compositor no vidente.

Conversé muchas veces con Tejedor, me contó los avatares que tuvo que enfrentar en su vida. “Nací dentro de una familia muy humilde en el barrio de Santo Suárez, éramos cuatro hermanos que tuvieron que pasar muchas privaciones en el gobierno de Gerardo Machado, en la década de 1930, eran tiempos de crisis. Nací ciego, pude asistir muy poco a la escuela, mi familia me protegía mucho. Para un niño ciego, la mejor compañía es la música, desde muy pequeño cantaba las canciones de moda, especialmente boleros. Mis intérpretes favoritos eran Pablo Quevedo (primer divo de Cuba), Pedro Vargas, Paulina Álvarez. Cuanta fiesta se hacía en el barrio, siempre me incluían en el programa. La gente venía a invitarme y mi madre siempre me llevaba, eso era un aliciente que me permitió adentrarme en la música”.

Un hecho que marca un momento importante es la llegada a la casa de una guitarra salvadora que le regala su madre, aprendió a tocarla y a acompañarse. “Esa guitarra fue un acicate que me estimuló enormemente mi veta de trovador que llevo dentro”, contó en una ocasión al periodista ciego del pueblo de La Salud-Quivicán Félix Milián.

El primer punto de giro de Joseíto acontece en 1937 con su participación en el célebre programa radial La Corte Suprema del Arte y en diversos certámenes de canto. Se presenta en el teatro Martí y en la sociedad Curros Enríquez. “Siempre obtenía uno de los primeros lugares, eso me seguía estimulando”.

La primera oportunidad de grabar su voz ocurre el 20 de noviembre de 1959, gran momento de la música cubana, donde la competencia era feroz. José Galiño cuenta que una firma productora inventada de ocasión por el hijo de Rogelio Martínez –director de la Sonora Matancera–; crea el sello Rosy, hacen un ven tú, dirigido y orquestado por Javier Vázquez, el descubridor de Tejedor, según afirma el propio Helio Orovio. El disco se graba en Radio Progreso, LP 563 en Radio Progreso, posiblemente con un conjunto dirigido por Javier Vázquez, el 20 de noviembre de 1959.

Entonces le ofrecen un contrato por tres meses, y producen dos canciones: Celos locos (Bobby Capó) y Llora corazón (Rafael Hernández). El disco sencillo (single) gustó y se vendió rápidamente; se trataba de una rara voz muy novedosa. Ello posibilitó la extensión del contrato hasta un año, la situación económica comienza a aliviarse en la casa del cantante.

Sin dudas que es a partir de 1959 cuando Tejedor comienza a estabilizarse, ese es el momento en que suelta el primer hit —un verdadero cañonazo—: En las tinieblas (Alfredo Gil), lo sitúa en el lugar cimero de la popularidad. Alfredo Gil era integrante del trío Los Panchos y ejecutante del requinto. La canción fue como un  himno de los abandonados de la vida. Junto a la canción Cariño imposible, imponen record de ventas y obtiene un Disco de Oro.

“Muchas personas asociaron la letra del bolero a mi falta de visión —expresa sonriente Teje—, incluso, no faltó quien me atribuyera la composición de Alfredo Gil. Se tejieron varias historias, una de las más difundidas es aquella que refiere que fue una mujer que me quemó los ojos con ácido, pero eso no fue más que una leyenda”.

A partir de ese momento todo lo que grababa lo convertía en hit: Llora corazón, Cariño imposible, Corazón de acero, Un lirio en un lago, Si pudiera verte, Amor en tragos, Celos locos, Mi Magdalena, Tú no mereces perdón, De ti depende, El vagabundo, Pasión sin freno, El amor es triste,

Con tu nombre en los labios, Ahora estamos en paz, Ansias prohibidas,

Mi eterno penar, No te burles, Escándalo, Cenizas, Un siglo de ausencia.

El 15 de febrero de 1960  vuelve a grabar otro disco de mucha aceptación: Corazón de acero, Un lirio en un lago —José D. Quiñones—, Si pudiera verte, En las tinieblas, Mi Magdalena, No mereces perdón, El vagabundo, Amor en tragos (un disco antológico del bolero cantinero de atmósfera)

¿Cuál es el fenómeno de José Tejedor?

Las voces de cantantes populares resultan un verdadero misterio, muchas veces indescifrable. Considero que Tejedor era una voz telúrica, poco común en la canción tradicional, un timbre raro, algo inexplicable, uno de los pianistas de Tejedor me dijo que esa voz era muy “penetrante”. La palabra no dice nada y dice muchas cosas, posiblemente para cautivar al público hay que tener una voz bien “penetrante”.

Esa voz fue muy bien aceptada, obedecía a un tipo de oyente Victrolero muy distinto al consumidor de los boleristas filineros.

Es interesante la explicación que hace el trovador Silvio Rodríguez de este tipo de boleros: “Recuerdo, por ejemplo, que mi generación denominábamos a cierto tipo de canción como prostibularia, no sólo porque eran típicas de bares y prostíbulos sino porque trataban a la mujer como objeto de uso. Nosotros como arcángeles sin tiempo, nos sentíamos emisarios del porvenir y de los antiguos sueños de redención. Sin embargo, personalmente, yo no era mucho mejor que las canciones que me disgustaban, porque era bastante machista. Hoy día lo soy mucho menos y resulta curioso que aquellas canciones, entonces rechazadas, ahora sólo me parezcan una expresión de nuestra cultura y de nuestro desarrollo de entonces. En fin, creo que he dejado atrás algunos extremismos”. (Entrevista de Frank Padrón).

Algunos piensan que la voz de Luis Oviedo es inseparable de Tejedor, fue un encuentro fortuito Juntos trabajaron, muchos años, acompañados por el conjunto Musicuba.

En el 2014, en una conferencia en el Club de La Sonora Matancera, mostré la grabación del bolero No te burles del compositor de Artemisa José Dolores Quiñones (El filósofo del bolero). Quise demostrar que un bolero de victrola puede tener la filosofía de un poema de Goethe: “

El auditorio quedó altamente impresionado del acompañamiento del conjunto Musicuba y de la letra y la interpretación de un bolero antológico. “Cualquiera llora cuando llega su momento, / cualquiera sufre si es que tiene un sentimiento, / cualquiera tiene un desengaño en la vida, / Nos engañamos al decir quién es el bueno, / nos confundimos al juzgar quién es el malo, / y no sabemos ni siquiera quienes somos, / ni dónde estamos ni por qué nos vamos”. 

Algunos especialistas consideran que la pareja de Tejedor y Luis no era propiamente un dúo —resultaba algo ocasional—, porque Tejedor no lo necesitaba, su primera etapa fue como voz solista y Manuel Villar me demuestra que la mayoría de las grabaciones de Tejedor son en solitario, a pesar de que muchos locutores a través de la radio, lo anuncian como “Tejedor y Luis”. “Luis era una voz débil y no se empataba en la afinación que tenía el Tejedor”, me aseguró Manuel Villar.

El calificado músico Elden Hernández me explica que la voz de Luis no decidía nada en el dúo, “era una media voz débil, muy aguda que se siente lejos. No es el caso del dúo de Iribarri y de Clara y Mario. Por ejemplo, no podemos llamar dúo lo que hizo Ibrahím Ferrer con Pacho Alonso, ni lo que hizo Fernando Alonso con Benny Moré, ni lo que hizo Roberto Faz con Espí. No confundamos”.

A partir de 1983 Tejedor se hace acompañar por el grupo Sol Caribe, su último disco lo graba con la Sonora Santiaguera. Los arreglos y acompañamientos del conjunto Musicuba resultaron muy novedosos y efectivos con la adición del trombón que le daba cierta languidez.

En el Festival Internacional Boleros de Oro 1991, el público no lo dejaba abandonar el escenario, se vio obligado a cantar a capella.

“Yo puedo morir tranquilo porque sé que hay un pueblo que me quiere y no me olvida, aunque esté retirado”, dijo emocionado a la prensa el cantor.

Elden Hernández me dice que Tejedor fue el último vestigio de la guerra contra las victrolas en La Habana. Chucho Valdés siempre tuvo el deseo de grabar un disco, lamentablemente no realizado, con arreglos facturados para Tejedor, el cual consideraba “un bolerista fuera de serie”, según publicó el periodista Omar Vázquez.