Conjunto Casino: los campeones del ritmo

NOSTALGIA MUSICAL

Conjunto Casino: los campeones del ritmo

  • El Casino es uno de los emblemáticos conjuntos de Cuba, marcaron una pauta, desde la década de 1940. Foto tomada de Habana Radio
    El Casino es uno de los emblemáticos conjuntos de Cuba, marcaron una pauta, desde la década de 1940. Foto tomada de Habana Radio

El Casino es uno de los emblemáticos conjuntos de Cuba, marcaron una pauta, desde la década de 1940. En Cuba tres conjuntos brillaron en la década de 1940 y 1950: Arsenio Rodríguez, en el son de trascendencia afro, La Sonora Matancera, con dos trompetas que tuvieron muchos adeptos en Latinoamérica por las voces de otros países que grabaron en Cuba, y el Casino, estrellas del bolero y la guaracha-son.

El Casino, toma su nombre del Casino Nacional donde comenzaron a trabajar, según datos de Roberto Espí González (Cienfuegos, 26 de mayo de 1913/ La Habana, 14 de mayo de 1999) y surge en mayo de 1937, dirigidos por Esteban Grau. Comenzó con el nombre de septeto Mikito. Amenizaban con música suave en los cabarets y a eso le llamaban  “Micky Mouse Bands”. De ahí el nombre.

De 1937 a 1940 llevó el nombre de Septeto Casino y en 1942 grabaron como conjunto, aunque lo anotaron en los discos como septeto. Los integrantes iniciales eran: Esteban Grau (tresero, voz y director); Juan Fuentes “Bolita” (cantante); Enrique Rodríguez  “El Diablo Rojo” (piano); Manuel Saldarino (contrabajo y voz), Guillermo Romero “Picadillo” (bongó); Eduardo Perique y Alberto Armenteros (trompetas).

Roberto Espí, figura clave en el desarrollo del Septeto, llegó en 1941, lo descubrió el director Esteban Grau en el café Habana, en esa etapa Espí era un trovador callejero y con una voz de barítono.

Con Espí se perfila el conjunto, Espí siempre decía que no le gustaban los grupos grandes: “Lo mío era la trova. Prefería el acompañamiento de la guitarra… (…) Trabajé en dúos, tríos y cuartetos, desde mi debut en 1935, junto a Mario Soto en la emisora de Cienfuegos. Llego al Casino, por la insistencia de Esteban Grau.

El cantante Nelo Sosa se integró al Casino en 1942 y en 1944 se presentaron en la inauguración del cabaret Sans Soucí, de Ciudad México, donde alternaron con la orquesta de Mario Ruiz Armengol. Este nombre de Sans Soucí es tomado del famoso cabaret habanero.

Esteban Grau regresó a Cuba, a consecuencia de la diabetes, también volvió el indisciplinado Nelo y lo sustituyó Alfredito Valdés con quien grabaron varios discos.

Al regreso Espí tomó el mando del Septeto y le cambió el nombre por Conjunto Casino. Luegó entró la estrella Roberto Faz quien transformó el timbre del Conjunto, unido a Agustín Ribot, ambos se unieron felizmente a la voz segunda de Espí.

Este es el gran despegue del Casino, que  anteriormente había sido un conjunto de sonido blanco (hembra). Entre los pianistas Robertico Álvarez Tojito, (Santa Amalia), Pepe Delgado y después Rolando Baró acentuaron el sonido redondo (macho), asevera Pepe Reyes, uno de los historiadores del Casino.

Concepto y sonido del Casino

Helio Orovio “casinófilo” dejó un estudio sobre el concepto del Casino:

“El aspecto técnico-interpretativo resulta insuperable. Una cuerda de trompetas muy acopladas, con formidable empaste y magnífico sonido, donde sobresale la ‘prima’ a cargo de Alberto Armenteros, de buen gusto en la manera de decir, de frasear. En 1949 situaron tres trompetas y en 1955 cuatro.  El piano preciso y creativo, con un  diseño melódico-armónico-rítmico muy avanzado para su momento. El contrabajo con una base en el plano grave  servía de colchón a las voces y de soporte  a la sección rítmico-percusiva integrada por la llegada en 1949 del tumbador Carlos “Patato” Valdés —primer negro en el Conjunto— sitúa dos tumbadoras a lo bailable, afinadas en los planos grave y agudo, inventando una politritmia que logra del ritmo del Casino algo único, aportando el elemento afrocubano, junto al bongó de “Chicuelo” Guzmán.

Los arreglos —sigue adicionando Orovio— del Niño Rivera, dieron un sello distintivo al Casino. Muy adelantado en el tratamiento armónico con esas novedosas orquestaciones, influidas por los arreglos de las jazz band estadounidenses. Todo ello hizo sonar muy moderno al Conjunto a la vez que muy cubano con un swing innegable. También le aportó cierto “feeling” a los boleros de Portillo y José A. Méndez”.

En relación con las voces Orovio expone que:

“Faz se movió con versatilidad en todos los géneros, mucha garra en los boleros y en los las congas afro, en los sones y guarachas; el Casino era especialista en la guaracha-son. Vallejo impuso su pequeña voz melódica y personalísima en los boleros. Voz microfónica y melodiosa, como decía Espí”.

Los cantantes que pasaron por esta agrupación, entre ellos fueron: Nelo Sosa 1943-1945. Alberto Ruiz se mantuvo en el Casino de 1957-1959. René del Mar 1956-1958. Orlando Vallejo 51-52. Lo sustituye Rolito Reyes. Felo Martínez 1959-1961. Celio González grabó en 1952, Plazos traicioneros. Rolito 1953-1955. Latió 1955-1966. Faz 1944-1956. Fernando Álvarez 1956-1958, dando nuevo aire con temas como Humo y espuma, Sancocho e guesito, Llanto de luna, Si no eres tú. Otras voces: Orlando Morales (1956), Agustín Robot, Onelio Pérez, Jesús “Chucho” Navarro.

Más tarde Orlando Vallejo sustituyó a Ribot y Ñico Cevedo fue reemplazado por Robertico Álvarez. Más adelante entró Rolando Baró, quien acentuó el sonido redondo (macho). 

El Casino viajó a Venezuela y Puerto Rico en 1946. Volvió a Puerto Rico en 1948, a República Dominicana en 1950; Nueva York en 1953, donde trabajaron en el Tropicana Ballroom del Bronx y fueron boicoteados por Tito Puente, pero Arsenio y otros músicos cubanos dijeron: “Cuba primero, esto es un asunto de identidad”.