Lucho Gatica: La voz de terciopelo de Chile

NOSTALGIA MUSICAL

Lucho Gatica: La voz de terciopelo de Chile

  • Siempre se decía que Lucho se hizo en Cuba, ¿dónde si no? La Habana es la meca de la música, donde todos quieren reafirmarse para triunfar. Foto tomada de internet
    Siempre se decía que Lucho se hizo en Cuba, ¿dónde si no? La Habana es la meca de la música, donde todos quieren reafirmarse para triunfar. Foto tomada de internet

La visita de la presidenta de Chile Michelle Bachelet, ha traído la pregunta acerca de la relación que ha existido entre la música de Chile y la de Cuba.

Casualmente el 11 de agosto se celebrará en cumpleaños 90 del cantante de Rancagua, Luis Enrique Gatica Silva (Lucho Gatica), quien, fue la voz más querida, escuchada, grabada y difundida de todo el continente, en la década de 1950-1960.

Siempre se decía que Lucho se hizo en Cuba, ¿dónde si no? La Habana es la meca de la música, donde todos quieren reafirmarse para triunfar. Casi todas las voces y músicos de América usaban a La Habana para catapultar su éxito: Daniel Santos, Myrta Silva, Rafael Hernández, Carlos Argentino, Alberto Beltrán, Nelson Pinedo, Alfredo Sadel, Fernando Fernández, etc.

Lucho vino a Cuba por primera vez en 1954, después fue contratado siete veces más. En 1957, Lucho, convertido en ídolo, es contratado por Gaspar Pumarejo quien lo invita a una gran fiesta de la música cubana donde se reunirían en el Gran Stadium del Cerro, los grandes músicos que residían en el exterior. Los invitados extranjeros solamente fueron Tito Puente y Lucho Gatica —que se sintieron siempre un poco cubanos— Gatica se presentó y Pumarejo le situó secretamente a su madre entre el público. Aquel golpe de efecto se imitó después hasta la saciedad en los espectáculos televisivos mundiales.

Recuerdo a Lucho en algunas de sus visitas, yo asistía a sus recitales que efectuaba en el Teatro Nacional (Ahora Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso), donde el cantor después de una de sus ocho películas, cantaba al público. La entrada me costaba un peso. El chileno contaba con una privilegiada voz de terciopelo, un poquito engolada; pero que funcionó.

Lo cierto es que por las calles de La Habana, mientras escuchábamos sus canciones en las victrolas, todos le hacíamos a Lucho como un hondo coloquio, una especie de dúo. En aquellos tiempos de los 50, lo dominaba todo, cuando llegó El bardo, fue como una explosión. Después le siguió el Reloj, que nunca marcaba las horas. Encadenados, Sabor a mí, Historia de amor, Regálame esta noche, La barca, A la orilla del mar, Miénteme, Escríbeme, Sabrá Díos, La enramada, Ofrenda, No me platiques; obra de Vicente Garrido quien me confesó en un Festival del Bolero en La Habana que: “Lucho nos llevó a la cima a nosotros los compositores mexicanos y cubanos”.

Trovadores como Pablo Milanés adoraban la voz de Lucho, Nat King Cole y Johnny Mathis. En su disco dedicado al bolero, en 1989, Pablo, de cierta manera, hace una especie de homenaje a Lucho Gatica.

El chileno cantó lo más apreciado de las canciones de la época de oro del bolero. A los compositores cubanos Lucho le grabó a Portillo de la Luz (Delirio), José Antonio Méndez (Si me comprendieras), Tania Castellanos (En nosotros, Recordaré tu boca), Ricardo García Perdomo (Total), Frank Domínguez (Como te atreves, Pedacito de cielo), Luis Marquetti (Amor que malo eres), René Touzet (La noche de anoche)  

Lucho en su niñez pasó muchas privaciones al igual que sus siete hermanos. Estudió en el Instituto O´Higgins de Rancagua y en 1941 empezó a cantar en revistas de gimnasia y en la radio de la ciudad, junto con su hermano Arturo. En 1945, apoyado por su hermano va a residir a Santiago de Chile, donde se hace mecánico dental. En 1943 ayudado por Raúl Matas, grabó el primer disco de su vida.

Pero en la década de 1950, Chile experimenta un cambio musical: el bolero se impuso al tango como el género musical favorito. Cantantes como la cubana Olga Guillot, el argentino Leo Marini, y la mexicana Elvira Ríos, el puertorriqueño Bobby Capo entre otros, fueron muy populares durante ese tiempo.. Todos esos cantantes servirían como influencia musical a Gatica, quien decidió interpretar este género. En 1951, Lucho conoció en Santiago a Olga Guillot y graba con la orquesta de Don Roy. Su disco sencillo con el tema Me importas tú (1951), llegó a ser un gran hit por todo Latinoamérica.

Posteriormente, Gatica grabó su versión del tema de Consuleo Velázquez, Bésame mucho, en 1953, año en que produjo dos temas más, Las muchachas de la Plaza España y Sinceridad. Bésame Mucho alcanzó por primera vez fama internacional con la voz de Lucho Gatica.

En 1956, Gatica estuvo en Venezuela y se presentó en el famoso Show de las Doce, amenizado por el popular Víctor Saume. La visita fue apoteósica.

En 1957, Gatica fija su residencia en México, un país que cobraría gran importancia en su vida. En 1958, las canciones de Gatica fueron grabadas en formato LP por primera vez. Dos de sus tres álbumes lanzados ese año fueron compilaciones de sus mejores éxitos. Gatica ha tenido grandes cambios en su vida íntima luego de arribar a México por primera vez. Se casa con la actriz puertorriqueña, Mapita (Mapy) Cortés, una celebridad. La pareja tuvo descendencia, incluyendo dos hijos también llamados Luis Gatica. Uno de ellos continuó la veta artística de su padre, actuando en una telenovela y en el mundo del rock.

En agosto del 2000 recibió un homenaje en Rancagua, fue invitado en el Festival Viñas del Mar donde recibió la Orden al Mérito Gabriela Mistral, por sus aportes a la música en Chile y en todo el continente. En el año 2006 fallecería su esposa, Mapy.

El 7 de noviembre de 2007 recibió el Grammy Latino a la Excelencia, junto a otros destacados artistas como Alberto Cortez, Los Tigres del Norte y Os Paralamas de Sucesso. En dicciembre del 2007 saca al mercado su propia línea de vinos llamados "Lucho Gatica es Bolero".     

El 25 de enero de 2008, Gatica fue inmortalizado en una estrella (la número 2.354) del Paseo de la Fama de Hollywood, siendo el segundo chileno —después de Don Francisco— en recibir tal reconocimiento.

Grabó unas 90 producciones y vendió 22 millones de discos por todo el mundo.

El cantante chileno es referenciado en dos libros del escritor peruano Mario Vargas Llosa, La Fiesta del Chivo (2000) y La tía Julia y el escribidor (1977), donde le dedica seis páginas en las que narra la visita del cantante a Lima.

El último contacto de Gatica con Cuba, fue un mensaje en este año al programa Un Domingo con Rosillo, por mediación de la hija de un cantante cubano que reside en Los Ángeles.