Chucho, ¡que familia!...y algo más

Chucho, ¡que familia!...y algo más

  • El maestro Chucho Valdés, derroche de virtuosismo y profesionalidad.
    El maestro Chucho Valdés, derroche de virtuosismo y profesionalidad.
  • Los jóvenes talentos Yelsi Heredia y Rodney Barreto junto al invitado especial, Joe Lovano.
    Los jóvenes talentos Yelsi Heredia y Rodney Barreto junto al invitado especial, Joe Lovano.

Pequeña resultó la sala Avellaneda del Teatro Nacional para el concertazo de lujo que allí protagonizó el pianista Chucho Valdés junto a sus hijos y amigos músicos, a propósito del XXXIII Festival Internacional Jazz Plaza 2018.  

Tal como su padre, Leyanis y Yessie Valdés,  integrantes del Valdés Brothers y descendientes del maestro, legitimaron la presencia de sus ADN musicales contra todo pronóstico, en sus interpretaciones quedaron más que satisfechas las expectativas.

Esbelta y bella, Leyanis aborda el piano con distinción y gallardía poco vistas. Muy segura de si misma, las teclas bajos sus dedos adquieren magnitud inimaginable. Prestancia a la hora de ejecutar el instrumento, destreza, seguridad, alto sentido de la melodía y el tiempo; dominio de las notas, intrépida en la improvisación; en fin, una brillante ejecución que valió le reconocimiento de los asistentes. El instrumento en sus manos está seguro.

El drums tiene lo que necesita bajo las baquetas de Yessie, un bravo intérprete que da rienda a su energía en la batería, sobre todo, en el jazz pero que no deprecia el sosiego requerido en el instrumento, —, base rítmica acompañante, la llamada marcha—, justo a la medida; en los solos, toda una explosión que le imprime un sello personal.

Chucho compartió escenario con su otra familia: la conformada por sus hermanos musicales, se le vio deleitarse con la ejecución de los instrumentos vehementemente tocados por ellos, ya que, alejado del egoísmo que puede darle el tamaño de su estatura musical, prefirió la escena compartida.

Apeló al virtuosismo de los nuevos, plantados ya en el pentagrama musical cubano y dentro de este, el jazz: los jóvenes  Rodney Barreto, en la batería; Yaroldy Abreú en la percusión cubana y el fenomenal bajista y showman guantanamero Yelsy Heredia, imprimieron un halo espectacular a sus actuaciones.

Rodney está considerado, ahora mismo, uno de los mejores bateristas de Cuba y el mundo. Su dominio en la improvisación, el sentido del ritmo y del acompañamiento, tienen una especial distinción, se llevó las manos de los asistentes en múltiples ocasiones.

Yaroldy es todo un especialista en set de percusión cubana: quinto, tumbadora, bongó, batá y percusión menor. Todos los géneros involucrados con estos instrumentos, interpretados por él, son motivo de elogio. Particular sentido de la improvisación y los solos, fue aplaudido varias veces.

Yelsy Heredia es un fuera de serie. El placer por la música y su goce interno, unido a un especial talento, los estampa en sus ejecuciones. El contrabajo en sus manos adquiere nuevas dimensiones, tanto en la música cubana como en el jazz; es objeto de mirada. Casi que “quintea” con el bajo; en la descarga, ¡ni hablar! La música cubana tiene en él un exclusivo intérprete.

A Chucho se le vio pletórico. El virtuosismo y  la profesionalidad, su bien ganada fama como uno de los mejores pianistas del mundo, estuvieron más que justificadas. La interpretación al piano alcanzó ribetes de altos quilates. Verlo pasear, jugar, disfrutar por las notas del piano en las más variadas octavas provoca estupefacción.

Realizó un periplo por varios géneros musicales, por supuesto, el jazz no faltó. La música cubana, la descarga, las diversas variantes del jazz, lo clásico, tampoco. Fue más que atrevido al versionar una canción del compositor ruso Nikolái Rimski-Kórsakov,  titulada Scheherezade y llevarla al más puro blue, interpretarla sin previo ensayo, según confesó; resultó toda una muestra de señorío y carrera.  

Especial intervención de Joe Lovano en el saxofón. Toda una cátedra de ese instrumento de origen belga.

Este concierto será recordado por la dinámica de su concepción, por los involucrados y la alta profesionalidad en el desplegado.  El público, satisfecho, reclamó la presencia de Chucho y sus acompañantes varias veces.