Daniel Díaz Mantilla o la magia de la creación en la escritura

Daniel Díaz Mantilla o la magia de la creación en la escritura

¿Sobre qué tema versa el cuento de su autoría distinguido con el Premio Iberoamericano Julio Cortázar?

El título del cuento que obtuvo Primera Mención en el Premio Iberoamericano Julio Cortázar 2012 es Sin rumbo definido. Corresponde al primer cuento del libro que obtuvo el Premio Carpentier dos años después. Ese cuento relata la historia de un hombre que navega por el Archipiélago de las Islas Curiles –entre la Península de Kanchatka y Japón--, y quien sufre un problema mecánico con  su embarcación, viéndose obligado a desembarcar en una de esas islas hoy desiertas hasta que, finalmente, lograr reparar el desperfecto surgido en su embarcación, emprende nuevamente viaje hasta arribar a la ciudad de Petropablos (PedroPablo), posesión rusa en ese contexto. Inmediatamente, se hospeda en un pequeño hotel para descansar y luego sale a pasear (sin rumbo) por la ciudad, hasta más tarde decidir embarcar de nuevo.

Es una historia muy simple, pero la real, la que a mí me interesa es la referida a su pensamiento, a la razón por la cual él lleva a cabo dicho recorrido; acerca de lo que está observando en cada uno de los puntos que visita o camina, qué busca…Todo ello lo traslado al tema del desarraigo, de un pasado ya desvanecido, el fin de una época –sin ubicarla en momento alguno-, pero sí evidenciando que ocurre tiempo después al fin de la existencia de la Unión Soviética. Refleja el estado de ánimo de muchas personas de lo que pudiéramos calificar como post comunismo; la carencia de algo que se perdió, que ya no existe, y que marcó la vida de muchísimos seres humanos. Existe, entonces, una mirada hacia el futuro bastante incierta, a partir de la cual ese hombre parte en su embarcación hacia un rumbo indefinido, incierto. En el momento final del relato, él detiene su embarcación y mirando hacia el mar se pregunta “hacia dónde voy, por qué estoy aquí, no tengo ya familia, viajo sin rumbo fijo…” Concluye con una metáfora que parte de la estela del agua que va dejando la embarcación capitaneada por ese hombre en su cruce por el mar, como huella efímera de su paso por el mundo y como ser olvidado por todos. Ese es el relato: un cuestionamiento nostálgico, relacionado con el desarraigo, con el paso efímero por el mundo, la incertidumbre con respecto al futuro.

El empleo de la metáfora existencial, sentimental, ¿es algo que siempre lleva con usted a la hora de escribir en cualquiera de los géneros que practicas?

La metáfora o uso de determinados símbolos es, primeramente, un recurso expresivo que te permite la apertura de un pensamiento durante el proceso de creación, tiene utilidad como reflexión. La poesía es también una forma de reflexión, y una manera de acercarse a un tema que puede poseer muchas aristas y formas de ser abordado, tocado, pero sin lograr apresarlo, definirlo, sino de mantenerlo siempre abierto hacia otras posibles miradas. Es igualmente, reitero, una forma de apresar cosas que, si se dicen directamente, pierden su magia; es provocar también en el lector la búsqueda de un sentido.

Poeta, ensayista, editor…¿qué es lo que más le convoca a la hora de escribir?

Lo que más me convoca realmente es el lograr hallar una manera eficiente de expresar lo que siento, o lo que pienso –un poco de ambas--, partiendo de cualquier género. Hay cosas que se dan para mí mejor que otras durante el proceso de escritura, de trabajo. Por otra parte, existe una etapa en la que uno no puede ser muy crítico con lo que escribe, tienes que dejar que la escritura salga, porque si te pones a observarla con ojo crítico, la matas. Después, la debes dejar descansar –si lo necesitase--, hasta que decidas volver a ella.

¿Qué autores reconocidos universalmente han influido en su obra?

“Todos los que he leído han influido de una u otra manera en mi obra. Puedo mencionar a Fiodor Dostoyeski, Thomas Mann, Herman Hess, Gunther Grass, Ernst Yunguer, Edgar Alan Poe, William Faulkner…Todos me han puesto frente a temas, modos de expresión…He leído también mucha literatura en idioma inglés.

José Martí me gusta muchísimo, en especial, sus Versos Libres. En el caso de los Versos Sencillos, estos los observo algo constreñidos en relación con su forma y a ser aparentemente simples. Considero que Martí no se desborda en ellos como es capaz de hacerlo en los Versos Libres, con tan infinita pasión y flexibilidad, y a través de un lenguaje tan novedoso y conmovedor. A la vez que con una gran profundidad en el tratamiento de determinados temas como fueron el amor a una mujer, o como otros tan complejos como la identidad y la patria. Cuando observas la vida y la obra Martiana relatada por historiadores, biógrafos, políticos…, toda ella se enfoca en un Martí patriota, de infinito amor y entrega a su país, hacia el lugar en que nació…Mas, cuando lees su poesía, te percatas que además de ese amor intenso a su patria, está la duda, la búsqueda sobre qué es la patria, sobre cuál será el futuro de su país y de su pueblo por los cuales lucha, además del dolor y el presentimiento de que todo podría ser en vano. Martí es un hombre que vive en circunstancias muy difíciles y que lucha por algo que casi es una utopía y que, quizás, nunca llegue a llevarse a feliz término. Esto es algo que se repite en uno de sus versos: “Dos Patrias tengo / Cuba y la noche/ o son una, las dos”. Es decir, esa cercanía de Cuba y la noche, lo que simboliza esta última como oscuro, negativo tiene, al mismo tiempo, algo de mágico, misterioso, generador. En él esto es algo metafórico. No hay forma de expresar en ocasiones algunas cosas si no se utiliza la metáfora o una metáfora bien lograda.

En el caso de José Martí él es inspiración en todo sentido, y hay que respetarlo como escritor, ciudadano, patriota, hombre de su época. Tienes que verlo también como un hombre-escritor en el que no puedes traspolar a la actualidad lo que él planteó en su época, en las circunstancias en que vivió. Martí fue también un gran orador y es por ello que su discurso posee sentencias duraderas que llegan a las mentes, pero esto debe durar un tiempo de reflexión no así para toda la vida, porque tiene la posibilidad de convertirse en un dogma. Algo que no puede suceder.

¿Alguna obra finalizada y para ser publicada?

Tengo un libro de poemas concluido hace algún tiempo. Una parte de él seleccionada, espero salga publicada en Ediciones Vigía (Matanzas), próximamente.

En relación con el libro como tal —más extenso y de donde extraje algunos poemas—, este recoge poemas de amor, de muchas formas de escritura, al mezclar versos libres con algunas estrofas rimadas; mezclo, además, textos y poemas en prosa (relatos o minicuentos)…De esa forma empleo en dicho volumen una mayor diversidad de contenidos que de formas, sobre determinados temas que me preocupan y que desarrollo de distintas maneras.

¿Estaría dispuesto a escribir un guión cinematográfico basado en una obra literaria?

Estaría dispuesto siempre y cuando se tenga en cuenta, en lo esencial, que la relación entre guionista y director tiene que ser muy estrecha. Si fuese un director de cine de respeto y que, a su vez, tuviese cierta sintonía por la estética, podría intentarlo, aunque desconozco el lenguaje técnico para la escritura de un guión cinematográfico. Sí escribiría un guión literario para que fuese, posteriormente, adaptado al cine”.

¿Satisfecho con la obra realizada hasta la fecha?

Estoy consciente que no tengo tiempo para hacer muchas cosas, y que no todo por lo que se sueña, aspira y lucha, se logra. Todo es difícil. No obstante, en la vida siempre existe un momento en que se comienza a pensar y analizar en qué es lo más importante, qué es lo superfluo o qué es lo que me hace perder tiempo…A partir de aquí es que se inicia un proceso de madurez —necesaria también a la vez que valiosa, desconocedora, inexperta y hasta atrevida como la juventud—,  y de ir conociendo tus propios límites con vista a enfocarte hacia un objetivo más específico o hacia varios proyectos. La vida del cubano de estos tiempos requiere de un tiempo inmenso con vista a la solución de sus necesidades más inmediatas. Si estás solo y tienes familia que, de alguna manera te apoya (o a quienes te sientes obligado a apoyar), tienes que ser responsable con todo ello también. Esto ocurre además con tu obra y con el tiempo increíble que debes y tienes que dedicar a leer, a escribir, a analizar, a tratar de publicar…Al no ser el tiempo infinito, todas estas situaciones necesitan ser balanceadas y orientadas hasta encaminarlas hacia una dirección.

En estos momentos estoy revisando un libro de textos de no ficción —artículos, ensayos, reseñas…—,  que escribí y leí en alguna charla, conferencia, debate o para responder a una polémica determinada. Todos ellos giran en torno a la literatura y la realidad como concepto abstracto, y la literatura también dada en la narrativa cubana y la poesía contemporáneas. También gira en torno a la crítica cubana escrita en estos tiempos y cómo ella se ha acercado a la literatura; incluye valoraciones de libros y de autores no sólo cubanos … Este libro –que llevo escribiendo desde hace varios años y que ya tiene casi cerca de 200 páginas—,  analiza, asimismo, el modo de narrar de las series televisivas a partir de estructuras narrativas muy interesantes, y de reflexiones filosóficas, humanas, sociales y universales.

 

 

DANIEL DÍAZ MANTILLA

Narrador, poeta, ensayista y editor cubano (La Habana, 1970). Se licenció en Lengua Inglesa. Es jefe de la redacción de poesía de Ediciones Unión y editor de La Letra del Escriba, revista de literatura y libros del Instituto Cubano del Libro. Textos suyos han aparecido en una treintena de antologías y en más de cuarenta publicaciones periódicas de Cuba, la América Latina y Europa. Ha publicado Las palmeras domésticas (Narrativa, Premio Calendario, 1996); En trance (Narrativa, Premio Abril, 1997; Templos y turbulencias (Poesía, 2004); Regreso o Utopía (Novela, 2007) y Los senderos despiertos (Poesía, Premio Fundación de la Ciudad de Matanzas, 2007). Con El salvaje placer de explorar, obtuvo en 2013 el Premio Alejo Carpentier de Cuento y, al año siguiente, el Premio de la Crítica que otorga el Instituto Cubano del Libro. En 2012, mereció Primera Mención, ex aequo, del Premio Iberoamericano de Cuento Julio Cortázar.