“¡A unirnos todos en el rescate y la preservación de nuestra memoria histórica!”

“¡A unirnos todos en el rescate y la preservación de nuestra memoria histórica!”

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  • La Capitalina Casa del Alba Cultural acogió la prestigiosa cita organizada por la Sección de Literatura Histórico-Social de la UNEAC. Foto tomada de Trabajadores
    La Capitalina Casa del Alba Cultural acogió la prestigiosa cita organizada por la Sección de Literatura Histórico-Social de la UNEAC. Foto tomada de Trabajadores

“Los estudios realizados sobre la esclavitud americana colonial en las últimas décadas se encuentran relacionados íntimamente con los conceptos de plantación y hacienda (…) De acuerdo con Marx, había dos tipos de esclavitud: una patriarcal, en la cual, el trato a los esclavos revestía un carácter relativamente moderado y la producción se dirigía fundamentalmente a cubrir las propias necesidades, al consumo en el mercado interno; y otra, la esclavitud de plantaciones o plantacionista, en la que la explotación del esclavo asumía formas intensivas y severas, motivada por el hambre de trabajo excedente” (1).

Acerca de la vida y la obra del profesor doctor Jorge Ibarra Cuesta, eminente historiador recientemente fallecido, de su militancia revolucionaria desde muy joven en su natal Santiago de Cuba, y quien fuese distinguido con el Premio Nacional de Ciencias Sociales (1996), versó la primera parte correspondiente al segundo día (y final) del Encuentro de Historiadores, efectuado en la habanera sede de la Casa del Alba Cultural, con motivo de la XXVII Feria Internacional del Libro de La Habana.

Organizado por la Sección de Literatura Histórico-Social de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), en dicho segmento concurrieron historiadores como el general José Luis Cuza Téllez, y las profesoras universitarias Teresita Iglesias, Mercedes García González y como coordinadora la dra. Ivette García González.

La profesora García González subrayó en Ibarra su preocupación por la génesis del proceso de formación nacional a través de las experiencias históricas acontecidas en el tiempo, mientras que su colega la profesora Mildred de la Torre enfatizó en la importancia que le confirió Ibarra al empleo de la cultura dentro del análisis histórico. Fue el primer investigador que habló al respecto sobre esto, que lo tomó en cuenta: ¿dónde están la literatura, las artes plásticas, la música…?, como cuestiones fundamentales de la cultura y la metodología Fue el primero, incluso, en hablar sobre la escritura de la Historia; la necesidad de que esta fuese escrita partiendo de un lenguaje científico, asequible. Sus señalamientos al respecto, como tantos otros, son válidos hasta el día de hoy, como cuestiones de método y de socialización de la Historia. Por su parte, la historiadora Lohania Aruca, propuso la creación de una Cátedra de Estudios con el nombre de Jorge Ibarra Cuesta. Proposición que fue aprobada mayoritariamente.

“La Política es un resultado de la Cultura”—Dr. Torres Cuevas

El segundo segmento del Encuentro de Historiadores analizó el tema: Cultura de resistencia y Cubanidad, el que contó con un panel integrado por los prestigiosos investigadores, historiadores y profesores doctores Eduardo Torres Cuevas, Pedro Pablo Rodríguez López, y el Msc. Armando Cuba.

Cultura de resistencia y Cubanidad, es una temática bastante amplia y compleja”, afirmó el doctor en Ciencias Históricas, Eduardo Torres Cuevas, para recordar que “hasta el siglo XVIII los conceptos de nación y de república no están incluidos todavía en la visión de los procesos políticos que ocurren en las colonias. Cuando hablamos de ese proceso de formación de los siglos XVI-XVII y parte del XVIII, me gusta señalar como culminación intelectual de esos procesos la creación de la Real y Pontificia Universidad de San Jerónimo de La Habana (1728), cuando ocurre un proceso que posee características diferentes (…) Igualmente, en esa época no existe un sentido de país, éste es la región donde se nace; la patria no es Cuba, es la región, la zona local. Existen, entonces, grandes diferencias entre los criollos de La Habana, de Holguín, de Bayamo, de Santiago de Cuba. Todo ello dará lugar al regionalismo al igual que al caudillismo”.

Como otro concepto referido a igual temática, el doctor Torres Cuevas mencionó el de imperio: “El imperio español no es igual al inglés, al formarse dentro de la propia multiplicidad que lo conforma. Los reyes se afirman como reyes de las Españas: Rey de Aragón, rey de Castilla, rey de Cataluña…al igual que existía una rivalidad preponderante: la frontera entre el mundo anglosajón marcado por el hombre blanco, protestante, y el del hombre hispano, latino, católico.

“¿Qué fenómeno transforma todo esto? Toda la generación ilustrada del siglo XVIII salida de la Real y Pontificia Universidad recibió todo el proceso europeo de la Ilustración del siglo XVIII, lo que trajo consigo un nuevo contenido cultural”.

A continuación subrayó como esencial que “la Política es un resultado de la Cultura; nace de la educación, la comunicación y de la realidad y es así cómo se fragua una escuela que puede garantizar el poder político a un determinado grupo, capaz de sembrar un sentimiento nuevo, además de proyectos políticos provenientes de clases y sectores dominantes (…) Lo más importante en todo este análisis es que la teoría que parte de inicios del siglo XIX es la que conlleva a la nacionalidad y Cubanidad, ambas construidas conscientemente”.

Resaltó a continuación que “hay que partir de las aspiraciones y polémicas de esos hombres del 68 iniciadores de la contienda armada, pues ésa no fue una explosión o rebelión romántica: fue el resultado de un proceso de sentimiento, pensamiento y de creación en todos los terrenos (…) Los alumnos del presbítero Félix Varela, son los constructores de ese movimiento: Luz y Caballero se dedica a la educación y a la filosofía; Saco, a las Ciencias Sociales; Delmonte, a la Literatura y José María Heredia, a la Historia –se consideró más historiador que poeta--. Los hombres del 68 fueron quienes se formaron por primera vez con una visión geográfica, histórica y universal del mundo, y un pensamiento teórico avalado por la filosofía de Félix Varela”.

Finalmente, el también Profesor Titular y ensayista puntualizó:

“Más que Cultura de la resistencia, esta es una Cultura de la creación. Cuba se está creando a sí misma y, en la medida que crece y se crea, se abren los espacios que le van a permitir el derecho a discutir su lugar entre las nacionalidades; su concepto de Nación, va muy unido al de cómo se hace hegemónica su Cultura (…) El Diez de Octubre de 1868 inicia el proceso de formación de una nación porque ya existe una cultura sobre la cual se asienta, es el resultado del proceso interno de la Isla. Ya existe un Felipe Poey, los estudiantes ya conocen sobre geografía de Cuba (…) Incluso, el primer homenaje al indio Hatuey se lo tributa Domingo Delmonte, en 1816 y a partir de esto surge el Sibonerismo y los Cantos del Siboney; existía también la revista Piragua, seguidora de la línea ideológica del Padre Varela y en la cual escribían, entre otros, hombres como Perucho Figueredo”.

Por su parte, el Premio Nacional de Ciencias Sociales doctor Pedro Pablo Rodríguez López enfatizó en que:

“La Historia es una de las disciplinas más abarcadoras, la que más necesita a todas las disciplinas sociales; o sea, el historiador trata de afrontar el problema, y de buscar esa verdad lo más posible para moverse con la mayor cantidad de perspectivas, miradas y autores posibles, porque esa persona se mueve dentro de una época histórica, en un determinado lugar o en varios, siempre actuando, respondiendo o tratando de cambiar las circunstancias históricas de las cuales forma parte de alguna manera (…) Todos sabemos que el concepto de Nación es relativamente reciente, se habla desde principios de la esclavitud sobre los negros de nación, aplicado tanto a libres como a esclavos (…) Concepto que el mundo burgués asocia con el surgimiento de los estados nacionales, creado en la Europa occidental, donde surgirán esos estados que marcarán el rumbo del mundo moderno y que, de alguna manera lo han marcado hasta el presente”.

A continuación resaltó que hoy existe una situación más complicada al respecto al ir surgiendo los rivales que no son los resultados históricos en la evolución del mundo moderno: es el caso de la existencia de China y su papel actual en el mundo contemporáneo moderno.

Explicó que el concepto resistencia puede ser polivalente y tener, además, un sentido y alcance muy variado (…) Puede tener un valor, y nos puede hacer comprender cómo la necesidad que van teniendo los procesos históricos de los pueblos de este continente para su conformación y conciencia de pueblos. Las burguesías liberales latinoamericanas, las que llegan al poder a partir de la segunda mitad del siglo XIX tienen su concepto de nación que tratan de establecer. Es por ello que no es casual que fuera el gobierno liberal de Venezuela el primero en publicar las obras completas de Bolívar, o que dispusiera una estatua de El Libertador en la ciudad de Caracas; que el gobierno liberal de Guatemala, creara su himno nacional –escrito por un autor cubano--, así las burguesías que van llegando al poder van adaptando su sentido de nación.

“Los procesos y ritmos históricos son diferentes y por tanto los sentidos del uso de conceptos como identidad, cultura, nación y mucho menos resistencia, no pueden ser cerrados”, afirmó para añadir que a su juicio, resistencia es también trascender, enfrentar a una dominación ejercida por unas clases o por otras naciones o estados nacionales (…) En el caso de Cuba, el propio proceso formador de nuestra nacionalidad implica resistencias desde sus inicios, y de tremendas complejidades. Como ejemplo, lo vemos inicialmente en la actividad de contrabando: éste no se practicaba tan sólo en la ciudad de Bayamo, sino también en toda la Isla, se practicó descaradamente hasta el siglo XIX –se enriquecieron con él hasta los capitanes generales españoles--; incluso, no era igual la capacidad de resistencia de los patriciados o aristocracias locales a la de un campesino libre, o la de este en relación con la de un esclavo.

Resaltó el doctor Rodríguez López en que: “Toda cultura tiene elementos de resistencia y toda identidad tiene elementos de resistencia, porque es la manera de afianzar el sentido de lo propio, de lo distinto, porque las identidades y culturas son procesos de diferenciación y de acercamiento que las personas van sintiendo como elementos de comunidad. Por tanto, la resistencia se va a dar en la medida en que se afianzan tales procesos que en un momento dado permiten hablar sobre nación. En Cuba hablamos del concepto nación a partir de las luchas de liberación del siglo XIX. Corresponde al proceso de lucha por la independencia lo que va a imprimir un sentido de fuerza, de cultura nacional, muy por encima de las culturas locales, regionales. Asimismo, en la cultura de la resistencia no se puede olvidar a los sectores populares: a los esclavos, campesinos libres…de gentes que no forman parte de la clase aristocrática, ilustrada, pero que forman parte en su mayoría del ejército libertador con una gran capacidad de resistencia y de cultura de la resistencia, al llegar a ser también hacedores de la historia aunque no sean aparentemente, personas protagonistas de la historia, tienen conciencia para serlo y de mantener una forma de vida en colectividad en las peores condiciones materiales”.

Al realizar las conclusiones de este evento, el historiador René González, presidente del Instituto de Historia de Cuba, planteó “la importancia de estudiar hoy la historia desde la problemática de sus interioridades, conflictos, sus miradas diversos, y a alejarnos –de una vez por todas--, de esta historia positivista de buenos y malos que hemos tenido durante tanto tiempo (…) Estamos en un momento privilegiado pues este año (2018), conmemoramos el  Aniversario 150 del inicio de nuestras guerras de independencia, el 120 de la intervención de Estados Unidos en nuestra guerra y su frustración y el  Aniversario 60 de todas las acciones revolucionarias que, en 1958, condujeron al triunfo de la Revolución (…) Ya tenemos más años de Revolución que de historia de la neocolonia y, sin embargo, no estamos estudiando lo suficiente la historia de la Revolución cuando aún se escribe mucho sobre ella fuera de Cuba”.

Informó el Presidente del Instituto de Historia de Cuba sobre la infinidad de documentos existentes en archivos históricos de España y de Estados Unidos, referidos a nuestras guerras independentistas y a los contactos que ya se han realizado y se continúan realizando para su rescate como memoria histórica de la Nación cubana. González exhortó finalmente a: “Unirnos todos a los trabajos y eventos que organiza de conjunto la Academia de la Historia, la Unión de Historiadores, el Instituto de Historia de Cuba, la Sección de Literatura, Historia y de Ciencias de la UNEAC, la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, la Oficina del Historiador de las FAR (…) ¡Unirnos todos para trabajar en todo lo referido a los estudios e investigaciones sobre la Historia de Cuba, y en el rescate y preservación de nuestra memoria histórica!”.

(1) Marx y los historiadores ante la hacienda y la planificación esclavistas. Jorge Ibarra Cuesta (1931-2017). Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 2008.