Contar la historia

Contar la historia

  • En los medios audiovisuales Elpidio Valdés es el gran paradigma que no ha encontrado rival, ni competidor, aunque se hayan producido otros con valores educativos de diversos temas. Imagen tomada de Juventud Rebelde
    En los medios audiovisuales Elpidio Valdés es el gran paradigma que no ha encontrado rival, ni competidor, aunque se hayan producido otros con valores educativos de diversos temas. Imagen tomada de Juventud Rebelde

La historia tiene una presencia notable por estos tiempos en la literatura, la televisión, la radio. Interesantes  libros han sido presentados en la Feria reciente de la capital, se han mostrado en TV documentales y películas en las continuas efemérides  valiosas del país, prácticamente todos los programas televisivos  y radiales hicieron referencias al aniversario 165 del natalicio de José Martí.

Ofrecer los elementos para fomentar una memoria histórica fuerte, que pueda contrarrestar las tergiversaciones de que son objeto hechos y protagonistas, palpables en informaciones falsas o mal enfocadas que aparecen en espacios creados en Internet, es de vital importancia para los habitantes de una nación codiciada por el país que más recursos tiene en las nuevas tecnologías para confundir, manipular, destruir en nombre del progreso.

Pero, como han dicho los mismos especialistas en la materia, hay que tomar cuidados a la hora de contar la historia desde la escuela hasta los medios masivos de comunicación, en el sentido de unir a veracidad  atractivos que seduzcan a  los interesados y conquisten a los indiferentes.

En realidad, la historia es una novela interminable, con tramas, subtramas, personajes de muy diversos tipos, llena de conflictos y contradicciones que, si se saben estructurar dramatúrgicamente, nada tendría que envidiarle a las más imaginativas aventuras.

Por eso resulta particularmente importante que la historia sea inspiración para obras literarias, televisivas, radiales, no sólo en función de los más chicos y adolescentes, porque a cualquier edad se asimilan mejor los contenidos que propicien también el disfrute por la vía estética, artística y la revelación de aspectos  no tenido en cuenta en ofrecimientos anteriores.

Cierto es que todo comienza por la infancia. Pero no abundan los libros para niños que contengan cuentos hermosos como los escritos por la Premio Nacional de Literatura Nersys Felipe sobre el paso de Maceo por Pinar del Río y sobre Martí y su hermana Chata, cargados de humanidad y ternura, para que lleguen al corazón de los chicos.

En los medios audiovisuales Elpidio Valdés es el gran paradigma que no ha encontrado rival, ni competidor, aunque se hayan producido otros con valores educativos de diversos temas. En la radio La familia Pirulí en la emisora Progreso también aborda temas históricos, pero no se observa que haya existido una estrategia bien concebida a fomentar  desde lo artístico la relación con los acontecimientos formadores de la nación, ni de los continuadores.

Nunca es tarde para tentar a los creadores con ese desafío. Puede ser por la vía de concursos, de garantizar producciones de calidad como la serie de La lucha contra bandidos, por encargo pero asegurando los atractivos de lo bien hecho.

Los planes de estudio tienen que acudir también a esos recursos que los buenos profesores siempre supieron utilizar, porque un buen profesor siempre es un buen comunicador. Por su parte, los comunicadores desde los medios masivos no tienen que ser profesores de historia, pero si recurrir a los atractivos que pueden incluir  el lenguaje de cada medio para ofrecer aspectos novedosos, revelar elementos desconocidos, no conformarse con reiterar lo sabido, asumir la tremenda responsabilidad que es saber contar la Historia.