¿Por qué lloran mis amigas?

¿Por qué lloran mis amigas?

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Medios audiovisuales y radio, : Cine, mujeres creadoras
  • El elenco artístico lo integran las carismáticas actrices Luisa María Jiménez, Jazmín Gómez, Edith Massola y Amarilys Núñez. Foto: cortesía de Mayra Álvarez
    El elenco artístico lo integran las carismáticas actrices Luisa María Jiménez, Jazmín Gómez, Edith Massola y Amarilys Núñez. Foto: cortesía de Mayra Álvarez

¿Por qué lloran mis amigas?, de la realizadora Magda González Grau, es el título del filme de estreno, que trata —entre otros asuntos puntuales— el tema de la amistad, percibido por José Martí como el “crisol de la vida”.

El elenco artístico lo integran las carismáticas actrices Luisa María Jiménez, Jazmín Gómez, Edith Massola y Amarilys Núñez, quienes con la excelencia artístico-profesional que las identifica en cualquier medio, les prestan piel y alma a los personajes que interpretan y defienden con “uñas y dientes”, en ese contexto audiovisual.

La trama de la ópera prima de la también miembro de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), gira alrededor de cuatro amigas que se encuentran después de dos décadas de ausencia ¿involuntaria?.

Los recuerdos, sueños, vivencias, experiencias y frustraciones salen a la superficie a través de una catarsis emocional que las coloca frente a sus vidas futuras; por ende, deviene el pretexto idóneo para llevar al celuloide  el vigente conjunto de problemas que enfrenta la mujer en la sociedad cubana actual, así como en cualquier país o región del orbe.

¿Por qué lloran mis amigas?, cinta filmada en interiores, tiene como punto focal o eje central en que se sustenta la acción dramática, el criterio de que, desde la diversidad de pensamiento, ideología u orientación sexual, se puede llegar a una comunión de intereses o consenso de opiniones (convergentes o no), para continuar edificando la nación donde los cubanos vivimos, amamos, creamos y soñamos, no obstante las grandes dificultades que atravesamos desde los años 90 de la pasada centuria.

Ese largometraje facilita la reflexión serena y profunda, invita a debatir desde todo punto de vista, y ayuda a pensar más, así como a valorar —desde una óptica objetivo-subjetiva por excelencia— el concepto de amistad, tan olvidado o subestimado en la convulsa época socio-histórica en que estamos involucrados mujeres y hombres.

Las actuaciones de esas cuatro figuras emblemáticas de las artes escénicas insulares y de mucho más allá de nuestras fronteras geográficas se caracteriza —básicamente— por el uso inteligente de los recursos técnico-expresivos adquiridos en la academia, y consolidados en la praxis artística, tanto en las tablas de un teatro, como frente al micrófono radial, ante las cámaras de la pequeña pantalla o en el set de filmación.

Por otra parte, utilizan un vocabulario verbal y gestual que está en estrecha correspondencia con el guión escrito por Hannah Imbert, sin que ello implique —en modo alguno— que Luisa María Jiménez, Jazmín Gómez, Edith Massola y Amarilys Núñez no les aportaran a sus respectivos  personajes algo de su rica cosecha personal.

Por lo tanto, habría que felicitar no solo a Magda González Grau por reflejar en un filme, concebido desde una óptica eminentemente ideo-estético-artística, los candentes temas que atañen a la amistad y los disímiles problemas que afrontan las mujeres hoy día.