Cuba Libre, la utopía secuestrada

Cuba Libre, la utopía secuestrada

  • Cuba Libre, la utopía secuestrada, del historiador Ernesto Limia Díaz (Bayamo, Oriente, 1968). Foto tomada de Cubasí
    Cuba Libre, la utopía secuestrada, del historiador Ernesto Limia Díaz (Bayamo, Oriente, 1968). Foto tomada de Cubasí

El 15 de febrero de 1898 ocurrió un hecho de consecuencias fatales en La Habana, y que aún trascienden históricamente: la explosión del acorazado estadounidense Maine. A las nueve y cuarenta de la noche se escuchó una primera explosión que conmocionó a los habaneros cuando la nave "saltó por los aires con las tres cuartas partes de su tripulación a bordo"; segundos después se escuchó una segunda explosión que destruyó la proa provocando, a la vez, el hundimiento del casco (...) Al amanecer sólo podían verse la arboladura y restos de la popa del acorazado. De los 26 oficiales y 328 tripulantes, murieron dos y 258 respectivamente. El resto de la oficialidad  disfrutaba a esas horas de un baile organizado en su honor por las autoridades españolas".

Este, entre otros incontables hechos —expuestos a través de entrevistas, ensayos, anecdotarios, correspondencia...—, tomados de una profusa bibliografía, destacan la obra Cuba Libre, la utopía secuestrada, del historiador Ernesto Limia Díaz (Bayamo, Oriente, 1968) la que considero, a título personal, como una de las más completas publicadas producto de la selección historiográfica que en ella lleva a cabo dicho autor cubano.

El título, de 442 páginas, parte de una gran sumatoria de hechos interesantes, algunos conocidos por su trascendencia en otras obras; otros, medianamente conocidos y hasta reconocidos y, finalmente, algunos que exigen la continuación actual de sus estudios e investigaciones. Es el caso de la explosión del acorazado Maine, los sucesos que le antecedieron, repletos de informaciones sensacionalistas de la prensa referidas a las causas que la provocaron, y tan llevadas y traídas durante décadas por los magnates de la prensa de Estados Unidos, al igual que por la conmoción que ello causó al gobierno de la Metrópoli, el que ya "sentía y sabía" el derrumbe casi inmediato de su poderío y mandato durante siglos en la Isla producto de la lucha de todo un pueblo dispuesto al logro definitivo de su soberanía e independencia.

Entre los capítulos más sugerentes de la obra podrían citarse: “Cuba en la Guerra de Independencia de las Trece Colonias inglesas de Norteamérica. Estados Unidos y la apetencia temprana”; “Cuba en el polígono del Caribe: guerra y comercio; Se asientan en La Habana los comerciantes de Estados Unidos”; “Cuba, entre Estados Unidos e Inglaterra”; “ ‘Estado independiente no, posesión’, John Quincy Adams y James Monroe: una doctrina en torno a Cuba”; “Estados Unidos al acecho. Independencia y anexión: el germen; el padre Félix Varela y la revolución del pensamiento en Cuba: la manzana de la discordia”; “Cuba frente al ideario hemisférico de Estados Unidos; El anexionismo armado: impulso y desengaño”; “La Guerra Grande: Estados Unidos frente a Cuba Libre”; “La Guerra Necesaria: !A la conquista de un sueño!”; “La República en Armas sin Martí: los errores del pasado”, entre otros aspectos, constituyen ejemplos fehacientes de una labor investigativa de altos quilates dedicada en lo esencial a mostrar las seculares apetencias geopolíticas, económicas y comerciales de las distintas administraciones norteamericanas, a la vez que a redefinir y concretar mediante testimonios de connotadas figuras de la Nación norteña sobre su profundo interés hacia la Isla.

El siguiente párrafo, entre muchos otros, así lo atestigua cuando tomamos en consideración la explosión del Maine:

“Sylvester Scovil, corresponsal del New York World, cenaba en un restaurante que dominaba la bahía en el momento de la explosión. Ese diario, propiedad del judío-húngaro-alemán Joseph Pulitzer, emulaba en  materia de sensacionalismo con el New York Journal, aunque, para ser justos, su página editorial tenía un alto vuelo intelectual. Tanto William R. Hearst, propietario del New York Journal, como Pulitzer habían descubierto que las historias de atrocidades incrementaban las ventas. Scovil sabía bien lo que debía hacer: corrió al hotel donde el diplomático Fitszburgh Lee se vestía apurado: ‘!Qué calamidad!’--; La respuesta del reportero lo dejó más preocupado aún: ‘!Calamidad!? Ultraje, querrá usted decir, general’. El periodista abandonó la habitación y se dirigió a la oficina del censor para enviar la noticia a su redacción. El titular hablaba por sí mismo: ¡Los españoles han volado el Maine en La Habana!”

Cuba Libre, la utopía secuestrada, del historiador Ernesto Limia Díaz: obra de acucioso estudio e investigación historiográfica, de necesaria lectura y análisis por nuestras actuales y futuras generaciones, al lograr profundizar y, al mismo tiempo descartar, la apariencia en ocasiones oculta mediante influyentes discursos, de las principales figuras y mecanismos que han conformado y conforman la gran maquinaria industrial armamentista e imperial de dominación de los Estados Unidos de América.