Coloquio Internacional La Nostalgia del Futuro

Coloquio Internacional La Nostalgia del Futuro

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Músicos, UNEAC, Centro de Desarrollo de la Música Cubana, XXVIII Festival de La Habana, música contemporánea
  • Obras como Matanzas 281 del estadounidense Federico Smith y la Sinfonía Tercera de Luciano Berio fueron algunas de las piezas analizadas en el coloquio. Fotos: Roberto Bello.
    Obras como Matanzas 281 del estadounidense Federico Smith y la Sinfonía Tercera de Luciano Berio fueron algunas de las piezas analizadas en el coloquio. Fotos: Roberto Bello.

Las puertas están abiertas en la sala Villena de la UNEAC los días 19 y 20 como parte del XXVIII Festival de La Habana. Música Contemporánea para debatir y analizar la vida y obra de destacados compositores tanto nacionales como foráneos, así como profundizar en la sui géneris creativa de estas figuras cuando de melodías se trata. El origen de cada pieza musical es similar a un rompecabezas, suele tener disímiles condicionantes personales, sociales y contextuales que conforman el acabo total de cada pieza.

El panel contó con la presencia de Liliana González, musicóloga del Centro de Desarrollo de la Música Cubana (CIDMUC) y el Director de la agrupación Álea 21, Manuel Ceide.

La obra Matanzas 281 del estadounidense Federico Smith, quien además fue un destacado crítico musical que vivió gran parte de su vida en la Isla (murió en Cuba), se analizó detalladamente, pues constituye una magistral composición, realizada por este artífice en 1974 para estrenarse en el Teatro Sauto de esa provincia.

Creada en dos grandes bloques de cuatro secciones cada uno, allí se combinan y yuxtaponen momentos e ideas históricas, las cuales reflejan el devenir de Latinoamérica y por ende, Cuba. Considerada documento histórico, la pieza está marcada por una fuerte teatralidad que se observa a lo largo de toda la composición, por lo que la experiencia de introducir el coro es vital. “Es una obra de necesidad, una síntesis de lo que ha sido la historia musical de este autor”, expresó Manuel Ceide, quien la cataloga además como una producción que posee “frescura con un poco de inocencia”.

En Matanzas 281 se develan tres planos, el primero compuesto por la sonoridad impresionista con sonidos de metales básicamente, después le siguen los tropos que van abriéndose y cerrándose, y marcan al mismo tiempo elementos de la obra, así como el cromatismo que también continuamente reaparece. La composición refleja momentos políticos e históricos de la Isla y su autor entra y sale constantemente de ella, aseguraron los dos panelistas.

Se analizaron además el tercer movimiento de Luciano Berio donde los textos fragmentados son una reflexión sobre el sentido del arte. ¿Para qué se hace? ¿Con qué motivos?, son algunos de los aspectos de la realidad social que se cuestionan en la obra.

Todas están magnificas creaciones reflejan el talento y la singularidad de los autores, constituyen piezas angulares para comprender el fenómeno de la creación, del ingenio reflejado en las melodías y la inmensa capacidad de la música para reflejar la realidad del hombre.