Alicia: maestra de generaciones

Alicia: maestra de generaciones

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  • La prima ballerina assoluta Alicia Alonso fue agasajada por su compañía  en la sala Avellaneda del Teatro Nacional. Foto: Nancy Reyes
    La prima ballerina assoluta Alicia Alonso fue agasajada por su compañía en la sala Avellaneda del Teatro Nacional. Foto: Nancy Reyes

Alicia: maestra de generaciones, con dirección artística y montaje coreográfico de Alberto Méndez, Premio Nacional de Danza, es el título de la gala que el Ballet Nacional de Cuba (BNC) llevó a la sala Avellaneda del Teatro Nacional, para homenajear a la prima ballerina assoluta Alicia Alonso por su cumpleaños 95. El público y los colegas de la prensa especializada pudieron festejar tan importante acontecimiento con momentos cumbres en la fecunda carrera artístico-profesional de la directora general de una de las mejores compañías del orbe, y miembro de honor del Consejo Internacional de la Danza.

La gala incluyó escenas de Giselle, El lago de los cisnes, La bella durmiente del bosque, Coppelia, La fille mal gardée y Carmen, interpretadas por los/as primeros/as bailarines/as Anette Delgado, Sadaise Arencibia, Dany Hernández y Víctor Estévez, así como por las bailarinas principales Estheysis Menéndez, Premio de Coreografía UNEAC 2015, y Jessie Domínguez. 

La música estuvo a cargo de la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso, con la dirección del maestro Giovanni Duarte. 

Dicho espectáculo no pretende ser una reconstrucción biográfica, sino la evocación de algunos momentos culminantes de la eximia ballerina cubana, leyenda viva en la historia de la danza universal.

Las figuras insignia de la emblemática agrupación, muy bien secundadas por solistas e integrantes del dinámico cuerpo de baile, demostraron en escena cómo aprendieron in situ los disímiles recursos técnico-interpretativos que les enseñara esa maestra única e irrepetible, y por ende, cómo descubrieron —a través del ejemplo, no de lecciones teorizantes— los valores éticos, ideo-estético-artísticos, humanos y espirituales en que se estructura la personalidad de un bailarín que ha alcanzado la excelencia artístico-profesional.

En esa inolvidable función, Anette Delgado y Sadaise Arencibia tuvieron un magistral desempeño, sustentado —fundamentalmente— en su natural dominio de la técnica académica y de la interpretación teatral (dos caras de una misma moneda), y ovacionado con creces por los amantes del arte de las puntas que abarrotaban la majestuosa sala.

Por otra parte, Dani Hernández y Víctor Estévez poseen una técnica depurada y refinada, seguridad yoica y gran elevación en el salto; mientras Estheysis Menéndez y Jessie Domínguez, pujantes e irresistibles, se encuentran en un momento clave de su carrera artístico-profesional.

No me asiste la más mínima duda de que quienes asistieron a esa gala que el BNC le dedicara a doña Alicia por el aniversario 95 de su natalicio, y por consiguiente, disfrutaron de las impecables actuaciones de los más aventajados discípulos de tan excepcional maestra, recibieron una suave caricia dirigida al intelecto y el espíritu humanos.