Jueves Literario con Rolando López del Amo

Jueves Literario con Rolando López del Amo

Etiquetas: 
Escritores, UNEAC, jueves literario, Rolando López del Amo, sala Caracol
  • López del Amo disertó acerca de su producción intelectual y espiritual en el contexto poético-literario. Fotos: Camilo García López-Trigo
    López del Amo disertó acerca de su producción intelectual y espiritual en el contexto poético-literario. Fotos: Camilo García López-Trigo
  • López del Amo disertó acerca de su producción intelectual y espiritual en el contexto poético-literario. Fotos: Camilo García López-Trigo
    López del Amo disertó acerca de su producción intelectual y espiritual en el contexto poético-literario. Fotos: Camilo García López-Trigo

El espacio mensual Jueves Literario, que auspicia la Asociación de Escritores de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y tiene como sede la sala Caracol, contó —en esta ocasión— con el poeta, profesor y diplomático, Rolando López del Amo (La Habana, 1937).

El ilustre intelectual cubano es, además, escritor de literatura infanto-juvenil y de textos para estudiantes del Instituto Superior de Relaciones Internacionales. Ejerció la docencia superior en la Universidad de La Habana y se desempeña como colaborador periodístico en el Portal CUBARTE, donde tiene una columna de autor. Por otra parte, desarrolló una fecunda labor en el campo de la diplomacia revolucionaria. Desde el triunfo de la insurrección popular en enero de 1959, ocupó diversos cargos en organizaciones políticas, instituciones culturales y centros docentes de la mayor isla de las Antillas.

Por su impecable trayectoria profesional en las letras caribeñas, la docencia superior y la diplomacia revolucionaria, le han sido otorgadas la Medalla Aniversario XX del 26 de Julio, y la Orden de Mayor, con el grado de Gran Cruz, conferida por el gobierno de la República Argentina.

López del Amo disertó acerca de su producción intelectual y espiritual en el contexto poético-literario. Cintio Vitier (1921-2009) y Fina García Marruz, quienes —a principios de los años 70 de la anterior centuria— laboraban en la Sala Cubana de la Biblioteca Nacional José Martí, lo motivaron para que diera a la estampa el poemario Antiguas comuniones (UNIÓN, 1971), donde desarrolla temas relacionados con el amor, la vida y la muerte, y devenidos leitmotiv en su infatigable quehacer poético-literario.

A ese primer libro, seguirían los poemarios Los nombres y los días (Ediciones Manjuarí, 1977), que incluye una gran diversidad temática; El amor y el tiempo (Letras Cubanas, 1985); Camino del viento (UNIÓN, 1989)), donde evoca la memoria de la poetisa y ensayista Mirta Aguirre (1912-1980); La piedra viva (The Economic Times, Colombo, Sri Lanka, 1997); De silencios y lunas (Letras Cubanas, 2005); Vecinos (Gente Nueva, 2007); Barrio Séptimo (Colección Sur, San José de Costa Rica, 2009), que recuerda la estancia del bardo habanero en París; y Cercanas lejanías (Letras Cubanas, 2013), que recoge temas diversos dedicados a la capital cubana.

En ese ámbito lírico por excelencia, López del Amo leyó el poema «Octubre 62», que registra los hechos acaecidos durante la Crisis de los Misiles soviéticos, así como otros poemas incluidos en el volumen Cuando llega el otoño (en proceso de publicación), donde hace un recuento de su vida

Una vez finalizada la intervención de tan distinguida personalidad de la cultura insular, varios de sus colegas y amigos ofrecieron testimonios acerca de la calidad poético-literaria y el enfoque ético-humanista que caracterizan la obra de Rolando López del Amo, quien —visiblemente emocionado— agradeció a los presentes haber compartido con él esos momentos inolvidables que quedarán archivados para siempre en su memoria poética.

 A dicha actividad, asistieron el poeta y ensayista Alex Pausides, presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC, la poetisa y escritora Nancy Morejón, Premio Nacional de Literatura, los doctores Roberto Fernández Retamar, presidente de Casa de las Américas, y Antonio Pérez Herrero, profesor titular de la capitalina Alma Mater, el crítico y ensayista Enrique Saínz, intelectuales cubanos, así como representantes de la prensa local.