Creado en: enero 31, 2022 a las 08:40 am.

Acosta Danza y su espectáculo 100% cubano

La emblemática compañía Acosta Danza, que jerarquiza el primer bailarín Carlos Acosta, Premio Nacional de Danza, llevó a la Sala «Avellaneda» del Teatro Nacional de Cuba el espectáculo 100% cubano, después de más de doce meses de ausencia, como consecuencia de la pandemia de COVID-19, que aún nos azota.

Dicho espectáculo incluye dos estrenos mundiales: Liberto, con coreografía del artista Raúl Reinoso, inspirado en obras de la literatura cubana, que tienen como núcleo fundamental o eje central la vergüenza histórica que representa la esclavitud, ese flagelo de la humanidad. Esa puesta en escena se apoya en la partitura original del artista José («Pepe») Gavilondo.

Y, además, Híbrido, con coreografía de Norge Cedeño, con música original de los maestros Jenny Peña y Randy Araújo. Dicha obra deviene una reflexión del autor acerca del espíritu de resiliencia que muestran los insulares.

Completan el programa las obras Paysage, soudain, la nuit, del artista Pontus Lidberg; Impronta, de la artista María Rovira, y De punta a cabo, coreografía a partir de la original del artista Alexis Fernández («Maca»).

Otro atractivo que propone la actual temporada es la presentación al público nacional y foráneo de la primera promoción de egresados de la Academia que funciona en la compañía Acosta Danza, y que ya forman parte del elenco artístico de dicha agrupación.

Esa nueva generación de bailarines comparte la escena —por vez primera—  con las figuras insignia de la compañía.

Desde su debut hace más de un quinquenio, Acosta Danza tiene como objetivo priorizado realizar espectáculos de danza en plena concordancia con las nociones más actuales desarrolladas en el orbe, no solo en lo referente al movimiento corporal, sino en todo aquello que concierne a la escena. 

La compañía se define como un espacio de renovación, de búsqueda y experimentación para artistas cubanos, y también abre sus puertas a los creadores del mundo: coreógrafos, músicos, diseñadores, artistas de la plástica y del universo audiovisual, que deseen compartir con los bailarines cubanos la percepción estético-artística que sustentan acerca de la danza contemporánea, y las reacciones afectivo-emocionales que les desencadena la «Isla de la Música», así como ese mestizo único e irrepetible, que vive, ama, crea y sueña en nuestra geografía insular.   

Los carismáticos artistas de Acosta Danza, al igual que los bisoños bailarines incorporados a la agrupación, demostraron —en el proscenio del coliseo citadino— no solo la excelencia artístico-profesional que los identifica en cualquier escenario del orbe, sino también que han interiorizado e incorporado a su estilo inconfundible de interpretar la danza contemporánea —caracterizada, esencialmente, por convertir los sentimientos en movimientos corporales— las sabias enseñanzas del eminente maestro ruso A. Schaiskevich, quien estima que «no [es] el virtuosismo de una elevada técnica [lo que produce] el milagro del vuelo […], sino el arranque espiritual […]». Intelectualizar y espiritualizar la técnica académica y la interpretación teatral (indicadores fundamentales en que se estructura el arte danzario en general, y la danza contemporánea en particular); he ahí la llave que —según el doctor José Orlando Suárez Tajonera (1928-2008), profesor de Estética de la Danza en la capitalina Universidad de las Artes (ISA) hasta su lamentable deceso— «abre todas las puertas del fascinante mundo coreográfico-dramatúrgico».

De acuerdo con esas coordenadas teórico-conceptuales, para los integrantes de Acosta Danza bailar es sinónimo de sentir la danza contemporánea como un chispazo de electricidad que les recorre, no solo el cuerpo, sino también les acaricia el intelecto y el espíritu. En consecuencia, los incita a entregar lo mejor de su yo íntimo para regocijo de los amantes de esa manifestación danzaria y de los colegas de la prensa especializada que cubren esas funciones de lujo.

El auditorio en pleno percibió —desde lo más hondo de su ser— ese «corrientazo» que los hizo vibrar de emoción y ovacionar hasta el cansancio la indiscutible maestría técnico-interpretativa que distingue a los aventajados discípulos de Carlos Acosta.

¡Bienvenida la agrupación Acosta Danza al escenario de sus grandes éxitos!

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