Creado en: mayo 6, 2021 a las 06:15 pm.
Cien años sin La Calandria Cienfueguera, patriota y artista

Al José Martí invitarla, el 7 de junio de 1890, a participar en una función patriótica a beneficio de la causa patriótica, el autor de Nuestra América le escribe a la luchadora y artista cienfueguera, Ana Aguado, lo siguiente:
“Distinguida señora y amiga: Aprovecho la ocasión con gusto para comunicarle que la Comisión de la fiesta del Club le remite aparte siete papeletas para darle muestra anticipada del agradecimiento fraternal con que mis compañeros y yo estimamos la benevolencia con que se presta usted a ayudar, con la fama de su nombre y el encanto de su voz a la fiesta de que va a ser usted principal ornamento.
“Los tiempos turbios de nuestra tierra necesitan de estos consuelos. Para disponerse a morir es necesario oír antes la voz de una mujer. Lo muy atareada de mi vida y el temor de parecerle intruso han sido la causa de que no fuese en persona, como me lo manda mi sincero afecto, a agradecer a usted y a su esposo el servicio que nos presta y es a mis ojos mucho mayor por lo espontáneo. Pero tendré, a la primera ocasión, especial placer en estrechar la mano del Señor Tomás y ponerme a los pies de nuestra noble y estimada artista”, finalizaba el Apóstol.
Ana Aguado -cuyo centenario de su muerte conmemoramos este jueves 6 de mayo-, se encontraba en plena luna de miel, en Nueva York, con el destacado músico cienfueguero Guillermo Tomás, al recibir la invitación del líder del Partido Revolucionario Cubano a intervenir en la velada del Harmand Hall.
Ella accedió de inmediato porque en sus venas, además del arte, llevaba un fervoroso amor a la Patria y el deseo de ver libre e independiente a su país, sometido al yugo colonial español.
Participó en la referida u otras veladas al servicio independentista; amén de colaborar en colectas de armas, municiones, medicinas, ropa y alimento para los mambises.
Iniciada desde niña en el canto (estudió e interpretó en España) y con unas cualidades vocales tan notables que llevaron a denominarla como La Calandria Cienfueguera, la Aguado confirió preeminencia a la causa libertaria y luchó a su favor con denuedo.
El escritor cienfueguero José Ramón Calatayud recuerda, en ensayo dedicado a la artista y patriota, que, al terminar la guerra, regresa a Cuba con su esposo, se radican en La Habana y es nombrada profesora de canto del Conservatorio Nacional de Música Hubert de Blanck. Siempre junto a Guillermo Tomás, desplegó una intensísima labor docente que incluyó creación de escuelas, conservatorios e instituciones como orquestas y bandas de música en las que interpretaron tanto música cubana como internacional.
El 26 de diciembre de 1908 Ana Aguado hizo su última presentación en público en el Teatro Nacional (hoy Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso) acompañada por la Orquesta Sinfónica fundada y dirigida por Guillermo Tomás, con un programa incluyente de obras operísticas de Wolfang Amadeus Mozart y áreas y escenas de Franz Schubert, Federico Chopin y Ludwig Van Beethoven.
Su obra docente continuó. En 1911 fue nombrada profesora de canto del Instituto Pedagógico y en 1919 subdirectora de la Escuela Municipal de música de La Habana.
“Fue una colaboradora excepcional de la obra magna de Guillermo Tomás, al punto que resulta imposible escribir sobre su vida sin que aparezca por aquí y por allá el nombre de Ana Aguado, cuyas vidas, artísticamente hablando, son inseparables en todas sus facetas creativas como director de banda y orquesta, compositor, musicólogo y profesor, con una actividad fundacional inconmensurable en los tiempos iniciales de la República, sentando las bases del potente edificio que es la música en Cuba. El Conservatorio de Guanabacoa lleva el nombre del insigne músico cienfueguero”, aprecia Calatayud.
Este jueves, en el reparto de Punta Gorda, de la ciudad de Cienfuegos, la ciudad le rinde homenaje a Ana Aguado, en el parque La Calandria, erigido en honor de la personalidad de nuestra historia.