Creado en: agosto 14, 2021 a las 08:21 am.

Fidel y los llanos del Cauto durante la ofensiva del ejército en 1958

Era un constante ir y venir entre las guerrillas que actuaban en la Sierra Maestra y las que combatían en el llano en los primeros seis meses de 1958. Las guerrillas serranas envían, por lo menos, dos tropas a estas llanuras. Primero fueron alrededor de ocho soldados que, por orden de Fidel Castro, reforzaron a Orlando Lara, el primero en alzarse al frente de una pequeña tropa en los llanos. El acontecimiento se produce entre diciembre de 1957 y principios de enero de 1958. A finales de marzo envía a Camilo conduciendo unos veintidós hombres a los llanos y lo designa jefe de las llanuras del Cauto.

Mientras, se desarrollaban estas singulares relaciones entre las montañas y las planicies del Cauto el enemigo preparaba las condiciones para aniquilar a la guerrilla serrana. El 27 de febrero de 1958 se presentaba al mando superior del ejército el plan titulado FF fase final o fin de Fidel que era, en esencia, la ofensiva que se llevarían en los próximos meses por alrededor de 10 000 militares.[1]  El 21 de marzo se realizaba una conferencia de los altos jefes de las fuerzas armadas en el estado mayor: “…para discutir los planes futuros de operaciones.”[2]   Se concretaban las medidas que se tomarían para exterminar la guerrilla serrana.[3](3) La ofensiva se inició el 25 de mayo de 1958 con 7 000 militares que se incrementaron hasta 10 000. Los rebeldes contaron con alrededor de 300 combatientes para enfrentar lo que Fidel llamó: “…el torrente de soldados que nos venía encima…”.[4] Una movilización de unas dimensiones nunca vista en el siglo XX en Cuba hasta aquellos momentos.

Fidel ha comprendido que la guerra se decide en La Sierra Maestra. Por lo que concentra en esta la mayoría de las unidades de las que se ha desprendido para llevar la beligerancia a otros territorios. En un inicio pensó dejar a Camilo en la zona de los llanos. El combatiente e historiador William Gálvez ha hecho el siguiente razonamiento:

 “Incluso el 4 de junio, en una pequeña nota al capitán Orlando Lara, queda implícita la decisión que todavía mantenía el Comandante en Jefe de mantener a Camilo en los llanos cuando afirmaba: “Los muchachos allá deben sostenerse en espera que se puedan enviar algunos esfuerzos verdaderos desde aquí, la suerte de ellos como la de Camilo y Raúl van a depender de la suerte que corramos nosotros”.[5]

Fidel acertada y rápidamente avisoró que en aquellos momentos la revolución se decidía en los picachos serranos. Años después haría un esclarecedor razonamiento sobre las medidas que tomó para rechazar la ofensiva enemiga:

“La estrategia de la dictadura fue concentrar el grueso de sus tropas contra el Frente número Uno de la Sierra Maestra, sede de la Comandancia General y de la Emisora Rebelde. El mando rebelde, después que el enemigo hubo dispuesto sus fuerzas y suponía dividida las nuestras, movió secretamente todas las columnas del Sur y Centro de la provincia hacia el Frente número Uno. La Columna 3, al mando del Comandante Juan Almeida que operaba en la zona de El Cobre; la Columna número 2, al mando del comandante Camilo Cienfuegos, que operaba en el centro de la provincia; la Columna número 4, al mando del comandante Ramiro Valdés, que operaba al Este del Turquino; la Columna número 7, al mando del Comandante Crescencio Pérez, que operaba en el extremo Oeste de la Sierra Maestra; fueron movilizadas hacia el Oeste inmediato al Turquino.”[6]

 Orlando Lara al frente de un grupo de sus hombres se dirige a la Sierra Maestra antes de partir hacia Camagüey, para aclarar una confusión por la remisión de unos proyectiles. Había recibido orientaciones de la comandancia de la Sierra de invadir con su tropa esa provincia. Fidel ante la ofesniva enemiga le da órdenes de quedarse en la cordillera con su tropa lo que Lara obedeció.  La carta que le envía a Camilo, el 11 de junio de 1958, ordenándole su retorno a la Sierra Maestra nos da a entender, en buena medida, el pensamiento de Fidel en aquellos momentos: 

 “Después de estudiar detenidamente la situación y analizar los planes nuestros y del enemigo he decidido enviarte con carácter urgente este mensaje.

Te necesito aquí con todas las armas buenas que puedas disponer. Se va a librar en la Sierra una batalla de mayor trascendencia. Ellos van a concentrar contra esto el grueso de sus fuerzas tratando de dar un golpe decisivo. El número que ellos puedan concentrar aquí no importa a los resultados finales, lo que importa es que nosotros dispongamos del mínimo necesario para aprovechar al máximo las extraordinarias ventajas de este escenario donde sabemos que se va a librar la lucha.  Ese mínimo se completa contigo.”[7]

Camilo con sus hombres retorna a la Sierra Maestra y deja al frente de los llanos al capitan Carlos Borjas Garcés. En el período en que se desarrolla la ofensiva contra la Sierra Maestra, entre mayo y parte de agosto de 1958, las relaciones de la comandancia con los grupos guerrilleros que han quedado en la zona bajo las órdenes del capitán Carlos Borjas, prácticamente, cesan. Tal parece que reina el silencio en los trillos de montes utilizados por los guerrilleros para mantener las comunicaciones. Pero la situación pronto varía. Derrotada la ofensiva con las armas capturadas comienza la contraofensiva rebelde. Como parte de ella se envían a los llanos tres columnas que conformaron el Cuarto Frente “Simón Bolívar”.

NOTAS

[1]– Fidel Castro Ruz, Por todos los caminos de la Sierra: La Victoria Estratégica, Oficina de Publicaciones del Consejo de Estado de la República de Cuba, La Habana, 2010. p. 10.

 [2]–Ibídem. p. 12.

 [3]–Ídem.

 [4]–Ibídem. p. 16.

[5]–Gálvez Rodríguez, William, Camilo Señor de la Vanguardia, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1979. p. 82.

[6]–Fidel Castro Ruz, De la Sierra Maestra a Santiago de Cuba La contraofensiva estratégica, Oficina de publicaciones del Consejo de Estado, República de Cuba, La Habana, 2010.  pp. 14 y 15.

 [7]–William Gálvez Rodríguez.  Ob. cit.  p. 83.

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