Creado en: noviembre 22, 2021 a las 10:06 am.

Manuel y Esteban, hermanos de sangre

Tomado del Periódico Granma

Imagen de Miguel Barnet y Esteban Montejo, tomada de Radio Caibarién

Manuel Ruiz entró en las letras cubanas hace 40 años. En él se resumían muchos Manuel venidos de Lugo y Ourense, de El Ferrol y Santiago, de La Coruña y Pontevedra, de villas y aldeas de Galicia, con el hambre a cuestas y un horizonte por delante que unos cuantos alcanzaron y muchos más no.

Esteban Montejo había dicho aquí estoy desde antes y era un solo y único Esteban, lo que no quiere decir que negros como él, esclavizados o libertos, fugados al monte o alzados en armas contra la dominación colonial, dejaran de compartir su experiencia como si fuera propia.

Si Manuel y Esteban se revelan simbólicamente en el magma de la cultura cubana, se debe al modo sustancial con que Miguel Barnet los fijó en memorables y perdurables obras literarias: Biografía de un cimarrón (1966) y Gallego (1981). De modo que ambos se hermanan en la letra y en la sangre, considerando los afluentes étnicos que nutrieron la identidad cubana.

Esta última novela mereció particular atención a la altura de sus cuatro décadas de existencia, mediante la convocatoria del recién concluido coloquio internacional Gallego: antropología testimonial y cultura de la pobreza, que tuvo por centro a La Habana Vieja con enlaces en España, México, Chile, Colombia y Estados Unidos.

Casi al mismo tiempo en que la editorial alemana Suhrkamp la diera a conocer, Gallego llegó a su lector natural, hispanohablante, el 17 de noviembre de 1981. Miguel asistió a la presentación de Alfaguara, en la redacción madrileña de la revista Libros, donde el editor Jaime Salinas, un curioso español que nació en Argelia y fue a dar con sus huesos a Islandia, se deshizo en tempranos elogios en torno a un texto que subrayaba, desde la narrativa testimonial, los avatares de la migración económica en el siglo xx.

Desde entonces, Gallego –realidad debidamente argumentada tanto en la introducción del foro como en la presentación de la edición conmemorativa por el poeta Lázaro Castillo– no ha parado de crecer, como se evidenció en las miradas de 20 académicos e intelectuales que abordaron en el coloquio temas tan diversos como los aportes al cuerpo literario caribeño, la condición neobarroca del texto, el balance entre subjetividad literaria y fidelidad testimonial, la perspectiva antropológica y la construcción del personaje.

En una de las jornadas, los asistentes revisitaron la película homónima basada en la novela que filmó en 1988 el cineasta cubano Manuel Octavio Gómez, con las actuaciones protagónicas de los españoles Paco Rabal, Jorge Sanz y Sancho Gracia.  

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