Creado en: agosto 22, 2021 a las 11:16 am.
Mi amiga Panchita, de la estirpe de los Maceo

Mi amiga Panchita este 22 de agosto del 2021 cumple 102 años y tiene una voz infantil. Ella dice que es mi novia. No, no es cosa de que mi amiga Panchita esté senil porque mi amiga Panchita tiene la mente más clara que muchos mortales.
Un día le pregunté a Panchita si recordaba algo de su abuela Dominga y me dijo que su abuela hablaba muy poco y que tenía un poco de mutismo, “yo creo que todo fue debido a lo que sufrió por la guerra. ¡Fíjate que mi abuelo tenía en una repisa guardada las cartas que le mandaban y un día mi abuela las descubre! ¡Fue ahí cuando ella se enteró que le habían matado seis hermanos!! ¡Cuando le habían matado como seis hermanos fue cuando ella se enteró!”
Ella tuvo años en que se quejaba de dolores en la espalda, de picazón. Dicen que era de tantos años vestida de negro cargando luto por todos sus hermanos. Tenía mucha rigidez para caminar hasta que quedó inválida.
Yo no nací en Cuba, nací en Honduras en un pueblecito pequeño llamado Muchilena. Cuando mi abuela Dominga Maceo terminó un recorrido por Costa Rica y otros lugares, vino a vivir a Santiago de Cuba procedente de Honduras.
Mi mamá que se llamaba Edelmira Romero Maceo, ya estaba casada con mi papá, que era hondureño, y no pudimos venir. Mi abuela Dominga siempre estaba con el anhelo de traer a mi mamá. Después de la muerte de mi padre mi abuela hizo gestiones con el Estado y vinimos repatriadas.
Mi abuela todos los 7 de diciembre venía a La Habana con algunas de mis hermanas mayores a las actividades porque era la única hermana de Antonio Maceo que quedaba viva. En uno de esos viajes vino con mi hermano mayor y este le dijo: “Maminga: vamos a quedarnos aquí en La Habana porque aquí es más fácil, porque desde Santiago hay que estar haciendo gestiones por telegramas y cartas y todo es más difícil”. Ella dijo: “bueno, yo me quedo en La Habana, pero con la condición de que cuando yo me muera me entierren en Santiago con mi mamá y mi hermana Baldomera” y así se hizo.
A mi abuela Dominga le asignaron una pensión de 200 pesos por ser la hermana de Maceo. Esa pensión no la heredaba mi mamá. Batista le dijo: “usted no se preocupe, porque esa pensión va a ser para usted”, pero él en lugar de hacer un decreto no lo hizo, y entonces, a los 15 días de morir mi abuela la pensión estaba aprobada por la cámara de representantes, pero mi mamá murió a los 10 meses de mi abuela y el senado no se había reunido y se volvió a perder la pensión.
¿Qué edad tú tenías cuándo murió tu abuela?
Como unos veinte años, cuando murió mi abuela yo era jovencita. Ella murió el 3 de septiembre de 1940.
Panchita: a Mariana Grajales hay quienes la califican como la Madre de los Maceos, o sencillamente Mariana; otros como la Madre de los héroes; la Madre de todos los cubanos; la Madre de la Nación y la Madre de la Patria.
¿Cómo tú calificarías a Mariana?
-Como la llama todo el mundo, como la Madre de la Patria, ¿no? Tú sabes que a Mariana cada vez que le mataban un hijo y le iban a tocar a la puerta para informarle la noticia, ella se lamentaba de no tener más hijos para dárselos a la patria. ¿Qué tú crees de eso?
– Es increíble, yo creo es que como Mariana nadie puede compararse, nadie. Yo, que soy su biznieta, no hubiera hecho lo que ella hizo. Por lo menos al más chiquito, a ese que tenía catorce años, yo no le digo “empínate y anda”.
Yo, a ese más chiquito, lo dejo para que me consuele y consolarnos los dos. Yo no lo hubiera hecho. Te soy sincera, yo no lo hubiera hecho. Por eso te digo que para que surja una Mariana Grajales ¡qué va! Ocurre Igual que con Fidel. Yo no he tenido la dicha de ver a Fidel personalmente, a Raúl sí. Vi a Raúl en Santiago de Cuba, cuando el centenario de Maceo, y me abrazó. Me invitaron y yo fui. Cuando a Raúl le dijeron que yo era familia de Maceo él dijo: “las Marianas tienen que resistir, resistir, resistir y resistir”. Fueron las palabras de Raúl.
Otro a quien tengo ganas de ver, que me voy a morir sin verlo, es a Eusebio Leal. (Concluida esta conversación llamé a Eusebio y le dije lo que me había dicho la biznieta de Mariana y al otro día Panchita recibió el más bello ramo de rosas que jamás había recibido. Tampoco se hizo esperar una Brigada de la construcción que le hizo ciertos arreglos al modesto apartamento donde vive con su hija Marta en Centro Habana).
-Yo leo y oigo música todos los días en un radiecito que me regaló el marido de una de mis dos hijas. Lo pongo por las noches antes de acostarme para oír Nocturno.
La revolución avanza y tiene que seguir avanzando para los que vienen. Yo no creo en eso de generación pérdida todas las juventudes no son iguales, los tiempos no son iguales. La revolución es una obra grande, muy grande”.
Mi amiga Panchita con 102 años te canta de memoria “Contigo en la distancia”.