Creado en: marzo 12, 2022 a las 09:00 am.

Negros y mestizos: El silencio de sus historias

En entrevistas realizadas a familiares de personalidades negras del Camagüey de finales del siglo XIX y primera mitad del XX, reflejan desconocimiento total de la capacidad académica, científica e intelectual adquiridas por de sus descendientes en la educación superior, porque fueron silenciados en la época, expuso la Doctora en Ciencias Kezia Henry Khight en un encuentro en la sede de la filial agramontina de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).
Desconocían que sus bisabuelos negros habían egresados de la Universidad Estadounidense de Harvard (una de las casas de altos estudios más influyentes del mundo), ubicada en la ciudad de Cambridge, estado de Massachusetts, porque la sociedad de la época silenciaron sus historias.
Algunas eran mujeres egresadas como doctoras en pedagogía, medicina y farmacia no crearon una familia porque nunca llegaron a casarse, puntualizó la integrante de la Comisión José Antonio Aponte de la UNEAC en la provincia de Camagüey.
Al profundizar entorno a la auto-emancipación académica de la mujer negra, la investigadora enfatizó en el texto Dos palabras nuevas sobre un tema viejo, de Josefa Guillén Batista, publicado en la revista Lis, fundada (1923), por el Poeta Nacional de Cuba, Nicolás Guillén, circulación que se adereza en el contexto de la Sociedad Victoria.
Profundiza, dijo, sobre cómo la mujer tenia que estudiar porque era en su casa un poco más que una esclava. Cómo el estudio era lo importante para poder llevar a cabo un hogar de mayor auto valoración.
“En otro artículo, más atrevido aun, titulado Monjas y monasterios, Josefa Guillén desafía al patrón ideológico y religioso del Camagüey. Arremete contra los monasterios. El por qué las muchachas tenían que estar enclaustradas en esos lugares, por desengaños amorosos, cuestiones morales…


Explicó que Josefa no estaba en contra de la fe, pero si contra la reclusión. “La hermana del Poeta Nacional fue capaz de mantener ese pensamiento emancipador y de tensión con la época. Resaltó los contenidos de la Revista Minerva (1928), dirigida por Serapio Páez Zamora (hijo del Mambí José del Pilar Páez, quien estuvo luchando por las tierras de Cuba durante la Guerra Necesaria de 1895, una familia revolucionaria desde la colonia hasta hoy).
Cruz Ángulo Verdecía contribuyó a forjar, en el negro y mestizo, un pensamiento excepcional. Ella dijo: “No se discrimine por el cabello, la bemba o la nariz”.
Destacó que Cruz Ángulo Verdecía gozaba de peculiar discurso para esa masa salida de la esclavitud y en la revista Minerva, lo reflejó no solamente con su estudio sino también con su pensamiento, charla y escritura.
Opinó que Minerva fue la plataforma que ella utilizó para poder visibilizar el pensamiento de la mujer negra del Camagüey.
Se preguntó: ¿Por qué Cruz Ángulo Verdecía terminó su existencia en un hospital psiquiátrico de La Habana? “Sus años últimos se desdibujan de tal manera que nadie de su familia puede ubicar a esta gran mujer, ni sabe dónde está sepultada, ni el día de la muerte. Los hospitales psiquiátricos desempeñaban roles más allá de la verdadera enfermedad. Eran recluidas personas que a veces no encajaban con el entorno. Ella acabó su vida allí. Sola”.
Reflexionó en torno al contenido de la revista Renacimiento (1933, se encuentra solamente en la Biblioteca Nacional José Martí, La Habana), igualmente de Serapio Páez, en la que la Doctora en pedagogía Luisa Vélez Betancourt escribió sobre la capacidad de la mujer de saber llevar un hogar desde el pensamiento.
No obstante su grandeza, Luisa Vélez Betancourt no tuvo un final colosal, aseguró. “Estas mujeres las estamos reconociendo nosotros porque su familia no vieron en ella todo ese potencial que realmente tenían. Por eso es un reto la tensión múltiple con los contextos, la familia y las herencias.
Consideró que Camagüey tuvo (1923-1933), un periodismo interesante en la República, pujante con el protagonismo de la mujer. La inmensa mayoría de los ejemplares de esas revistas están en La Habana. El Camagüey tuvo un pensamiento escrito, visibilizado, contra hegemónico e auto emancipador transcendental en esa época.
Ponderó asimismo que las comadronas facultativas desempeñaron un rol importante y no solamente para las enfermedades de la mujer, sino también preventiva. Todos los temas de estas mujeres, en diferentes tiempos y revistas tienen actualidad. Las comadronas del periodo mencionado hablaban de la gran importancia de la lactancia materna. Las revistas tenían un perfil educativo. La lactancia natural y su profilaxis, beneficios al niño y a la madre de lactancia.
Cruz Angulo Verdecía hizo un panorama de la ciencia de la higiene (en la época no gozaba de la transcendencia que tiene hoy), e hizo un estudio, una sistematicidad de la higiene desde la antigüedad hasta su tiempo.
Expuso: “Estas mujeres en contextos difíciles y vientos contrarios llegaron a la cúspide en el pensamiento. Se enfocaron. No les importó que le negaran todo. Fueron capaces de cerrar el visor hasta sus metas. Cuando llegaron a su meta: optaron por el grado más alto negado por la ciencia (1877) y las costumbres. Desempeñaron una labor social en su conglomerado. No se apropiaron de conocimientos para si, sino para también divulgarlo y ayudar.
“Pudiera despertar a su conglomerado y ser ejemplo en su sociedad. Lo lograron, aunque del todo no fueron reconocidas, incluso hasta el día de hoy. Tuvieron puestos claves en el Partido Liberal y llegaron a escaños altos. Eran de participación política y profesional, pero también tomaron decisiones y se postularon”.
Las mujeres negras en esa compleja época contribuyeron a visibilizar un pensamiento contra-hegemónico y de conquistar el acceso a la educación para mejorar su calidad de vida y de la sociedad, participaron en las decisiones colectivas, sistematizaron un pensamiento escrito que apuntó al reconocimiento de su identidad y a su autoestima y estimularon una nueva visión sociocrítica de su grupo étnico, consideró la Doctora en Ciencias Kezia Henry Khight.

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