Creado en: febrero 22, 2022 a las 08:00 am.

Nuestro GG en La Habana y Espinas en el Sábado del Libro

Por Dino A. Allende González

Los escritores Pedro Juan Gutiérrez (Matanzas, 1950) y Tomás Arranz Sanz (Valladolid, España, 1959) son los autores Nuestro GG en La Habana y Espinas respectivamente, protagonistas en la más reciente edición del espacio de promoción literaria Sábado del Libro, que tuvo como escenario el lobby del Instituto cubano del Libro y fueron presentadas por el poeta y narrador Alberto Marrero Fernández, Presidente de la Asociación de Escritores de la UNEAC; y el periodista y crítico literario Fernando Rodríguez Sosa.

La introducción estuvo a cargo de Roberto Carlos Fournier, subdirector de la Editorial Oriente, quien destacó cómo la presentación de estos dos títulos forma parte de las actividades previstas para la celebración, en 2021, del cincuentenario de este sello editorial con sede en Santiago de Cuba. Alberto Marrero en su escrito titulado “Nuestro Pedro Juan en La Habana”, explicó que se trata de una novela surgida con los recursos de la ficción, donde el autor es fiel a su estilo descarnado, de pinceladas precisas, para describir con la mayor objetividad y sinceridad posibles contextos y personajes. El escenario de la novela es La Habana de 1955 y según Marrero, para Pedro Juan, Nuestro GG…, si bien hace un guiño al filme Nuestro hombre en La Habana, filmado por el director de cine inglés Carol Reed en 1959,  que en esencia se basa en una novela de Graham Greene publicada un año antes de estrenada la película,  “no es un homenaje, sino un pretexto para desarrollar una trama de novela corta, entretenida, pero alejada de la simpleza”. Se trata de un singular thriller de espionaje con su carga de intrigas y confabulaciones, donde realmente el personaje principal  no es otro que el mismo Graham Greene.  En este caso y al pretender tomar sucesos de la realidad cubana desde la visión de un turista para la elaboración de sus obras, él mismo termina convertido en objetivo de interés para diferentes fuerzas representativas de los conflictos propios de la Guerra Fría –el FBI, los servicios represivos de Batista, la inteligencia israelí y soviética…-, al tiempo que nos ofrece un fresco sobre La Habana justo en vísperas del comienzo de la serie de acontecimientos que finalmente cambiarían de forma definitiva la sociedad en Cuba a partir de 1959.

Por su parte, Pedro Juan Gutiérrez,  después de agradecer a los presentes y  sobre todo a la Editorial Oriente por haber publicado varias de sus obras, confesó que no le gusta el género policíaco ni investigar como un periodista, pues considera que su vida es su laboratorio literario. Para él Nuestro GG… es una novela menor que escribió hace dos décadas por encargo de su editor en Brasil, como parte de una colección titulada “Literatura o muerte”. Según la idea original debía tener 100 páginas y el personaje protagónico ser un escritor prestigioso. Al inicio del proyecto pensó en José Lezama Lima, luego optó por Graham Greene. Finalmente, luego de casi dos años de faena para su concepción y estructura, la novela se publicó en España, debido al temor en Brasil y Gran Bretaña ante posibles reclamaciones por derechos de autor de los herederos del escritor británico.

En su presentación de Espinas, Fernando Rodríguez Sosa se refirió a la trayectoria de Tomás Arranz, que cuenta con ocho novelas y cuatro libros de relatos, entre los que se cuentan el título Precipicios, presentado en la Feria Internacional del Libro de La Habana en 2017 y que fuera publicado por la Editorial Arte y Literatura. Según Rodríguez Sosa, este texto posee como virtudes en su forma la presencia de diálogos precisos, hasta cierto punto minimalistas, en medio de una atmósfera turbia –mezcla de fantasía y realidad en medio de una atmósfera extraña y a la vez muy personal- donde se desarrollan los nueve capítulos de la obra. Se trata, dijo, de “una historia irónica, de amor-desamor, de suspensos, reflexiones, de luces y sombras sobre la condición humana”.

Llegado el turno para intervenir en los minutos finales del espacio, Tomás Arranz comentó que ha venido a Cuba en más de treinta ocasiones por períodos cortos –equivalentes a tres años de su vida- y que la trama de esta novela se basa en su experiencia personal; así como también en la de un guantanamero -donde el autor confesó que hay una historia a la vuelta de la esquina-, al que apodaban “el que nunca duerme”, quien fue protagonista de una experiencia traumática en el perímetro aledaño a la Base Naval de Guantánamo que involucró a un amigo muy cercano y lo marcó de por vida. Según su criterio, esta novela corta intenta reflejar facetas de la realidad cubana, rica y poderosa; e hizo énfasis en que un contexto como el que ha vivido la Isla le permite elaborar sus historias, proceso que según su experiencia creativa resulta muy difícil de lograr en Europa porque “cuando uno tiene el estómago lleno y las necesidades resueltas pareciera que el cerebro y el pensar comienzan a fallar”.

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