Abel González Melo crea una Epopeya de gran estatura épica

Abel González Melo crea una Epopeya de gran estatura épica

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  • Presentación reciente de Epopeya. Foto del autor
    Presentación reciente de Epopeya. Foto del autor

El teatro cubano vuelve a estar en deuda con el joven y multipremiado dramaturgo cubano Abel González Melo (La Habana, 1980), quien acaba de presentar en el Salón de Mayo, del Pabellón Cuba, su más reciente obra Epopeya (Ediciones Alarcos, 2015), merecedora del Premio de Dramaturgia Virgilio Piñera 2014.

Compleja a nivel ideológico, la nueva propuesta de Melo no dejará pasivos a lectores ni a espectadores. Motivará, como nos tiene acostumbrado el autor de Chamaco, encuentros y desencuentros, ya que se trata de otro desafío para repensar la insularidad cubana, expresó Omar Valiño, director de Ediciones Alarcos.

En su intervención el teatrólogo Ernesto Fundora calificó a la producción dramática de Melo como una de las más sostenidas, particulares y prolíficas del panorama teatral cubano, y en el caso específico de Epopeya resaltó su estatura épica y el desgarrador horizonte que dibuja donde resulta difícil no recocerse por el peso mismo de las heridas que toca.

Al retomar personajes y el drama Hécuba, de Eurípides, representado en el 424 a.C., y muchas de las ganancias del archivo trágico cubano, Melo crea una hermosa metáfora de esa otra madre que es la Isla (Cuba), que se agota hacia adentro al no poder gritar su angustia ni decir adiós, señaló Fundora, quien estuvo al cuidado de la edición de la obra.

Epopeya pudiera ser la historia de una isla y la idea futura de un país, cuyo mito antiguo de la caída de Troya le permite indagar y profundizar sobre los desmanes del poder, ya sea quienes lo ejecutan o se sirven de él, para ofrecer una imagen clara y desconcertante del despotismo y sus vanaglorias, precisó Fundora.

Estamos en presencia de un texto que dialoga con la irreverencia de Virgilio Piñera, la tragicidad de Carlos Felipe y el impacto desmitificador de José Corrales y Manuel Pereiras García. También con la centralidad de la isla y la agonía del isleño de Reinaldo Montero y la preocupación del porvenir de Abelardo Estorino, entre otros antecedentes, añadió.

El investigador agregó que si algo atraviesa la obra es “una épica sobre el dolor de la reconciliación, sobre la esperanza del reencuentro y la violencia que supone todo acto de perdonar, sobre la intolerancia hacia el que regresa y la compasión por el derrotado”.

Por su parte Melo reveló haber escrito el texto a sus 34 años para una antología, próxima a salir, de visiones de dramaturgos cubanos sobre heroínas clásicas, preparada por el propio Ernesto Fundora. “Aunque fue creada por ese impulso de integrar una compilación, la escribí con una libertad que extrañaba, al no sujetarme a diversos rituales sobre los que sostengo mis obras”.

Además relató que la doble condición de su existencia está en el centro de Epopeya, que se “sumerge sobre la paradoja que ha divido mi vida: el hecho de querer vivir dentro de la Isla y tener la necesidad de irme y procurar el recuentro”, afirmó el autor de Mecánica, Premio de Teatro José Antonio Ramos 2014, cuya presentación está prevista para los próximos meses en la sala Villena de la UNEAC.