Adiós a Guillermo Rubalcaba: gigante de la música popular cubana

Adiós a Guillermo Rubalcaba: gigante de la música popular cubana

Etiquetas: 
Charanga Rubalcaba, Músicos, Guillermo Rubalcaba, piano, CMQ, Afro Cuban All Stars, Orquesta Montecarlo.
  • Rubalcaba, paradigma de la música genuinamente cubana. Foto tomada de Internet.
    Rubalcaba, paradigma de la música genuinamente cubana. Foto tomada de Internet.

La música popular cubana ha perdido uno de sus pilares fundamentales: el maestro Guillermo Rubalcaba Camejo (1927-2015), quien fuera a encontrarse con el espíritu universal; el ilustre instrumentista, compositor y director de la Charanga Rubalcaba desempeñaba una función clave en el pentagrama sonoro insular.

Rubalcaba, uno de los paradigmas de la música de raíz genuinamente cubana, cuya savia se configura con la clave y la síncopa que nos identifica en el fascinante mundo de las corcheas y las semicorcheas.

El octogenario músico estuvo activo hasta el final de su fecunda existencia terrenal. Rubalcaba emanó de una familia de músicos y aunque dominó varios instrumentos musicales, el piano fue su mejor aliado, su descendencia, Gonzalito Rubalcaba continúa con la tradición familiar.

Su trayectoria en el campo de la música comenzó durante la infancia con la tutela de su progenitor. Continuó los estudios académicos en el conservatorio Orbón, y años más tarde, integró varias orquestas, donde se destacó siempre por su
calidad interpretativa muy cubana, ya fuese como violinista, saxofonista o pianista, en la emisora radial CMQ, la orquesta Montecarlo y la de Enrique Jorrín, entre otras agrupaciones 

Representó dignamente a nuestro país con su orquesta tipo charanga; formato al que le fue fiel hasta el último aliento. Fue durante algún tiempo pianista de la orquesta Afro Cuban All Stars; agrupación con la que participara en importantes festivales de Europa y Asia.

En el 2002 la VI edición de Cubadisco del Instituto Cubano de la Música, realizó el homenaje por sus 75 años de vida y 40 años de fundada la Charanga Rubalcaba. Ese mismo año se le otorgó la Medalla
Alejo Carpentier por sus aportes a la creación, interpretación y promoción de la música cubana dentro de nuestro archipiélago y fuera de nuestras fronteras geográfico culturales.

Sus cansadas manos dejaron de tocar el piano, mientras sus familiares y quienes escuchamos las interpretaciones que exaltó los primeros lugares en la preferencia de los bailadores, sentimos el silencio y lamentamos su pérdida irreparable.

Sin embargo, su estilo único e irrepetible de improvisar seguirá por siempre en nuestra memoria y en la historia de la música cubana, porque la improvisación con el pegajoso tumbao que lo caracterizó siempre, quedó registrado en
numerosas grabaciones que son referentes hoy y lo serán mañana como testimonio sonoro de la auténtica música cubana; esa que se hace sobre la base de legítimos valores éticos, patrióticos, humanos y espirituales, acendrada cubanía y desde lo más profundo del alma.

Las dos últimas veces que vi con vida al maestro Rubalcaba fue en un concierto didáctico en el capitalino Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana, y en el legendario Teatro América, donde fueron homenajeados por su onomástico la carismática artista Omara Portuondo, diva del Buena Vista Social Club, y el maestro Rubalcaba; espacios donde actuó con su orquesta típica e hizo vibrar de emoción a quienes asistimos, tanto al concierto, como al emotivo agasajo a esas dos figuras emblemáticas de la música cubana de todas las épocas y todos los tiempos.