Al dente en Galería Habana

Al dente en Galería Habana

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  • La mesa estará servida en la Galería Habana, cita en Línea 460 en el Vedado capitalino. Fotos del autor
    La mesa estará servida en la Galería Habana, cita en Línea 460 en el Vedado capitalino. Fotos del autor

Al dente, con este sugestivo título nos invitan por estos días “dos abstractos al dente, cada uno en su específica salsa condimentada”, a su exposición en la Galería Habana.

Servida a cuatro manos por los curadores Isabel María Pérez Pérez y Rubén del Valle Lantarón, la muestra está integrada por nueve grandes piezas de técnica mixta sobre tela y un políptico de mixta sobre cartulina de la mano del chef principal Rigoberto Mena (Artemisa, 1961), quien invitó a su colega Alejandro García (La Habana, 1974), que nos propone una instalación construida con sus propios cuadros.

Estas frescas creaciones de Mena, se agrupan en una serie bajo el título Calles de Nueva York (2017), y se inspiran en las fotografías que este hiciera en su reciente vista a la cosmopolita y multicultural ciudad estadounidense. Densidades que gravitan sobre su característico quehacer creativo y marcan la composición, los planos y el cromatismo de estas piezas. Peso descomunal  que también le hacen bajar la mirada hacia el asfalto, encontrando allí —al decir de los curadores—  “los despojos de un tránsito infernal, conmovedoramente humano, sugerente y distintivo”que plasma con códigos reconocibles en sus abstracciones.

Sedimentos poéticos, esbozos documentales de la gran Urbe, compulsiones deRigo y de  esa obsesión suya  que —tal se destaca en las palabras del catálogo— “recolecta y descuartiza” “los pequeños detalles que encuentra a su paso” [1].

De ahí, la aturdida paleta de negros, grises y sepias —y algunas bocanadas y amarillas—, con las que Mena traduce los relatos acumulados y efímeros de los muros y las calles.Composiciones abiertas y contenidas que respiran entre el expresionismo abstracto y la abstracción geométrica. Equilibrio de planos continuos y salpicados, amorfos y rectos como lahibridez cultural de esta metrópoli y las angulosas estructurasurbanas que aluden.

En el centro de la galería, como en el cruce de dos avenidas, se instala la Pintura sólida de Alejandro García. Un ensayo visual, con el que, al fundir un centenar de obras suyas a una columna del local, no solo se resignifican así mismas, sino producen una “obra otra”, tridimensional, con mensajes y alusiones propias.

El empleo de sargentos o gatos para presionar los cuadros del agrupamiento más grande,alineado en unos de sus vértices, pero dejando ver sus singularidades o diferencias, y la colocación de esta herramienta en otro sentido en el grupo de cuatro cuadros de igual tamaño colocado sobre la pared; nos trasladan metafóricamentea otros vericuetos sociales, como las relacionesy asociaciones de los ciudadanos por afinidades o imposiciones, por  aceptación de lo establecido  o identificación  de lo común. 

“Es una especie de arte total, aunque conservan la categoría de pinturas. Son pinturas recompuestas, teniendo en cuenta, además, el diseño de la Galería. Es una acumulación. Ahí está representada toda mi carrera, por lo que es también un acto de fe”, confesó el artista [2].

La mesa estará servida en la Galería Habana, cita en Línea 460 en el Vedado capitalino, hasta el próximo 24 de noviembre.

 

Notas:

[1] http://www.galerihabana.com/ferias_info.php?id=116

[2] http://www.cubarte.cult.cu/es/article/50006