Albert Oehlen: “Mi arte se enfrenta al misticismo…”

Albert Oehlen: “Mi arte se enfrenta al misticismo…”

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Museo Nacional de Bellas Artes, artes plásticas
  • Obra del artista expuestas en Bellas Artes. Fotos del autor
    Obras del artista expuestas en Bellas Artes. Fotos del autor

La obra del connotado pintor germánico Albert Oehlen (Krefeld, Alemania, 1954), posee marcadas influencias del arte conceptual, pero está más bien encaminada a “contrariar a los conceptualistas puros, algunos de ellos muy didácticos. Mi arte se enfrenta al misticismo, a los tramposos que practican la pintura para hechizar con ideas que atrapan al observador, pero que no se sostienen por sí solas…”.

Durante un encuentro con este artífice motivado por su actual exposición en el edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA) —abierta al público hasta el 11 de setiembre— Oehlen dijo que bajo el sugerente título de Ö, esta es su primera exhibición en Latinoamérica, compuesta por diez cuadros de grandes dimensiones recién pintados, además de varios trabajos sobre papel y un autorretrato correspondientes a etapas anteriores de su quehacer pictórico. La curaduría estuvo a cargo del director del MNBA, Jorge Fernandez, junto con Christian Domínguez.

La denominación de la exhibición, Ö, de alguna manera se relaciona con la concepción abstraccionista del discurso pictórico del discípulo del pintor alemán postmoderno, Sigmar Polke (Baja Silesia, 1941-Colonia, 2010), durante sus estudios en la Escuela Superior de Bellas Artes de Hamburgo, amén de que la fonética de este carácter común en los alfabetos alemán, sueco e irlandés evoca el nombre del maestro.

Admirador de Salvador Dalí, en la producción iconográfica de Oehlen existen muchas claves del gran genio del surrealismo que permiten entender sus cuadros, señalados por su concepto muy personal de entender la pintura, el color y el arte. “En mi obra no hay nada que descifrar, ni explicar”, dijo.

Representado por dos de las galerías más poderosas del mundo, la Gagosian, de Nueva York, y la Max Hetzler, de Berlín, en su pintura se observa una sorprendente autonomía creadora, ajena a estilos y tendencias, más bien enfocada hacia la recurrente experimentación del discurso y del color, mediante novedosas técnicas —entre ellas el uso de los dedos de la mano para pintar—  que diferencian sus recientes trabajos de sus producciones precedentes, pero con evidente interconexión entre ellos. Suerte de ensayos más bien enmarcados dentro del neoexpresionismo alemán, en los que sobresale la mezcla de métodos provenientes de la publicidad, el surrealismo, y las composiciones hechas mediante ordenadores.

Sin embargo, en la adolescencia, a Oehlen no le interesaba pintar. “La creación plástica se veía entonces como algo burgués, con el único fin de ganar dinero, pero a la vez deseaba buscar mi oportunidad, es decir mi lugar  para introducirme en ella, hasta que un día estaba en una cafetería y un hombre que se encontraba sentado cerca de mí me sugirió que comenzara a pintar en Alemania. Y a partir de allí se despertó mi vocación por hacer arte”.

En la actualidad, el también músico, que según Cristian se interesa por el jazz experimental y la producción de discos, vive y crea en Suiza —con recurrentes incursiones en Alemania y España—, en un acogedor pueblo de campo conocido como Gais (Cabra), cercano a la ciudad de St. Gallen, centro económico y cultural de la región este de la nación Helvética.

”Allí —dijo— pinto como un obrero, desde las 9:00 a.m. hasta las 5:00 p.m. Cada tres o cuatro horas me detengo a ver el lienzo, a escudriñarlo y establecer un diálogo reflexivo con lo que estoy haciendo. Entonces pienso  ¿por dónde sigo? Y siempre lo veo feo; aunque tampoco quiero mejorarlo o hacer algo bonito. Soy un artista conceptual que se sirve de la pintura. Nunca tengo una idea preconcebida de lo que voy a pintar”.

 “Él no le pone las cosas fáciles al espectador, con el que no le preocupa entenderse, aunque no lo desprecia”, puntualizó Christian.

El hermano del también célebre creador Markus Oehlen, subrayó que su primera exposición personal fue en la galería Max Hetzler, en 1981, época en la que prefería los tonos marrones oscuros, y recreaba espacios interiores casi siempre desiertos. ”En los años 80 comencé a combinar elementos abstractos y figurativos, tendencia que culminó en mis abstractos”, apuntó.

En 1982 hizo su primera incursión en el collage y en 1992, en Estados Unidos, realizó sus primeras pictografías en un ordenador.

Oehlen recordó que el pasado año visitó Cuba, ocasión en que realizó una conferencia magistral en la Universidad de las Artes (ISA) e hizo algunas coordinaciones con Jorge Fernández sobre la materialización de esta exposición en el MNBA. Hacia finales del 2016 y hasta febrero del 2017, expuso en el famoso Museo Guggenheim, de Bilbao, en cuya colección existe una obra suya.

“Me motiva venir a este país. Siento curiosidad por conocerlo mejor. El ambiente aquí es diferente al de otros lugares donde expongo”, enfatizó el también profesor de la Academia de las Artes de Düsseldorf, quien viajó a Cuba acompañado de su familia.

Albert Oehlen ha expuesto en los siguientes países: Alemania: Kunsthalle Vierseithof; Kestner–Gesellschaft; Sammlung Grässlin; Emil Schumacher Museum; Kunsthalle Zürich; Museum Wiesbaden; y Kunstmuseum Bonn. Francia: Musée d’Art moderne et contemporain, de Estrasburgo; FRAC Auvergne—Ecuries de Chazerat; Clermont–Ferrand; Musée d'Art moderne de la Ville de Paris, y el Carré Musée d’art contemporain de Nîmes. Austria: Salzburger Kunstverein. Salamanca: Domus Artium. Suiza: Musée Cantonale des Beaux Arts. Austria: Secession y Museum Moderner Kunst, deViena. Estados Unidos:  Museum of Contemporary Art North Miami; New Museum, Nueva York; The Cleveland Museum of Art, Cleveland. Italia: Museo di Capodimonte. Inglaterra: Whitechapel Gallery. España: Museo Guggenheim-Bilbao. Participó en la Bienal de Venecia de 2013. Obras suyas forman parte de las colecciones de importantes museos, coleccionistas privados y galerías de todo el mundo.