Alejandro Falcón: un piano para todos los ritmos

Alejandro Falcón: un piano para todos los ritmos

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creador musical, entrevista, jazz
  • Alejandro Falcón proyecta su carrera desde el respeto al legado de grandes maestros. Foto: Internet
    Alejandro Falcón proyecta su carrera desde el respeto al legado de grandes maestros. Foto: Internet

Tímido, sencillo y muy talentoso, este pianista y compositor va desde la música de concierto hasta el jazz. El danzón, la rumba y toda melodía que se sienta cubana, están presentes en su obra.

Fundador del cuarteto Alejandro Falcón y Cubadentro, un proyecto que, desde su nombre mismo, busca profundizar en la música cubana; cuenta ya con tres producciones discográficas bajo el sello Colibrí.

Su primer disco, Claroscuro (2010), fue Premio Cubadisco en Opera Prima en 2013 Cuba now danzón (2012), mereció este galardón en 2015 en las categorías Música instrumental y Grabación. Su entrega más reciente, Mi monte espiritual, cuenta con la participación de la Orquesta de Cámara de La Habana, que dirige la Maestra Dayana García. En esta ocasión confluye la mezcla del tema afrocubano —yoruba, abakuá y arará— vinculado al jazz y la música de concierto.

El joven matancero, para quien el legado artístico de su provincia ha resultado esencial en su formación, se define como un defensor de todos nuestros ritmos; a ellos debe su música y su razón de ser.

¿Cómo llegas a la música y al piano específicamente?

Yo estudié guitarra primero, en el piano comencé a los 13 años. Ya cuando era adolescente fue que me fascinó, por un amigo que tenía en Matanzas, que me dijo: “¿Por qué no estudias piano también?”. Entonces comencé en la escuela de superación, y a los 17 años fue que entré en la Escuela Nacional de Arte (ENA). Tuve la suerte de contar con una excelente profesora María Julia Arango, jefa de la Cátedra de piano, en la Escuela de Nivel Medio, en Matanzas. Ella me preparó para la ENA. Ya después ingresé en la Universidad de las Artes (ISA), en el perfil de composición. Allí fui alumno de Roberto Valera, uno de los más grandes compositores de Cuba. También fui alumno delos maestros Juan Piñera, Fernando Rodríguez Archie y Harold Gramatges.

¿Cuáles son las principales vertientes de donde bebe tu obra?

Chucho Valdés, Hernán López Nussa, Emiliano Salvador, Gonzalo Rubalcaba. Cuba es un país con una tradición pianística inmensa, muy grande.

Siempre he tratado de abordar la música cubana, como es el danzón, la rumba, el son —soy matancero, nací en Pueblo Nuevo—. Tengo temas como “Monk en Pueblo Nuevo”, que es una rumba que hice en mi primer disco. También “Danzando entre puentes” que es un danzón compuesto para mi provincia de Matanzas. Y también mi carrera como compositor, escribo música de cámara, para diferentes formatos, para orquestas sinfónicas, para piano.

¿Implica entonces un reto?

Para mí es un reto. Me siento muy feliz de haber podido lograr un espacio como joven pianista, y poco a poco ir extendiendo mi obra, siempre respetando el legado de esos grandes maestros, para algún día tratar de ser como ellos.

¿Cuál es el objetivo dela presencia de los temas religiosos en tu música? Hay una intención en presentarla, ¿es por religión?

Yo defiendo la cultura cubana. No creo que sea por algo religioso.

Pero hay una mezcla evidente entre lo definido como culto y lo considerado popular. Hay una defensa de esa mezcla, desde el piano…

Eso viene desde Amadeo Roldán, Caturla, Ernesto Lecuona, Saumell, Cervantes… La cubanía siempre ha estado presente en los ritmos. Siempre han estado presentes los ritmos afrocubanos en nuestra música. Y yo lo que soy es quizás un defensor, un continuador de esa raíz.

No pienso que he creado nada nuevo, ni siquiera porque sea religioso. Incluso este disco —Mi monte espiritual— lo que trata es de sugerir, no es un disco que para nada tenga que ver con lo afrocubano en su esencia, respetando la raíz.Es llevar esa música sin caer en neocolonización, llevarlo a la orquesta sinfónica, de cámara, al cuarteto de jazz.

Por ejemplo escribí una pieza que se llama Vals para Ochún, y el que lo oye puede escuchar un vals, pero dentro está un canto afrocubano dedicado al oricha Ochún, y lo que he tratado es hacer mi visión del asunto, respetando siempre la esencia de la música cubana, el danzón, la rumba, la música afro, todo lo que viene de ese ajiaco que somos los cubanos, algo diferente que nos hace únicos.

Hace poco te presentaste en una exposición fotográfica sobre músicos cubanos, fruto de una tesis de grado de Historia del Arte, ¿cuál es tu vínculo con los estudiantes de la ENA, el ISA…?

Siempre me vinculo a la escuela, tengo un libro para piano, Danzando entre puentes, que tiene contradanzas, danzones, piezas para estudiantes, desde nivel elemental, hasta nivel superior.

Se titula precisamente Danzando entre puentes, en nombre al danzón que escribí para Matanzas. Fue lanzado en el Festival A tempo con Caturla, en Villa Clara, en el Festival Miguel Failde in memoriam, en Matanzas. Ha tenido una buena acogida entre todos los estudiosos del tema, incluso internacionalmente, estudiantes de música de Estados Unidos lo han tomado como referente.

Muchos estudiantes a lo largo de la Isla interpretan mis piezas para piano. Siempre trato de aprender de los más jóvenes, de hecho, he sido profesor de la ENA, y también de la Escuela de Nivel Medio de Matanzas, aunque ahora no estoy ejerciendo la docencia, pero tengo incluso alumnos que vienen de otras partes del mundo a aprender música cubana. Siempre es bueno aprender de los demás. Me gusta mucho trabajar con los jóvenes, a pesar de que sigo siendo joven ¿no? (risas) Se aprende mucho de los más jóvenes. Yo he tratado siempre de vincular mi música a la docencia.

¿Dónde podemos disfrutar de Alejandro Falcón y Cubadentro?

Me presento en Fábrica de Arte, en el año tengo varios momentos en este espacio, en La zorra y el cuervo, Jazz Café, los jardines del Mella, en el Pabellón Cuba en su espacio de Arte en La Rampa, también en el Barbaram. Este año voy a inaugurar una peña fija todos los meses.

Con el cuarteto he realizado varias giras internacionales. Estuve en el Festival de la Cultura Maya en Mérida, México. Me presenté en el teatro José Peón Contreras. También estuve en el Palacio de congreso de Alicante, España.

Además he realizado giras a piano solo en Egipto, también en el Festival Jazz Mania del Cairo. Pronto estaremos por Argentina para hacer unos conciertos en el Festival de Quilmes.

Háblame de esta conexión con Rodrigo Sosa, Argentina-Cuba, este vínculo con la quena, ¿de qué va el proyecto?

Rodrigo lleva en Cuba casi 10 años. Yo lo conocí en el 2012. Él quería hacer un disco, que felizmente ya está con Colibrí y pronto estará en el mercado. Él lo tituló La quenística, y me llamó para que hiciera los arreglos. Yo le escribí dos arreglos y cuando ensayamos, que grabamos las dos primeras piezas, me pareció fascinante, sobre todo el trabajo de la quena que es un instrumento andino, folclórico, del cual Rodrigo es un virtuoso. Lo mismo puede interpretar Carnaval de Venecia, que es una pieza de la música de concierto bien difícil, como una obra de latin jazz, como un bossa nova o un danzón. Entonces le hice varios arreglos, le hice uno de Libertango, de Astor Piazzolla, también le hice un arreglo de Almendra, de Abelardito Valdés, y le compuse una pieza que se titula “Que nadie se meta con Rodrigo”, la cual grabó en este disco, y según él es el primer latin jazz que se escribe para la quena.

Trabajamos desde entonces, nos presentamos en un gran concierto en Bellas Artes. Siempre lo invito a mis conciertos, él me invita a los suyos. Ya llevamos 5 años de carrera juntos, a pesar de llevar proyectos diferentes, nos vinculamos. Ahora precisamente lo tengo invitado a mi última producción discográfica, en una pieza que compuse que se titula Obbá Meyi, que se traduciría como Dos reyes, compartiendo el escenario. Espero poder seguir trabajando con él, de hecho estoy preparando una obra para orquesta sinfónica que pronto estrenaremos juntos.