“Alejandro, usted me enseñó otra vida; enséñeme a vivir esta”

Momentos significativos de la UNEAC en el 2016

“Alejandro, usted me enseñó otra vida; enséñeme a vivir esta”

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Escritores, Fidel Castro, Revolución cubana
  • Yate Granma, símbolo de la marcha indetenible de la Revolución Cubana.
    Yate Granma, símbolo de la marcha indetenible de la Revolución Cubana.
  • El Quate, fiel amigo de la Revolución Cubana.
    El Quate, fiel amigo de la Revolución Cubana.

“Cuando desde un hotelito (Mi Ranchito) ubicado en la Sierra de Puebla, El Quate recibe la noticia sobre la decisión de Fidel de no incluirlo dentro del grupo de expedicionarios, él no se desalentó. Todo lo contrario. Tras la partida del yate Granma buscó un hidroavión, lo cargó de armas cuyo peso fue tan excesivo que el aparato cayó en aguas del Golfo de México. En ese momento estuvo a punto de ahogarse. Poco después se dirigió a los Estados Unidos donde compró una lancha cohetera con el objetivo de desembarcar en Cuba, pero tanto él como todos los expedicionarios fueron apresados, asumiendo él personalmente la responsabilidad de tal hecho. Tras el triunfo de la Revolución el hermano mexicano guardaba prisión en una cárcel de mediana seguridad en Texas. En abril de 1959, fecha en que Fidel visita los Estados Unidos para intervenir en la sede de Naciones Unidas, se traslada después hacia ese estado, se entrevista con su gobernador —nada menos que Lyndonn B. Johnson, quien fuese ulteriormente presidente de ese país—, pidiéndole la libertad de El Quate. Más tarde, este hermano cubano-mexicano cumplió todas las misiones que Fidel le encomendó”.

Así expresó en breve intervención René González Barrios, presidente del Instituto de Historia de Cuba, en el espacio Memorias de la Guerra que presenta mes tras mes, el Centro Cultural Dulce María Loynaz y que, en esta oportunidad, contó con la presencia de una figura muy ligada al líder histórico de la Revolución Cubana, Antonio Conde, El Quate, quien fuese propietario del yate Granma. Junto a él compartió el espacio dedicado a temas históricos, el doctor en Ciencias Históricas y en específico de la esfera naval, Gustavo Placer Cervera, quien explicó detalladamente acerca de cada una de las peligrosas circunstancias, previos y posteriores avatares y hechos acontecidos desde la partida de dicha embarcación del puerto mexicano de Tuxpan el 25 de noviembre de 1956, hasta su llegada a nuestra costa oriental en playa Las Coloradas, el dos de diciembre de ese año.

“Expedición acerca de la cual se ha hablado mucho en estos días, al igual que en distintas obras publicadas. Tema que dará para mucho más por su connotación histórica, política y militar”, resaltó el historiador para añadir que acerca “del aspecto marítimo-naval se habla menos, o sea, la travesía como tal (…) La travesía del yate Granma la considero, junto a la llegada de Cristóbal Colón a nuestras costas, como el hecho naval más trascendente de nuestra Historia”.

Por su parte, con noventa años de edad y en diálogo muy claro y conciso con Placer Cervera, con el también historiador doctor Yoel Cordoví , al igual que con los numerosos asistentes a dicho encuentro, El Quate rememoró algunos de sus diversos encuentros con Fidel:

“Le conocí un día en que visitaba la armería donde trabajaba y me percaté, como a los dos minutos, por la pregunta que me hizo, que tenía frente a mí a un cliente muy especial.

“¿Tiene usted acciones de mecanismos belgas?”, me preguntó Fidel una y otra vez cuando fue a mi tienda a comprar armas, producto de mi confusión ante su interrogante. Fue entonces que me percaté que él tenía en mente armar y preparar los fusiles, pues eran caros. Me sorprendió realmente. —Por favor, no le comprendo, le decía. Necesito algo más, un dato técnico, el llamado espacio de cabeza, etc.”. Y él me respondía siempre lo mismo.

“Así lo conocí. En aquella época en México era muy distinto, al de hoy. Todos teníamos treinta años de edad, estábamos en la treintena”.

En relación con el Granma, El Quate lo identificó como un yate de lujo que tenía para su diversión personal —costaba entre 50 y 60 mil dólares, pero a él se lo vendieron en 20 mil—; mientras que en lo que respecta a los preparativos de la expedición, destacó que “Fidel decía que si El Quate no me falla, salgo; si algo, llego; si llego, entro”. En mi caso, probaba constantemente el barco; en muchas ocasiones, durante casi cuatro o cinco meses, pues fui muy marinero. Y se lo dije a Fidel: “Tenga confianza en el barco y en mí, pues si llega, entra; y si entra, triunfa”.

“Así y con excepción de los cuatro navegantes del puente, fui acomodando a 76 expedicionarios en diversos espacios del interior del yate —incluidos Raúl, el Che, Camilo algunos de ellos iban sentados, muy juntos—, los ubiqué alrededor de mi cama, del salón, en las literas…!Sentados todos! ¡Muy juntos! ¡Muy pegados! Los acomodé a todos, al igual que cargué veinte sacos de naranjas. Cuando todo estuvo listo, llega Fidel y me ordena lo siguiente: Siga el barco por tierra, que nadie lo vea. ¡Desaparezca! Y no haga caso si le anuncian que estoy muerto. Me han matado muchas veces ya. Espere a que Frank País inicie la guerra en Santiago de Cuba, y esto querrá decir que el barco llegó”.

A continuación recordó que el dictador Fulgencio Batista “ofrecía veinte mil dólares por mi vida, por saber quién era El Quate”.

Finalmente agregó que “la quinta edición de mis memorias sobre el Comandante y el Granma la haré llegar a Cuba a través de René González Barrios, a quien considero una persona muy especial (…). Fue el propio Fidel quien me puso El Quate, pues afirmó que debía tener un sobrenombre”, reveló el hermano mexicano, para seguidamente resaltar que, al día siguiente (26 de diciembre) del fallecimiento del Líder de la Revolución, “fui a la Embajada de México a firmar el libro de condolencias en horas muy tempranas y le expresé al agregado político allí que yo quería iniciarlo. Así lo hice y, al tener presente el nombre de Alejandro del Comandante en Jefe durante la clandestinidad, escribí lo siguiente: Alejandro, usted me enseñó otra vida; enséñeme a vivir esta vida, El Quate.

“En enero próximo cumpliré 91 años, mientras que el Comandante los cumpliría en agosto. Se me adelantó en la partida en la que debí haberme ido yo antes. Para mí es muy difícil; no existen palabras para decir todo lo que siento por la pérdida de Fidel. ¡Qué descanse en paz!”.

Historial del yate Granma (Adquirido en septiembre de 1956)

Una sola cubierta, proa Eslora: 63 pies Manga: 15 pies Desplazamiento: 54,8 toneladas Dos motores Diesel: 250 hp—funcionó uno finalmente en el momento de la partida Consumo: 29 litros por hora Velocidad: 9 nudos Capacidad combustible: ocho mil litros. Tripulantes: Onelio Pino Izquierdo, capitán; Roberto Roque Núñez, segundo capitán; Jesús Reyes García (Chuchú), maquinista; Norberto Collado Abreu, timonel; Ramón Mejías, timonel.