Alicia Alonso en su centenario vista por los artistas plásticos holguineros

Alicia Alonso en su centenario vista por los artistas plásticos holguineros

Expuesta en la galería El Zaguán del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) en Holguín, la muestra Nuestra Alicia reúne la obra de varios reconocidos artistas visuales de la provincia como homenaje a la prima ballerina assoluta Alicia Alonso a propósito de su centenario este 2020.

Diversas poéticas se aproximan a la mítica bailarina, fundadora en 1948 del Ballet Alicia Alonso, génesis del actual Ballet Nacional de Cuba. Lo hacen mayormente desde el retrato, al ser una muestra con estas características, la de recordar y homenajear «el cadencioso bregar de esta artista por defender nuestra cultura local y nacional», como asegura Anette María Rodríguez Reyes, especialista en Artes plásticas del FCBC en las palabras del catálogo de la muestra.

La mayoría de las piezas, como decía, parten de una mirada a la Alicia bailarina, en escena, encarnando sus personajes más conocidos en múltiples ballet, o a partir de fotografías de la bailarina. Entre ellas: «El regazo del cisne», de Fernando Díaz Leyva; «La danza eterna», de Oscar García; «Retrato homenaje a Alicia», de Marlen Besil García; «Como vuelo de colibrí», de Pady Hill Pupo; «Alicia, de Oscar García González» y «Telos Alicia Alonso», de Hennyer Delgado.

En Nuestra Alicia –organizada junto a la UNEAC– destaco las piezas de Alexander Hernández Dalmau: «Candidez», «Otra dimensión» y «Escape», esculturas mixtas ensambladas mayormente a partir de engranajes y piezas metálicas (palos de golf, partes de un tocadiscos, recipientes, un aldabón) que permiten al artista interpretar en metáforas ilusorias a la danza y el movimiento, a lo efímero y permanente al mismo tiempo de esto, la figura de la gran creadora.

Subrayo otra pieza en particular, síntesis de toda la muestra –no por casualidad fue usada en el cartel– dedicada al centenario de uno de los míticos baluartes de la escuela cubana de ballet: «Ready-made para Alicia», instalación del joven Aníbal de la Torre Cruz, a quien solo le bastan unas peculiares zapatillas de ballet, intervenidas con sencillos y al mismo tiempo profundos elementos del culto sincrético que caracteriza su trabajo, para apropiarse del tema. Las zapatillas, sostenidas por un grueso clavo, simbolizan en parte también el dolor de la danza, todo el misterio que, para la creación, coexiste en el centro del esfuerzo y la voluntad.

Participan en la muestra, que circulará de manera itinerante por la ciudad hasta diciembre de este año, también los artistas: Yuniesky Rodríguez Sánchez, con «El alma de la danza Alicia Alonso» y «Por siempre Alicia»; Nilser Ricardo Maldonado, con «El rostro de la Danza»; Yolanda Rodríguez Hernández, con «Alicia de Cuba», y Álvaro Hernández con una talla en madera sin título.

La exposición, dedicada además al aniversario 300 de la ciudad de Holguín, celebrado el pasado abril, momento en que la muestra pensó inaugurarse, rememora también las visitas a la urbe de Alicia.

La primera, recuerda Anette Rodríguez, quien realizó la curaduría y la museografía de esta exposición, ocurrió en 1943, cuando en el Teatro Infante –hoy Comandante Eddy Suñol– se presentó Fernando Alonso y Alicia, junto al cuerpo de danza de la Escuela de Ballet de la Sociedad Pro-Arte Musical, dirigida por Alexandra Denisova y Alberto Alonso, con obras como Las Sílfides, Concierto y La hija del general.

Regresarían en 1956, para visitar e impartir clases en la Escuela de Ballet Clara Elena Ramírez, ubicada en la segunda planta de La Periquera. Alberto Alonso apoyó, después de 1959, la Escuela de Ballet dirigida en Holguín por la maestra Angélica Serrú, quien estuvo al frente de la Escuela Municipal de Ballet Ana Pavlova en 1964. Volvió junto a Jorge Esquivel en el IV Festival de Danza y Ballet de las Escuelas de Arte, en 1977. Ambos actuaron también en enero de 1982, con El lago de los cisnes.