Alicia posa para José Villa Soberón

Alicia posa para José Villa Soberón

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Plásticos, Alicia Alonso, José Villa Soberón, Escultura
  • Visita Alicia el taller donde Villa Soberón trabaja en su escultura.
    Visita Alicia el taller donde Villa Soberón trabaja en su escultura.

Los artistas de la plástica José Villa Soberón, Premio Nacional de Artes Plásticas 2008, y Gabriel Cisneros modelan una escultura de la prima ballerina assoluta Alicia Alonso, miembro de Honor del Consejo Internacional de la Danza, para perpetuar la imagen de ese mito viviente de la danza cubana y universal.

De momento, la pieza es un esbozo en barro, pero su evolución se trasladará a bronce para colocarla en el Gran Teatro de La Habana, institución que, desde el 2016, lleva también el ilustre nombre de la eximia ballerina, laureada con las máximas condecoraciones del país y el extranjero.

«Siento una gran felicidad, porque es una forma eterna de reconocer mi arte», declaró Alicia a la prensa local durante una visita al taller de esculturas de la capitalina universidad de las Artes (ISA), donde pudo palpar con sus manos el volumen de las piernas y parte del trabajo desarrollado hasta el momento..

Las esculturas figurativas del ilustre escultor atraen la mirada de nativos y turistas, ya que parecen vivas, y esa escultura de Alicia atrapa algo tan esencial para ella: el movimiento.

Sin embargo, una imagen acudirá a la mente de los amantes del arte de las puntas y será la de Giselle, porque la pose que adoptará evoca un momento del primer acto de esa obra cumbre del romanticismo danzario.

«Nos dedicamos a estudiar todas las imágenes existentes e hicimos nuestra propia interpretación», destacó Villa Soberón junto a Cisneros, joven recién graduado del ISA, pero valorado por él como muy talentoso. 

«La emoción de tener a la [Diva de la Danza] delante no se parece a ninguna otra […], porque por primera vez una de las personas que convierto en escultura viene a examinar mi trabajo».

 «Mire mis músculos», los muestra la bailarina de 96 años de edad, y estira elegantemente la pierna para que el artista la contemple, y además, se vanagloria de ellos: «los tengo duros, pero no contraídos, porque yo bailaba estirando, aclara.

Esa visita seguro marcará un punto de giro para esa pareja de escultores que pasarán meses en el taller, donde pulirán detalles y formas.

No obstante representar —con frecuencia— a personas en poses de la vida cotidiana, Villa Soberón y Cisneros decidieron recrear a la directora general del Ballet Nacional de Cuba como si estuviera en el proscenio, en una de sus salidas triunfales que tanto aplaudía el público.

Lo cotidiano en Alicia Alonso, en el contexto escénico, era precisamente verla bailar, comentó José Villa Soberón, quien se fascinó con ella desde que la vio por primera vez hace casi medio siglo, y lo hechizó.