Ángel Quintero: “La canción es un vehículo hermosísimo para mejorar la vida”

Ángel Quintero: “La canción es un vehículo hermosísimo para mejorar la vida”

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  • El entrevistado, minutos antes de participar en el espacio de la sala Villena. Foto de la autora
    El entrevistado, minutos antes de participar en el espacio de la sala Villena. Foto de la autora

Autor de Más allá de una ventana y Corazón, corazón, canciones que en las interpretaciones de los grupos Mayohuacán y Moncada, respectivamente, produjeron gran impacto en la juventud de los años 90, Ángel Quintero (La Habana, 1956) fue, al igual que Virulo, de los que rompió con la imagen que se tenía de los integrantes de la Nueva Trova.

Más de medio siglo de vida artística se correspondería mejor con alguien de mayor edad; sobre todo si se piensa que integró la generación que siguió a la de Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, fundadores junto a otros del Movimiento que aglutinó a quienes se sumaron a ese fenómeno musical surgido a finales de los años 60.

“Siempre he dicho que tuve mucha suerte porque aprendí a hacer canciones al lado de los grandes” afirmó en un intercambio que sostuvo con el sitio web de la UNEAC, minutos antes del inicio de uno de los eventos que, por el aniversario 45 del Movimiento de la Nueva Trova, ha propiciado esta institución en su sede.

“Al igual que Alejandro García, Virulo, y Rubén Galindo, me vinculé desde los primeros momentos a ese incipiente Movimiento que se funda en 1972, siendo aún nosotros alumnos de la Enseñanza Media.

Recuerdo que cuando en ese año me evalué como trovador, Noel Nicola me dijo que me mantuviera al lado de ellos porque aún se notaban en mis canciones reminiscencias infantiles. Es que yo todavía estaba en el tránsito de niño a adolescente.

Nosotros nos reuníamos los sábados y siempre había en esas casas el deseo del encuentro, el deseo de cantar, el deseo de intercambiar. Y yo, con la ansiedad de mostrar mis canciones en esos momentos.

Pero en esos encuentros no solo había trovadores. En esos lugares conocí a Leo Brower, a Sergio y José María Vitier, a Leonardo Pimentel, Frank Fernández, al recién fallecido Guillermo Rodríguez Rivera, a Luis Rogelio Nogueras.

Iban también arquitectos, diseñadores. Se creaba una especie de taller y yo tuve la suerte de estar pegadito a un grupo de intelectuales importantísimos ya en esos momentos, de los cuales me fui nutriendo, fui aprendiendo”.

¿A 50 años del primer concierto de la Nueva Trova en Casa de las Américas y 45 de fundado el MNT, ves que haya una continuidad de aquellas esencias?

“Cuando hablo de la trova, hablo de promociones. Desgraciadamente hay gente que trata de encasillar las cosas. Yo mismo he sido víctima a veces de encasillamientos, por lo que le hago rechazo a eso.

Hay quienes dicen “nueva trova, “novísima trova”, la “renovísima” …Yo creo que son sucesiones de trovadores. Cada sucesión tiene su modo de hacer. Cada sucesión tiene su modo de decir. Cada sucesión trae su propia estética.

Y lo que sí ha logrado el Movimiento es una constante: nosotros hacemos una canción en la que el texto se prioriza. Se trata de decir la idea, pero con belleza, con poesía.

Uno puede abordar diferentes temas, pero siempre con una constante: la forma en que se trabajan esos textos, con que se dicen las cosas.

Quizás las promociones más jóvenes han ido cambiando un poco su modo de decir. Creo que en estos años que se están viviendo la poesía ha derivado más hacia la crónica. Tal vez porque vivimos en un mundo mucho más visual, más periodístico, más directo, más sintetizado.

Entonces ya los jóvenes cantores hacen una canción de otra manera. Ya los códigos han cambiado.

Cuando yo escribo una canción pongo una imagen, detrás de la cual hay una idea. Pero hay un código. El que recepciona la canción tiene que descodificar esa imagen para entender lo que estoy diciendo.

Ahora no. Ahora ellos van más directo a la idea. Se sintetiza más. Quizás se ha perdido un poco más la poesía; aunque se ha ganado en una poesía general porque hacen canciones hermosísimas, aun cuando tocan temas bien áridos”.

¿Crees que en los más jóvenes trovadores se mantengan las influencias de Silvio Rodríguez, de Pablo Milanés, de los fundadores del Movimiento?

“Yo siempre separo a Silvio y a Pablo. Ellos son dos fenómenos que nunca los pongo como punto de comparación.

En la historia de la canción cubana no hay dos figuras tan prolíferas e impactantes desde el punto de vista cultural como ellos dos.

Creo que son dos figuras muy especiales que coincidieron en un momento histórico y a las que se fueron sumando otros cantores. En este caso Augusto Blanca, Noel Nicola, Lázaro García y, posteriormente, otros más jóvenes que fuimos buscando nuestro propio modo de expresión.

Por ejemplo, Virulo devino en humorista, pero tiene preciosas canciones de mucho lirismo que son desconocidas. Hasta ha recibido el Premio Nacional de Humorismo por la obra de la vida.

Han sido sucesiones de trovadores que han buscado su camino siguiendo un patrón bellísimo que es el de Silvio y Pablo”.

Ya que mencionas un Premio Nacional, ¿piensas que sería desatinado o tan polémico como el Nobel de Bob Dylan el que se le entregara el Premio Nacional de Literatura a Silvio Rodríguez?

“Sinceramente te digo que, independientemente a su riqueza musical, la obra de Silvio tiene un impacto tal en la literatura que yo se lo daría. Ahí no me quiero meter, pero no me parecería nada extraño.

A nivel poético, Bob Dylan aborda la canción quizás a un 30 por ciento de como la aborda Silvio.Desconozco los parámetros para otorgar un Nobel, pero en el caso de Silvio está súper merecido un Premio Nacional por su impacto en la literatura, en la poesía”.

¿Qué futuro vislumbras para esta canción de autor ante las crecientes chabacanería y banalidad que van marcando los tiempos actuales?

“Las cosas no ocurren porque sí. Hay causas. En los años 90 aquí se cometieron errores muy graves. Cuba estaba pasando por momentos muy difíciles económicamente y se aflojó la cuerda de la cultura. Los errores culturales se pagan caro.

Creo que lo que está pasando es una acumulación de cosas que ocurren no solo en nuestro país, sino en América Latina, donde surge una clase de nuevos ricos capaz de replicar sus gustos. Eso trae una estética incluida y aparecenfenómenos como el reguetón.

¿Que cómo veo la Nueva Trova? Si llegamos al aniversario 45 podemos llegar al centenario con gente que cree que la canción es un vehículo hermosísimo para decir las cosas, para mejorar al hombre, para reparar su alma, para mejorar la vida.

Como yo creo en eso, seguiré haciendo canciones que sirvan para el mejoramiento humano y no me voy a rendir. Mientras tenga vida, seguiré haciéndolo.  Siempre habrá artistas que quieran decir sus cosas de una forma bella, de una forma hermosa”.