Ardiente Paciencia: alerta a la memoria histórica de Chile

Ardiente Paciencia: alerta a la memoria histórica de Chile

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Escénicos, Sala Adolfo Llauradó, Chile, Pablo Neruda
  • La puesta se exhibe en la sala Adolfo Llauradó.
    La puesta se exhibe en la sala Adolfo Llauradó.

No hacen falta muchos calificativos para valorar la puesta en escena de la sala Sala Adolfo Llauradó. El público testigo de la obra sabe que no miento.

Ardiente Paciencia, de Antonio Skármeta, dirigida por Alejandro Castillo Tirado, profesor en Artes Escénicas, narra una historia ocurrida en Isla Negra que tiene a Pablo Neruda como protagonista.

Con gran carga psicológica para transmitir una cierta hilaridad, entre irónica e inocente, Neruda y su poesía sirven de apoyo al joven Mario para conquistar su gran amor, Beatriz González, hija de la dueña de la hostería de Isla Negra. Así se desarrolla una hermosa relación marcada por la literatura, los sentimientos y sabios ingredientes de humor popular.

Conversando con el director de la puesta en escena reveló interesantes detalles sobre la obra y la situación del teatro en Chile.  

¿Por qué Ardiente Paciencia?

Debo decir que todo ello parte de la política de intercambio gubernamental que realiza la Cancillería chilena. Gracias a esto nuestra Agregada cultural, Florencia Lagos (también actriz), tuvo la iniciativa de proponer esta obra que rememora la figura de nuestro Premio Nóbel y que además incluye los terribles momentos que vivió nuestra patria durante el golpe fascista del 11 de septiembre de 1973, y la muerte de Pablo Neruda pocos días después.

Desde hace cinco años traemos a las tablas Ardiente Paciencia, reconocida como la obra de teatro chilena más representada en el extranjero y hoy nos sentimos muy felices de traerla a Cuba, donde hemos recibido una calurosa acogida por parte de público y de autoridades.

Neruda, ¿un referente en su obra?

Pertenezco a una generación que siempre vivió anhelando la publicación en Chile de novelas como Rayuela y obras de autores como Mario Benedetti, Gabriel García Márquez, José Donoso. Y por supuesto de Neruda, pues mi generación creció con él, uno de los poetas más importantes del mundo de habla hispana. Todos los chilenos lo amamos. No existe un chile que no haya declamado alguno de sus versos o enamorado con ellos. Entonces, ese espíritu de amor a la vida, a la esperanza, al futuro es lo que esta obra recoge, y que hoy traemos con muchísimo gusto a la escena cubana.

¿Goza de buena salud el teatro chileno?

Años atrás existieron cerca de 33 escuelas de teatro en Santiago de Chile —un verdadero boom entre universidades, talleres e instituciones privadas—. Ahora este número se ha reducido producto por la difícil situación laboral de nuestra juventud. Es por ello que no contamos con elencos estables de jóvenes artistas de teatro. Durante la época del gobierno de la Unidad Popular del presidente Salvador Allende, tuvimos elencos fijos en varias universidades con actores, técnicos tramoyistas, escenógrafos, capaces de llevar a escena repertorios de autores clásicos. Aquellos grupos se difuminaron y hoy el costo del montaje es altísimo.

Por otra parte, tenemos festivales de teatro muy importantes como es el caso de Santiago a Mil, con gran expectativa, que presenta los mejores espectáculos del mundo.

Es así cómo te percatas del gran contraste entre las grandes compañías con actores contratados, en comparación con nosotros que no tenemos estabilidad alguna como tampoco medios para recibir obras de gran calibre. O sea, por una parte recibimos muy bien esos grandes espectáculos pero también se revela la precariedad en la que nos hallamos. Siempre he planteado que nuestras políticas culturales debieran desarrollar y fortalecer a nuestros centros permanentes de creación, atendernos como trabajadores normales y no como artistas circunstanciales quienes, ulteriormente, podemos llegar a ser desempleados.

¿Planes inmediatos?

Montamos hace poco la pieza Coronación, cuya adaptación estuvo basada en la obra literaria del escritor José Donoso y que aborda la situación de la burguesía chilena de los años sesenta del pasado siglo. Clase social que, en esa época, comienza a sentir la decadencia y ruptura de su existencia por parte de otras fuerzas que iban emergiendo y que desembocan en el gobierno progresista de la Unidad Popular.

Como actor, a fines de octubre, estrenaré una obra inglesa en el teatro de la Universidad Católica, de Santiago. Por otra parte hemos conversado con nuestra Agregada Cultural y con la Casa de las Américas con vista a analizar la posibilidad de un intercambio cultural entre creadores cubanos y de mi país. Me gustaría muchísimo dirigir acá un gran espectáculo.

Emilio Edwards y su cartero en Ardiente Paciencia

La propuesta de trabajar este personaje lo recibí como un gran honor, pues no solo es hablar en ella sobre la relación humana y espiritual de Neruda con un joven cartero repleto de ilusiones, sino también sobre la historia de mi país.

¿Alguna puesta en escena dedicada a Gabriela Mistral, otro Premio Nobel de su país?

Con la Mistral se produce una gran paradoja, pues continúa siendo la gran olvidada de nuestra poesía. Se le recuerda pero recién, con la aparición de algunos de sus documentos archivados —en los que reaparecen su posición militante referida a la educación, a la libertad de los pueblos, su apoyo a los pueblos originarios— emerge también su definición sexual, algo que se considera todavía un tabú en algunos estratos de la sociedad chilena.

Sin embargo, nuestros jóvenes tienen una mirada más amplia y profunda hacia ella. Es por esto que solicito se continué la investigación sobre la vida y obra de esta gran poetisa. La intelectualidad chilena ha mantenido hacia ella un discreto silencio y hasta distanciamiento.

Estoy consciente que, por supuesto, a ella no se le puede identificar como una avezada en materia de Política, como fue el caso de Neruda, pero sus escritos relacionados con la educación y su vida en México, entre otros documentos, no debieran ser olvidados. En la obra poética de Gabriela Mistral emana un extraordinario amor a la humanidad y es por ello en lo fundamental que merece un alto sitial en la cultura chilena y universal.