Así que pasen cinco años

Así que pasen cinco años

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Teatro El Público
  • El novel elenco de Así que pasen cinco años interiorizó a su incipiente quehacer profesional las reflexiones de Lorca acerca de los fundamentos teórico-conceptuales y prácticos en que se estructura el arte de las tablas. Foto tomada de Radio Progreso
    El novel elenco de Así que pasen cinco años interiorizó a su incipiente quehacer profesional las reflexiones de Lorca acerca de los fundamentos teórico-conceptuales y prácticos en que se estructura el arte de las tablas. Foto tomada de Radio Progreso

Así que pasen cinco años, de Federico García Lorca, es el título de la obra que, en calidad de reposición, la compañía Teatro El Público lleva a la sala Tito Junco, en el Centro Cultural Bertolt Brecht.

Federico García Lorca (1898-1936) se doctoró en Derecho, pero jamás ejerció esa carrera universitaria, para consagrarse en cuerpo, mente y espíritu al cultivo de las letras, el teatro y las artes pláticas. Autor de obras antológicas de la literatura y las artes escénicas iberoamericanas y universales, con apenas cuatro décadas de vida, alcanzó un lugar cimero, no solo en la península, sino también en todo el orbe.

García Lorca viajó a la mayor isla de las Antillas, y visitó la antigua capital de la provincia de Oriente, donde la belleza exuberante del paisaje natural y humano, bañado por las aguas del mar Caribe y acariciado por el sol tropical, le inspiraron el poema “Iré a Santiago de Cuba”.

Federico García Lorca murió asesinado por las balas fascistas durante la Guerra Civil Española (1936-1939). Sin embargo, el eminente intelectual granadino es la imagen de España, pero no la de la España feudal ni franquista, sino la de una España moderna, renovada, que marcha a la cabeza —y no a la zaga— del Viejo Continente.

Así que pasen cinco años sirvió de ejercicio de graduación a la más reciente promoción de la Escuela Nacional de Teatro, mientras los más bisoños actores de la agrupación interpretan un texto escrito por el ilustre dramaturgo peninsular en 1931, cinco años antes de su muerte.

Con apoyo en la vocación surrealista y en la densidad metafórica que lo caracterizaran, García Lorca deviene uno de los cultivadores del denominado “teatro imposible”; línea de trabajo dramatúrgico que desarrolla la agrupación insular El Público.

Por otra parte, habría que destacar la profesionalidad que identifica en el proscenio a esos jóvenes artistas escénicos, quienes defendieron —con razón y emoción— ese ejercicio docente, cuya exitosa culminación los tituló como actores profesionales. En ese contexto dramatúrgico-académico, demuestran —con creces— los conocimientos teórico-prácticos que adquirieran en las aulas durante su formación artístico-profesional, y que, a partir de ese momento, comenzarán a consolidar en la praxis teatral.

Otro aspecto importante, que no sería justo soslayar en esta crónica, es el uso exacto y preciso del lenguaje verbal y gestual que utilizan en el escenario. Ahora bien, no solo habría que señalar las puntuales actuaciones de esos recién egresados de la Escuela Nacional de Teatro en Así que pasen cinco años, sin reiterar la eficaz dirección de actores que identifica al maestro Carlos Díaz, Premio Nacional de Teatro 2015, rey Midas de las tablas insulares y de mucho más allá de nuestras fronteras geográficas, ya que todo lo que crea —con la inteligencia global y emocional que lo distingue— lo lleva a las tablas, y por supuesto, lo convierte en oro (los quilates no son medibles).

Sencillamente, eso fue lo que ocurrió con esos jóvenes actores: les indicó el camino que debían seguir para finalizar satisfactoriamente los estudios de nivel medio superior, y además, los incitó a continuar estudios superiores en la capitalina Universidad de las Artes (ISA), para perfeccionar al máximo su preparación, no solo como buenos actores, sino también como excelentes seres humanos, porque el arte teatral es —sin duda alguna— fuente nutricia de ética, humanismo y espiritualidad.   

Me agradaría finalizar con una cita del ilustre dramaturgo hispano: "el teatro es la poesía que se levanta del libro y se hace humana. Y al hacerse [humana] habla […], grita, llora y se desespera. El teatro necesita que los personajes que aparezcan en la escena lleven un traje [poético], y al mismo tiempo, que se les vean los huesos, la sangre [y el alma]". El novel elenco de Así que pasen cinco años interiorizó e incorporó a su incipiente quehacer profesional las reflexiones de Federico García Lorca acerca de los fundamentos teórico-conceptuales y prácticos en que se estructura el arte de las tablas.