Aullidos en La Cabaña

26 Feria Internacional del Libro de La Habana

Aullidos en La Cabaña

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Escritores, Colección SurEditores, Feria Internacional del Libro 2017
  • La presentación coordinada por SurEditores, estuvo a cargo de Pedro Juan Gutiérrez y Alex Pausides. Foto: Roberto Bello
    La presentación coordinada por SurEditores, estuvo a cargo de Pedro Juan Gutiérrez y Alex Pausides. Foto: Roberto Bello
  • La obra del poeta norteamericano Allen Ginsberg llega a Cuba por SurEditores.
    La obra del poeta norteamericano Allen Ginsberg llega a Cuba por SurEditores.

¡Cada día pertenece a la eternidad! ¡Cada hombre es santo!

Aullido, Allen Ginsberg

A 51 años de la primera publicación de Aullido (Howl) de Allen Ginsberg, poeta norteamericano generador de una singularísima línea de imaginarios que torcieron el camino de la poesía, se ha vuelto a publicar la obra, y esta vez en Cuba. Pero, la tardanza o el decoro —quizá el espíritu mismo de Allen—, hacen que este texto venga “in ralenti”, después de la presentación coordinada por SurEditores, en el Stand J-9, una de las múltiples bóvedas de San Carlos de La Cabaña, lugar dónde se emplaza la 26 Feria Internacional del Libro de La Habana.

Si es cierto que la traducción de Edelmis Anoceto nos deja una especie de amargura para aquellos que disfrutamos varias versiones al español de Aullido, me parece muy esclarecedor su prólogo. De cierta manera, las diversas sensaciones que deja (Anoceto con la traducción) nos alejan un poco del poeta de los girasoles; sin embargo, la magia procurada que nos regala (Ginsberg con el poema) es de una intensidad tan vasta y genial, que no se puede leer sin estremecimiento.

Y no importa entonces que la entonación cambie o que la resistencia de los signos de puntación hayan contribuido a que el lector cubano se haga varias preguntas durante la longitud del poema llevado a juicio por sus claras alusiones a una realidad inmoral dentro de la sociedad norteamericana de la época, suceso que le valió, entonces, la curiosidad que aún suscita. Vale decirlo de esta manera: Aullido (la consonancia del libro fuera de los ojos de un público más local) nació de su lucha inmediata con la censura. Tenemos la sospecha de que es un poema “problemático” porque necesitó cincuenta años para llegar a la isla, y si dijéramos que “la isla no se ocupa de la poesía” fuera, incluso, lógico (más que otras palabras, eso: lógico); pero sabemos que no es así. De hecho, todo lo contrario, en literatura, si de algo se ocupan los habitantes de esta isla es de la Poesía.

Tenemos tantas maneras de ocuparnos de ella (publicaciones, tanto seriadas como en libros, facultades de letras en distintas provincias, talleres literarios, miles de poetas canonizados y en formación) que parece inaudito que se haya tenido que esperar tanto para leer, impreso en Cuba, Aullido de Allen Ginsberg.

Su belleza comienza cuando vemos un pequeño libro presillado, con una cubierta-solapa rojo persa y en contrastantes letras blancas Aullido. No tenemos más información primaria que esta. Quizá unos trazos como de movimientos esporádicos que atenúan en variaciones de rojo para ofrecer profundidad y carisma. Para que se sepa que, de alguna manera, encontrarán (o tendrán) una lectura con volumen, capaz de forzarnos a interpretarla viviéndola, en los segundos que sus páginas abiertas constituyan experiencia encendida. Sin la solapa el libro es blanco, sus letras rojas. En énfasis contrario, pero urgente a la eficaz impresión en A3+.

Esta edición cuenta con solo 500 ejemplares, por tanto, tal como se prevé en Allen Ginsberg: aparece y desparece. Allen es un mago, practica la magia exhaustiva del hombre, esto lo sabe Edelmis Anceto, y su poesía busca ciertos territorios capaces de generar. Sobre todo eso “capaces de generar”.

La presentación, a cargo de un escritor tan problématico (Pedro Juan Gutiérrez), arrastra una lógica inclusiva. Pedro Juan Gutiérrez tiene el carisma necesario para provocar lecturas desbocadas de Allen Ginsberg, que en una ocasión, invitado por Haydeé Santamaría a un encuentro de intelectuales americanos a Casa de las Américas, ya había estado en la isla. Dónde Allen estuvo siempre existió una ardiente anécdota.

Entonces, Aullido comienza por su desaparición. SurEditores se arriesga con empuje para acercar al lector cubano a un mundo enigmático de metafísica y talento abrasador. En Aullido tenemos el mundo del hombre visto a través de las mentes más poderosas de una generación.