Ballet Lina Sanz: identidad con matiz ibérico

Ballet Lina Sanz: identidad con matiz ibérico

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Holguín, danza
  • El Ballet Lina Sanz defiende el baile de origen ibérico y su interacción con la cultura cubana. Fotos: Lázaro Wilson
    El Ballet Lina Sanz defiende el baile de origen ibérico y su interacción con la cultura cubana. Fotos: Lázaro Wilson
  • El Ballet Lina Sanz defiende el baile de origen ibérico y su interacción con la cultura cubana. Fotos: Lázaro Wilson
    El Ballet Lina Sanz defiende el baile de origen ibérico y su interacción con la cultura cubana. Fotos: Lázaro Wilson

El Ballet de Lina Sanz –compañía holguinera dedicada a la enseñanza, el estudio y la preservación del baile de origen ibérico y su interacción con la cultura cubana– celebró su séptimo aniversario con la presentación de una parte de su repertorio, bajo el título Gala por el VII Aniversario, en la sala Raúl Camayd del Teatro Eddy Suñol.

Creado hace siete años por la joven bailarina Lisset Lina Pupo Sánchez –quien se formó en la prestigiosa compañía Codanza, bajo la tutela de la maestra Maricel Godoy– y su madre Alina Sánchez, guía tutelar de la Compañía, el Ballet organizó, además, poco después de fundado, una Academia –cuyo primer nombre fue Academia de la Compañía Estilo Propio– a petición de los propios padres, para impartir clases de baile flamenco a los más pequeños, lecciones que comprenden, también, asignaturas como teoría de la danza, ballet, preparación física y expresión corporal. “Pensamos formar uno o dos grupos luego de las pruebas de actitud, pero fueron muchas las niñas, que terminamos por aceptarlas a todas, pues nunca imaginé que aquí gustara tanto el baile español”, asegura Lisset.

Las coreografías y montajes del Ballet Lina Sanz, como el que vimos el día de su séptimo aniversario, son un riesgo en toda la amplitud de la palabra, pero un riesgo que ellos han asumido con amplio sentido de responsabilidad y entrega, para salir airosos en buen porciento. El joven equipo, integrado mayormente por niños, nos ofrece un trabajo que, como es lógico, se irá consolidando y será mejor a medida de que la compañía siga moldeándose con el tiempo y el esfuerzo.

Es un riesgo logrado en buena medida, para suerte de los amantes de la danza, por varias razones: primero son niños los protagonistas principales de la escena, y además intentan mostrar el amplio y complejo diapasón de la cubanía transculturizada –al decir de Don Fernando Ortiz– a través del baile español, de sus palos (géneros) más tradicionales: la alegría, la bulería, el tango... bailes de por sí transculturizados desde sus orígenes en la península ibérica, espacio de afluencia de diversas culturas, incluidas las árabes. No se quedan solo en lo hispánico y las múltiples tonalidades del crisol, Lina Sanz pretende fusionar en su baile la cubanía (que en este caso es una cubanía muy ibérica, como es característico de la ciudad de Holguín) y nos muestra el son, la rumba, el guaguancó, todo como parte de un sustrato nacional al que se le irán añadiendo paulatinamente, en la conformación identitaria, otros tantos ingredientes del ajiaco de Don Fernando. A propósito, el Ballet le dedicó una función anterior, llamada De palo pa´ rumba, a la obra del etnólogo, poeta y narrador Miguel Barnet, presidente de la UNEAC.

Es un riesgo, además, porque el Ballet Lina Sanz se va superando en cada espectáculo, entre ellos Con el corazón, A mi manera y Mix flamenco. A la vez, la superación requiere esfuerzo y obliga al público a esperar más de cada movimiento, no el artificioso e innecesario, sino el trazo perspicaz y expresivo que acompaña al desenvolvimiento dramatúrgico del baile. Porque no se debe bailar por resultar estéticamente decorativo: cada brazo, cada pierna, cada mirada forman parte de la interpretación de la danza; la fuerza de las bailarinas, el rostro, la proyección escénica, inciden en el resultado final: parece entonces que nada más pasa a tu alrededor, y es que realmente nada más pasa cuando estás en presencia de la danza… Eso sucede en el buen flamenco, y bien lo sabe Lina Sanz, a fuerza de trabajo y constancia al frente de su joven Compañía, que ha acompañado en la escena a artistas reconocidos del género, como Liz Alfonso e Irene Rodríguez. Sobre ello expresó la maestra Liz Alfonso, a quien la Compañía le dedicó la puesta La tierra de mis amores: “Viendo este espectáculo tan lindo pensaba en lo importante que son los talleres vocacionales de danza, porque esto que hizo Lina es también fruto de lo que impartimos en nuestros talleres; uno nunca tiene la medida de hasta cuanto lo que uno hace puede influir en los demás y mira qué cosa tan bella ella ha logrado, me recordó mucho nuestros inicios, realmente fue muy gratificante”.

Ellos no solo bailan en el escenario: la música en vivo acompaña al Ballet y muchas veces es el centro de atención de la escena. Esto es algo que viene caracterizando sus puestas, y bien puede ser una balanza no siempre en equilibrio con el baile, no siempre engranada en la acción, que se robe más protagonismo del necesario, pero no sucede así, al menos del todo, pues es uno de los aspectos más interesantes de sus actuaciones. En esta celebración por su séptimo aniversario, los acompañó la reconocida cantante y compositora holguinera Lidis Lamorú, Dulce María Zaldívar, intérprete del Centro Provincial de la Música, y el cuarteto juvenil Voces de Hebe. Por su parte, Lidis, desde el escenario del Suñol, invitó a Alina Sánchez a acompañarla, tras anunciar que el Ballet puede utilizar todas sus canciones y, además, adelantó que piensan organizar juntos un concierto donde la música infantil y la danza flamenca sean las protagonistas absolutas.

En sus palabras de agradecimiento, Alina reconoció a las personas, instituciones y padres que han apoyado a la Compañía, al mismo tiempo que enalteció el trabajo de los pequeños y sus instructores, “quienes enfrentan día a día una tarea tan compleja como enseñar los secretos de este arte a niñas que van creciendo por dentro y por fuera”. Asimismo añadió: “Estas personas e instituciones nos alientan cuando pensamos que ya no podemos seguir, por el agotamiento a algún que otro desencanto. Pero les aseguro que vale la pena intentarlo de nuevo cuantas veces sean necesarias para seguir siendo la Compañía que hemos logrado ser”.

Para la maestra Maricel Godoy, directora de la compañía Codanza: “Cada presentación es muestra de extremada entrega al trabajo por la calidad y limpieza de cada obra en programa, y por el nivel interpretativo y de credibilidad de sus estudiantes; detrás de cada puesta en escena se aprecia un meticuloso trabajo de muchas horas para lograr la uniformidad de los danzantes”.

Las puestas de la compañía –que ha obtenido por su trabajo diversos reconocimientos y es partícipe en disímiles acontecimientos de la cultura holguinera, como las Romerías de Mayo, la Fiesta de la Cultura Iberoamericana y el Encuentro Nacional de Danza en Paisajes Urbanos– ofrecen un interesante manejo coreográfico, donde los movimientos se concretan en metáforas visuales y el baile se torna sencillo y articulado, entre lo armonioso y agradable propio del flamenco.

El Ballet Lina Sanz, intrépido, persistente y talentoso desde sus primeras puestas en escena, nos confirma que la danza ibérica, específicamente el flamenco español en sus múltiples matices, constituye parte ineludible de la identidad cultural del cubano y sus más profundas raíces.