Bateadores designados en coloquio de narrativa

Bateadores designados en coloquio de narrativa

Etiquetas: 
: Escritores, sala Villena, narrativa cubana
  • "Tenemos una realidad vertiginosa, caótica y estremecedora que nos da material para poder pensar, reflexionar y escribir", afirmó Pedro Juan. Foto del autor
    "Tenemos una realidad vertiginosa, caótica y estremecedora que nos da material para poder pensar, reflexionar y escribir", afirmó Pedro Juan. Foto del autor
  • Lo fundamental para Mylene Fernández, es darle buena literatura al lector. Foto del autor
    Lo fundamental para Mylene Fernández, es darle buena literatura al lector. Foto del autor
  • La velocidad y ritmo propios del cuento cubano, lo diferencia del resto del orbe, aseguró Emerio Medina. Foto del autor
    La velocidad y ritmo propios del cuento cubano, lo diferencia del resto del orbe, aseguró Emerio Medina. Foto del autor

Algunos de los mejores narradores cubanos de la actualidad, cuartos bates de las letras, estuvieron presentes en la sección vespertina de la primera jornada del II Coloquio Nacional de Narrativa, con sede en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Auspiciado por la Asociación de Escritores y su sección de Narrativa, luego de intenso debate matutino que abordó el tema de las generaciones literarias, la tarde acogió a los literatos Pedro Juan Gutiérrez, Mylene Fernández y Emerio Medina, creadores que con sus nombres y obras hacen eco en el cuento y novela cubana del momento.

Reconocido como uno de los cuentistas cubanos más vendidos en Latinoamérica y Europa, Pedro Juan Gutiérrez es referente indiscutible. Su famosa Trilogía sucia de La Habana y El Rey de la Habana, han sido traducidas a varios, igualmente otras de sus obras.

A varias preguntas del también prestigioso narrador Alberto Guerra, al frente de los narradores en la UNEAC, respondió seguro sobre su acontecer en la escritura, lo que lo motiva a esta, sus puntos de vistas con el aquí y ahora en el ramo y lo que tiene para el futuro.

Pedro Juan no cree en las generaciones, para él existe un continuo en la literatura cubana que comienza en tiempos remotos —desde Cirilo Villaverde con Cecilia Valdés hasta nuestros días— con “algunos momentos deliciosamente incoherentes”, en la cual destacan los grandes temas donde, el capital de todos, según su opinión, ha sido Cuba, “tenemos una realidad vertiginosa, caótica y estremecedora que nos da material para poder pensar, reflexionar y escribir”, dijo.

En sus inicios literarios la poesía lo embargó, aún la profesa con especial devoción; acude a la experimental, sobre todo la visual, constituye para él un divertimento que todavía realiza, “son pequeños collages previsto de un texto pequeño”, señaló. Su primera publicación fueron tres poemas aparecidos en la revista Casa de las Américas, gracias a Retamar. Esa poesía aflora en su narrativa, pero de otra manera.

La Habana es segmento recurrente en sus obras, ha vivido por muchos años en el municipio Centro Habana y allí encontró motivaciones para la escritura, “es una ciudad literaria que se presta para encontrar todos los recovecos y narrarlos desde todos los ángulos”, subrayó.

El conocimiento y revelación de las interioridades de esta localidad lo catapultaron a la fama como uno de los escritores cubanos más leídos, sitial que comparte con otros como Leonardo Padura, Wendy Guerra, el propio Miguel Barnet; manera de que, opina, la literatura cubana a nivel mundial es seguida, “tiene una gran difusión”, aunque, advirtió existe también la incidencia de los creadores de la diáspora literaria cubana.

No le quedan dudas, a su modo de ver, que la literatura cubana está a la altura de los dos polos literarios fundamentales en español en Latinoamérica: Argentina y México: “ya en el 59 teníamos un corpus literario interesante a pesar de no haber ninguna editorial en ese momento, pero existían escritores como Lezama y Carpentier tenemos visibilidad”.  

Algo llamativo y que tendrá que revisar el fenómeno editorial cubano en algún momento es el papel del agente literario, para Pedro Juan, acto común dado su condición de escritor con grandes editoriales como Anagrama.

Valora que en Cuba no hay interés comercial dado que el libro es subvencionado, aunque reconoce la valía de esta modalidad, “en el resto del mundo una editorial es un negocio, hay que producir ganancias”, aseguró. Ha tenido suerte con los agentes literarios.

No es dado a los proyectos, salen espontáneamente. El rey de la Habana, era un cuento y le resultó después una novela, “cada libro mío es una experimentación”, concluyó su intervención con la lectura de un cuento.

Mylene Fernández tampoco se considera integrante de una generación literaria, no se insertó en ninguno de los grupos de los 80 como los Novísimos y El Establishment, aunque coincide con estos por el abordaje del tema de la emigración y el exilio. Lo fundamental para ella, es darle buena literatura al lector.

Empezó a escribir a los 31 años, sin formación literaria alguna, pero con mucho que decir. Se hace pública con la obtención del premio de cuento La Gaceta de Cuba, se visibiliza en un momento en que la literatura femenina empieza a florecer.

El presupuesto y estética literaria son primordial, opina; fundamental la coherencia en los personajes y el ritmo, tanto en el cuento como en la novela. El primero de ellos, tienes sus características particulares en Cuba. Concluyó su exposición con la lectura del cuento La reconquista.

De Mayarí, surgió el narrador Emerio Medina, acreedor de una literatura fantástica de primera, “hay una paz allí que me cuadra”, dijo este ingeniero civil devenido escritor. Contradictoriamente es conocido por sus novelas para adultos. “Buscando un lugar urbano para escribir descubrí La Habana, se vinculó a mí por el trabajo de ingeniero en la construcción”, expresó.

Valora que el cuento cubano goza de buena salud, ha pasado por varias etapas, pero sobrevive a pesar de tocar temas ya conocidos pero que no envejecen, aunque, en este sentido, nota que faltan escritores del tema fantástico.Se diferencia del resto del orbe por su velocidad y ritmo propios, aspecto, según él, buscado por el lector extranjero, “es lo que gusta del cuento cubano en el mundo”, afirmó.

Está inmerso en varios proyectos que incluyen novelas y cuentos, sobre todo de literatura infantil, su género predilecto. Concluyó con la lectura del cuento El viejo y el funcionario de peces, un coqueteo con El viejo y el mar, de Hemingway.

De los nuevos, ya instalados en el panorama literario actual, la escritora Dazra Novak leyó varios minicuentos que recogen la huella diaria de nuestra contemporaneidad.