Bienal de la Montaña acercó el arte a comunidades del Escambray

Bienal de la Montaña acercó el arte a comunidades del Escambray

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Cienfuegos, jóvenes, política cultural
  • Artistas en su interacción con los pobladores del Macizo de Guamuhaya. Foto del autor
    Artistas en su interacción con los pobladores del Macizo de Guamuhaya. Foto del autor

Una brigada de 24 artistas visuales de la UNEAC, la Asociación Hermanos Saíz, la Asociación de Artesanos Artistas y de la Escuela de Arte Benny Moré, todos de Cienfuegos, protagonizó las acciones culturales desarrolladas en el Escambray, como parte de la Bienal de la Montaña.

Al cuerpo artístico liderado por el miembro de la UNEAC y destacado escultor cienfueguero Juan García Cruz, se le unieron además artistas naif de La Habana, Sancti Spíritus y Matanzas, para de forma conjunta impulsar la oncena edición de este empeño fomentado por el Consejo Provincial de las Artes Plásticas con el apoyo de la UNEAC.

García Cruz consideró que “realmente si fuéramos y deberíamos valorar este evento en su valor económico por los precios establecidos en el mercado del arte nacional y en la escala de valores de las instituciones académicas, nuestro esfuerzo está por encima de los 80 000 pesos en moneda nacional que hoy mismo le está donando toda la brigada a esta gente, sin quitarle nada a cambio. Solo obteniendo su amor y amistad”.

Con base de operaciones en el asentamiento serrano El Naranjo —perteneciente a la porción cienfueguera del Macizo de Guamuhaya— la brigada que permaneció en el Escambray hasta este domingo 2 de abril y por espacio de una semana, acercó el arte a la comunidad: en especial a las nuevas generaciones, su destinatario fundamental.

Además de una fecunda interacción conjunta expresa en charlas, diálogos educativos o participación de los miembros de los asentamientos en los talleres, y del trabajo de promoción y desarrollo de habilidades con los niños en escuelas primarias, entre las acciones artísticas ejecutadas en la montaña quedaron —para la posteridad—, una valla tridimensional que señala el asentamiento El Naranjo, con su nombre y sus símbolos.

De igual manera, los creadores de las cuatro provincias montaron una escultura tridimensional con el personaje heroico y símbolo de los mambises Elpidio Valdés; un tótem tridimensional señalizador a la entrada de las comunidades; un relieve tridimensional naif con imaginería popular campesina; una súper gráfica con la imaginería de la historieta de Elpidio Valdés y varias otras súper gráficas en escuelas primarias, círculos sociales y mercados de la cordillera escambradeña.

También instalaron vallas conmemorativas y de índole patriótico en cooperativas y en el Batallón del Ejército Juvenil del Trabajo (EJT); amén de carteles e identificaciones de objetivos sociales y culturales.

Además, montaron obras bidimensionales de caballete (Paisajística) para donar a la comunidad y conformar un fondo museable.

En consideración de su líder, Juan García Cruz, la nueva versión de esta Bienal —cuya andadura comenzó hace justo dos décadas, en 1997—, “permitió establecer lazos ciudad-montaña, in situ, llevándole algo de a lo que nosotros estamos acostumbrados y ellos no tienen”.