Bouncing Tempo en la órbita jazzística guantanamera

Bouncing Tempo en la órbita jazzística guantanamera

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Músicos, jazz, Guantánamo, Bouncing Tempo
  • Bouncing Tempo, se presenta los últimos domingos del mes en el Café Cantante; ellos combinan el jazz con otros géneros de la música cubana.
    Bouncing Tempo, se presenta los últimos domingos del mes en el Café Cantante; ellos combinan el jazz con otros géneros de la música cubana.

La tradición jazzística en Guantánamo, data desde el siglo XX, cuando las agrupaciones, en su mayoría soneras, trabajaban en la base naval de Guantánamo, espacio este en el que se produjo un intercambio músico-cultural significativo, que permeó la manera de hacer la música cubana con elementos jazzísticos, vale recordar a figuras como Lilí Martínez, Chito Latamblet, Pedro Jústiz, más conocido por Peruchín, entre otros, que hoy son emblemáticos en la historia musical y que en sus interpretaciones sobresalen comportamientos que aluden a esta incidencia jazzística. Sin embargo, poco ha sido la presencia de este género en la localidad en el transcurso de los años, pues con los avatares cotidianos la preferencia de los músicos ha sido otra.

Hoy, en la segunda década del siglo XXI, la provincia cuenta con un grupo que ya está dando sus primeros pasos dentro del ámbito musical guantanamero. Bouncing Tempo, cuarteto que fue creado el 20 de enero del 2012, por jóvenes interesados en la práctica y defensa de este género, y que fue el motivo para que el pasado miércoles celebrara su cuarto aniversario en el espacio del Café Cantante, ubicado en los altos del Teatro América.

El concierto trajo a colación temas jazzeados, de la autoría del pianista del grupo Ernesto Benítez y diferentes músicos invitados, que alternaron en diversos arreglos de temas antológicos de la canción cubana, el bolero, hasta llegar al fenómeno timbero, con, entre otros números, el tan conocido Chan Chan, como contrapartida a la propuesta estética y central del grupo que es el jazz. Lo que además, lo convierte en una agrupación que se desdobla como instrumental y vocal-instrumental, al incluir temas en el que la melodía es llevada por la voz, suceso este que permite el desdoblamiento de sus integrantes a la hora de ejecutar varios géneros de la música cubana. Los temas correspondientes al jazz, resultaron atractivos, cada uno con un protagonista, que tuvo la oportunidad de mostrar sus habilidades improvisatorias y destacarse como solista dentro del formato, y digo esto, porque el jazz, en su esencia no es más que demostrar las habilidades improvisatorias del intérprete, siempre en comunión con la sonoridad de la agrupación, lo que propicia un empaste en cuanto a timbre y sonoridad armónica, elementos estos, entre otros, que enriquecen la ejecución y propicia el diálogo con el público y no se quede solo en el plano interpretativo del artista.

Boucing Tempo, aún le queda mucho por andar, y en ese transitar por los más disímiles pasajes de la vida, lograrán focalizar su atención en el resultado sonoro del grupo, para ello deberán trabajar intensamente, escucharse y volverse a escuchar, trabajar los momentos en los que el solista tiene el protagonismo y el resto está acompañando, para buscar un clímax musical tanto en el cuerpo del número como en el de las creaciones, para así lograr la complicidad y cohesión necesaria en el ámbito jazzístico. El cuarteto, se presenta los últimos domingos de cada mes en el espacio del Café Cantante, siempre alternando el jazz con otros géneros de la música cubana.

La brecha ya se abrió, sea este el comienzo de una leyenda musical en tierra guantanamera.