Café Literario de la UNEAC en Holguín: Quince años por la cultura y la civilidad

15 Aniversario

Café Literario de la UNEAC en Holguín: Quince años por la cultura y la civilidad

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Café Literario, UNEAC, Holguín, Manuel García Verdecia, Literatura
  • Aniversario 15 del Café Literario de UNEAC Holguín. Fotos Wilker López
    Aniversario 15 del Café Literario de UNEAC Holguín. Fotos Wilker López
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    Aniversario 15 del Café Literario de UNEAC Holguín. Fotos Wilker López
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    Aniversario 15 del Café Literario de UNEAC Holguín. Fotos Wilker López

Corría finales del año 2011 o inicios de 2012. En el pequeño patio de la UNEAC holguinera apenas cabía una persona más. La gente se apretaba al final. El Café Literario, que cada jueves, desde septiembre de 2004, conduce el intelectual holguinero Manuel García Verdecia, había invitado al historiador Rigoberto Segreo y todos queríamos oírlo. Segreo había revisitado en un libro el pensamiento del siempre polémico, pero también necesario, ensayista y periodista Jorge Mañach. Si la memoria no me engaña, esa tarde –húmeda, nublada, quizá– asistí por primera vez al Café Literario. Fui más bien por escuchar al profesor Segreo, pero quedé entusiasmado por el espacio y sus posibilidades. Entonces iniciaba mis pininos literarios y estudiaba el primer año de la carrera de periodismo en las aulas de la Universidad de Holguín. Desde el público, imaginaba que algún día podría leer allí, a la diestra de García Verdecia.

El tiempo pasó: aquella sería una de las últimas conferencias de Segreo; empecé a frecuentar el espacio los jueves –saliendo, casi siempre, antes que finalizara, para no perder el horario de la comida en la universidad, o perdiéndolo–; varias veces, después de graduado y hasta antes, escribiría sobre una de las jornadas del Café, y llegó el día en que me senté, y volví otras veces, con Manolo, para leer cuentos y poemas…

Este septiembre, el Café Literario celebró su 15 aniversario. Los inicios del espacio los recuerda su creador, el reconocido narrador, poeta, ensayista y traductor Manuel García Verdecia: “En los 80, los escritores holguineros tenían sus espacios, como la Casa del Té, donde se reunían para leer lo que hacían. Con el Período Especial desaparecieron. Por eso, siempre existió el planteamiento de recuperar este tipo de encuentro. Me hice portador de la inquietud y empezamos”.

“El objetivo –añade el autor del poemario Meditación de Odiseo– era que los escritores miembros de la UNEAC o de la Asociación Hermanos Saíz expusieran sus obras ante un público, para dar a conocer al autor y su literatura. Ello propició un diálogo intergeneracional sin contradicciones entre los creadores. A veces, se sentaba una autora reconocida al lado de una joven que empezaba. Por eso, en Holguín no sucede como en otros territorios de Cuba, donde los de los 80 no quieren hablar con los de los 90”.

Pero con el paso de los años, el Café Literario de la UNEAC ganó un “contenido más sociocultural” y amplió su diapasón. “Nos comenzó a interesar que las personas, además de escuchar las lecturas de los autores locales, conocieran más sobre la obra de escritores cubanos, latinos e internacionales, y vieran la literatura como una vía hacia el desarrollo de la civilidad. Introdujimos conferencias sobre personajes de la historia cubana, el pensamiento filosófico contemporáneo, líneas generales del desarrollo de la literatura en distintos países… Ese fue el corte que le empezamos a dar hacia el 2010”.

Aunque la literatura reina cada tarde de jueves, temas como religión, sociedad, ética, historia, antropología, música, cine… han sido motivo para el intercambio y el debate en el Café.

Para Onelio Escalona, artista plástico, humorista, actual vicepresidente de la UNEAC holguinera y miembro del exitoso duo Caricare, “los temas en el Café son inagotables”, aunque confiesa que lo descubrió algo tarde, “pues viene por vez primera cuando iban a celebrar el quinto aniversario. Descubrí entonces que tenía en la ciudad algo que necesitaba”.

“He ido aprendiendo a disfrutar y asimilar la poesía, que era para mí era casi desconocida. Aquí aprendí a apreciarla y hoy consumo mucha poesía. Te encuentras un ambiente de armonía, de paz entre todos los que vienen al Café, que sales nuevo de aquí.

“Yo escribía guiones, pero lo hacía de manera empírica. El Café me ha dado una idea de por dónde encaminarme. Incluso me he aventurado a escribir cuentos. Hay que defender el espacio contra viento y marea; es una necesidad de un grupo de personas. Manolo, además de un gran intelectual, es líder y un excelente comunicador. Siempre busca lo positivo dentro de lo adverso. Recuerda una etapa en la cual se proyectó un ciclo de conferencias de Fernando Savater sobre filosofía y fue interesantísimo”, añade Onelio.

La Semana de la Cultura holguinera, la Feria del Libro, el Premio Celestino de Cuento, el Festival de Humor para Jóvenes Satiricón, la Fiesta de la Cultura Iberoamericana, las Romerías de Mayo, entre otros tantos eventos, han tenido abiertas las puertas del espacio.

Ronel González, otro de los asiduos al Café, asegura: “Aquí he realizado lecturas de poesía y presentado mis libros. Después que lees tu obra, las personas emiten criterios y te hacen alguna recomendación. Ha sido motivador para que mucha gente inicie o continúe su carrera literaria. A mí me ha servido, además, para desarrollarme como poeta, narrador, escritor para niños, y también como comunicador y profesor. Cuando me piden que imparta un tema, me veo obligado a investigar y a mantener viva otra zona de mi intelecto. He hablado de un poeta de lengua española o del estado de la décima en Cuba”.

Importantes escritores como Roberto Fernández Retamar, a quien se le dedicó un Café Literario a propósito de su reciente fallecimiento, Reynaldo González, César López, Pablo Armando Fernández, Nicolás Dorr, Ambrosio Fornet, Lina de Feria, Antón Arrufat, entre muchos otros, han compartido su creación artística con los miembros asiduos al Café.

Otros escritores de Holguín participan frecuentemente en el espacio: Delfín Prats, Lourdes González, Eugenio Marrón, Mariela Varona, Luis Yuseff, Rubén Rodríguez, Ghabriel Pérez, José Abreu Cardet, Ronel González, Alejandro Torres Gómez de Cádiz, Emerio Medina…

Otro artista que descubrió tarde el Café es el joven músico Yuri Hernández. Tenor del Teatro Lírico Rodrigo Prats de Holguín e invitado, además, en importantes compañías cubanas y extranjeras, Yuri lamenta “todo el tiempo que falté al Café para las cosas maravillosas que me han pasado en el espacio, para el océano de conocimiento que me ha aportado el Café Literario de la UNEAC, pues todas las tardes de jueves salgo enriquecido; aprendo mucho y me ha incitado a leer más. Gracias al Café después investigo sobre lo que no sabía. Se tratan temas diversos, no solo de habla de literatura.

“Es un oasis en medio de las banalidades, entre cosas que se llaman arte y no lo son. La gente interviene, participa el público, da su criterio, no hay presión… Es un espacio de alto pensamiento. No son viejitos, viene gente joven, vienen periodistas, músicos, como en mi caso. Me parece que el Café Literario es un espacio que tiene que perdurar, mantenerse, protegerse, sobre todo, pues, de alguna manera, es nuestro bálsamo semanal”.

Todos –público e invitados– subrayan que la conducción de Manuel García Verdecia es primordial para el desarrollo del Café, pero él insiste que el espacio lo conforman todos.

Ariel Zaldívar, profesor de Pensamiento Filosófico asegura: “Quince años implica un devenir, un desarrollo, una evolución... del espacio. El Café ha ido un punto de arranque para contribuir a la formación también de una conciencia cívica, de un compromiso profundo de los cubanos con la Cuba actual. Por eso el espacio es tan necesario”. Y añade que este es un “espacio de mediación y confluencias de diversas tendencias culturales, sujetos intelectuales, procesos de comunicación que están marcando la contemporaneidad en la Cuba de hoy, donde se piensan las complejidades del país. El elemento aglutinador siempre ha sido la Nación cubana, en su amplitud y diversidad… pero busca visiones e interrelaciones históricas con otros países y regiones. Lo singular, que es el Café Literario, refleja y manifiesta lo universal”.

Esta mirada que subraya Ariel Zaldívar se ha reflejado en varias jornadas, entre ellas las dedicadas a reconocidos escritores como Federico García Lorca, J. D. Salinger, W. Shakespeare, John Banville, Philip Roth, Juan Gelman, Nicanor Parra, entre otros.

“Tiene una dimensión terapéutica, una suerte de ágape, de lugar de celebración”. Contribuye, añade Ariel, “a romper el aislamiento histórico cultural, las nuevas tendencias y formas de la seudocultura y permite la polifonía de voces literarias”.

El público asiduo al Café Literario es muy diverso: podemos encontrar desde un sacerdote católico, un reconocido psiquiatra, hasta profesores universitarios, actores de la radio, historiadores, humoristas, músicos, estudiantes, jubilados, y escritores holguineros. Todos, afirman, entusiastas, estar unidos, como una familia, por el gusto al Café.

Precisamente un amplio plegable con el nombre de escritores holguineros y de otras partes del país fue el obsequio que Julio Méndez, presidente de la UNEAC en la provincia, entregó al Café en su 15 aniversario por el hecho de promover “cultura y civilidad”.

El Comité Provincial de la UNEAC reconoció también –de manos de la escritora Lourdes González– el trabajo sostenido de Manuel García Verdecia al frente del Café en los 15 años. Por su parte, Lourdes y Moisés Mayán compartieron varios de sus textos poéticos. El Centro Provincial del Libro y la Literatura reconoció también el aniversario del espacio.

Asimismo, el historiador Armando Cuba, presidente de la Filial de Literatura de la UNEAC en Holguín, aseguró que este es “uno de los mejores espacios culturales en Cuba hoy” y añadió: “Es hermoso que la ciudad cuente con una tertulia madura con el alcance del Café, integrador de todos los géneros literarios y expresiones de la cultura, aglutinador de lo mejor del telento literario y artístico. Aquí los grandes del pensamiento cubano y universal de todos los continentes, han sido sometidos a debate”.

La tarde de celebración –que tuvo el homenaje y el agradecimiento del público y donde se compartió, además de la habitual bebida de cada jueves, el vino Café Literario– contó con la actuación del duo Caricare y las interpretaciones del tenor Yuri Hernández.

Entre el júbilo y la remembranza, la poesía y la amistad, el Café Literario de la UNEAC en Holguín celebró su 15 aniversario, una cifra para elogiar y quitarse el sombrero. Su incansable promotor, Manuel García Verdecia, antes de despedirse y agradecer la presencia del público fiel a la cita, aseguró: “El próximo jueves, como siempre, habrá Café”.