Carlos Lechuga, un hombre de profunda convicción revolucionaria

Carlos Lechuga, un hombre de profunda convicción revolucionaria

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Homenaje, Revolución cubana, Carlos Lechuga Hevia
  • Carlos Lechuga junto a Fidel. Foto tomada de La Pupila Insomne.
    Carlos Lechuga junto a Fidel. Foto tomada de La Pupila Insomne.

Un sentido homenaje al insigne periodista y diplomático Carlos Lechuga Hevia, con motivo del centenario de su natalicio, tuvo lugar en la habanera sede de la Asociación Cubana de las Naciones Unidas (ACNU), donde amigos, colegas, familia  y ex- diplomáticos rememoraron su inolvidable posición militante y revolucionaria frente a la política reaccionaria del imperialismo norteamericano tras el triunfo de la Revolución de Enero de 1959.

Con vista a ello, dos prestigiosos amigos y compañeros de lucha fueron invitados para disertar acerca de la labor de Lechuga Hevia: Raúl Roa Kourí y Fabián Escalante.

En sus palabras de presentación el director de la ACNU, Fermín Quiñones, destacó la labor de Lechuga como avezado periodista y proverbial diplomático, “y el haber dejado un sinnúmero de textos relacionados con sus clases magistrales de periodismo y su infinito amor a la Revolución, a la vez  que supimos comprender, de manera objetiva, la política exterior que necesitaba y necesita nuestro proceso revolucionario, a partir del liderazgo de Fidel Castro. Así, vimos la presencia de Lechuga durante los primeros y difíciles años luego del triunfo de la Revolución.

Por su parte, Roa Kourí rememoró la prestigiosa contribución brindada a Cuba y su Revolución por el también primer embajador cubano en Chile, “de quien yo fui su segundo sin tener experiencia diplomática alguna”,  para seguidamente puntualizar que:

“Carlos Lechuga Hevia nació en La Habana el 27 de febrero de 1918. Hijo de Frank Lechuga y de Herminia Hevia, su padre fue uno de los hijos del coronel Manuel Lechuga, camagüeyano quien se alzó contra el colonialismo español a los dieciséis años de edad, combatiendo en la manigua a las órdenes de El Mayor Ignacio Agramonte durante la Guerra de los Diez Años. Fue además ayudante personal de Agramonte, y quien conservó su diario de campaña, al igual que participó en la Guerra Necesaria convocada por José Martí donde ganó los grados de coronel del Ejército Libertador”.

En otra parte de su disertación y en amplio anecdotario, Roa Kourí resaltó la estrecha  amistad y militancia revolucionaria existente entre su padre, Raúl Roa García y Carlos Lechuga Hevia desde mucho antes de Enero de 1959 y cómo ambos junto a otros compañeros (Mario Fortuny y Salvador Vilaseca, entre otros), luego del golpe de estado perpetrado por Fulgencia Batista el diez de marzo de 1952, decidieron crear la organización revolucionaria conocida como Triple A.

“Así fue cómo conocí a Carlos Lechuga en mi juventud, militando junto a mi padre. Luego empezaron a trabajar en Resistencia Cívica junto al Movimiento 26 de Julio. Igualmente, y durante la dictadura de batistiana, consagrada resultó ser la labor periodística de Lechuga en la sección En Cuba, de la revista Bohemia, con artículos de profunda denuncia política y social, así como en la radio y la televisión pre revolucionarias; fue también el primer periodista en transmitir la noticia sobre la huida del tirano el primero de enero de 1959”.

“Carlos se estrenó como diplomático en Santiago de Chile donde se celebró la Quinta Reunión de Consulta de Cancilleres de la Organización de Estados Americanos (OEA) en 1959, a la cual asistieron Raúl Castro, Vilma Espín, y un grupo de compañeros combatientes, ntre los que se hallaba el joven Armando Hart, recién elegido Ministro de Educación de Cuba (…) ”, afirmó Roa Kourí para agregar que en el país sudamericano “todo el mundo apoyaba a la joven Revolución cubana”.

Con el tiempo, Carlos Lechuga llega a ocupar una serie de posiciones importantes en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y, en especial, durante las primeras reuniones llevadas a cabo con vista a la normalización de las relaciones con los Estados Unidos. Algo que le otorgó una amplia experiencia como diplomático. No obstante a ello, jamás olvidó su época ni labor como periodista. En una ocasión le preguntaron sobre su ocupación y respondió: “Soy periodista, periodista y periodista”.

“Carlos Lechuga Hevia: un hombre de profunda convicción revolucionaria. Gran periodista y gran embajador”.

Por su parte, durante su intervención, el luchador revolucionario Fabián Escalante, expresó que “conocí a Lechuga en los años cincuenta, durante la época en que escribía en la Sección En Cuba, de la revista Bohemia, artículos siempre atinados, rebeldes y antibatistianos”.

Añadió seguidamente que “en el fragor de la Revolución le perdí la pista, hasta que en 1963 supe sobre su presencia en Naciones Unidas y de sus esfuerzos  --orientados por Fidel--, para encontrar una solución al conflicto bilateral existente”. Acerca de ello, citó como interesante cuestión, el criterio que se manejaba en aquel entonces al respecto, partiendo de la posición del presidente John F. Kennedy:

“Desde mi punto de vista, afirmó, se unieron varias cuestiones. Entre ellas, tanto  Kennedy  como su hermano Robert, extrajeron experiencias importantes de la derrota en Playa Girón (1961) y de la Crisis de Octubre (1962), en lo relacionado con Cuba; al igual que, al verse rodeados de aquellos personajes –entre ellos generales--, representantes del poderío militar-industrial, y quienes insistían en la realización de un ataque nuclear contra la Isla. Recordemos que el mandatario le manifiesta a Schlensinger: “Y nos llamamos raza humana…”

“Pero ya Fidel buscaba soluciones; buscaba una solución política a este conflicto bilateral que aún existe. Así las cosas, a mediados de 1961 envía al Che a Punta del Este, Uruguay, a entrevistarse con uno de los asesores de Kennedy con el objetivo de lograr algún entendimiento político que, finalmente, resulta  rechazado por Washington (…) En 1963, la situación se torna más seria y es cuando se inicia el proceso de conversaciones en Naciones Unidas, de las que Carlos Lechuga llega a ser su fundamental representante (…) Tuve la gran satisfacción de contar con la gran amistad de Lechuga; conversábamos frecuentemente, incluso, durante los difíciles e inolvidables días del llamado Período Especial: una de las grandes gestas de Fidel y la Revolución”

A continuación, Escalante rememoró que: “Tuve el privilegio de almorzar con él  el día antes de su deceso (primero de abril de 2009). Aquel día me llamó para explicarme cómo llegar al lector con temas históricos complejos (…) Carlos Lechuga, un hombre de pies a cabeza. Revolucionario, periodista, diplomático. Cuba perdió un hijo de mérito, y yo a un amigo entrañable. Carlos,  ¡feliz centenario!.

CARLOS LECHUGA HEVIA  (La Habana, 1918—2009)

Inició su carrera diplomática en 1959 como Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de Cuba en las Naciones Unidas. En 1960 asumió el cargo de Representante Permanente de Cuba en el Consejo de la Organización de Estados Americanos (OEA) y en el Consejo Interamericano Económico y Social hasta 1962. Fue el último embajador de Cuba en la OEA.

Conjuntamente con su labor como diplomático, se mantuvo activo en el trabajo periodístico en distintos órganos de prensa tanto nacionales como extranjeros, en los que publicó artículos de denuncia contra los gobiernos republicanos y diversos comentarios sobre política internacional y sobre la situación socio política de la Isla.

De su autoría son dos de los más importantes testimonios de la diplomacia cubana: Itinerario de una farsa, donde pone al desnudo las presiones ejercidas por Estados Unidos para lograr expulsar a Cuba del Sistema Interamericano, y en En el ojo de la tormenta, donde narra las negociaciones diplomáticas realizadas en ocasión de la Crisis de Octubre.