Carmen Almodóvar, 90 años acompañando a la Historia

Carmen Almodóvar, 90 años acompañando a la Historia

Escribía Silvio Rodríguez que «solo el amor alumbra lo que perdura, solo el amor convierte en milagro el barro»; y no le falta razón al poeta, cuando su frase se materializa en la vida de seres que se entregan con devoción a lo que hacen, para dejar una huella de luz perpetuada por sus obras.

Quizás ha sido la ternura infinita hacia la Historia, la enseñanza y la escritura, una clave esencial en la vida de la ilustre Carmen Ana Almodóvar Muñoz, quien el pasado 3 de septiembre arribó a sus nueve décadas de vida. 

Carmen celebra desde su casa en La Habana la dicha de cumplir un año más junto a sus familiares, pero también el regalo de gratitud de varias generaciones que le recuerdan y estiman por, de alguna manera, haber marcado sus caminos.

«Ese es el mejor homenaje, recibir muchísimas llamadas, hablar con tantos amigos, alumnos, colegas…Uno siente que de algún modo ha realizado bien su trabajo», comenta la historiadora a través del teléfono.

Y sí que lo ha hecho, aunque su humildad prescinda de los numerosos reconocimientos que lo avalan. En el transcurso de su carrera, la Doctora Almodóvar ha sido coordinadora de numerosos e importantes espacios de debate para profesionales en el área de las Ciencias Sociales.

Ha representado a nuestro país en congresos y coloquios en diferentes universidades del mundo; pero también en las aulas cubanas, tanto de manera presencial como a través de sus libros, que han sido herramientas vitales de estudio para entender mejor la Historia de nuestro país.

Máximo Gómez: Diario de Campaña 1868-1899 (1998); La Habana, Puerto Colonial (2000); Nuestra Común Historia (2002) y Presencia de Cuba en la historiografía española actual (2007), son algunas de las relevantes publicaciones en las que ha puesto su empeño la también miembro de la Asociación de Escritores de la UNEAC.

Esa entrega hacia los estudios históricos, dice, es manifiesta desde pequeña cuando «daba clases a sus muñecas», pero se consolidó en el Instituto de Segunda Enseñanza de la Víbora, donde maestros como Fernando Portuondo, Leví Marrero, Carmen Peláez… sembraron esa semilla que creció en la Universidad y actualmente sigue dando buenos frutos.

Entre los múltiples reconocimientos y premios que ha merecido la destacada intelectual antillana se encuentran la Distinción por la Educación Cubana (1983), Medalla de la Alfabetización (1986), la Distinción Rafael María de Mendive (1993), Medalla de la Universidad de León, la Distinción Nicolás Guillén y muchísimos otros de similar importancia, tanto en nuestro país, como a nivel internacional.

Sin embargo, para Carmen Almodóvar, el mayor de los premios es el reconocimiento de su pueblo, el haber sido útil a su pueblo, a sus alumnos, a quienes la leen, a Cuba…

Para todos nosotros, quienes agradecemos su existencia y su sabiduría así como su labor y cariño por la digna profesión del magisterio, continúan vigentes las palabras de exhortación que compartiera hace algunos años en una revista cubana:

«Hagan bien y no miren a quien. Trabajen, luchen, prediquen con el ejemplo, sean auténticos aunque los critiquen; no hagan suyos, sin analizar profundamente, los criterios de otros; húyanle a la autosuficiencia, no se crean eruditos sin serlo; piensen siempre que hasta un analfabeto, en un momento dado, puede enseñarles algo útil en la vida; sean éticos y leales a los principios martianos, representen dignamente a Cuba donde quiera que vayan y traten de estar en paz con sus conciencias».[1]

¡Muchas felicidades a esta Maestra incansable, que en su aniversario 90, sigue acompañando a la Historia!

 

[1] Entrevista a Carmen Almodóvar. Vivo orgullosa de ser Maestra, Espacio Laical No.4 año 2010. La Habana, Cuba.