Casa de Iberoamérica: pensar también el futuro

Fiesta de la Cultura Iberoamericana 2017

Casa de Iberoamérica: pensar también el futuro

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Holguín, Fiesta de la Cultura Iberoamericana
  • Eduardo Ávila Rumayor, actual director de la institución holguinera y presidente del Comité Organizador de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Foto tomada de Trabajadores
    Eduardo Ávila Rumayor, actual director de la institución holguinera y presidente del Comité Organizador de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. Foto tomada de Trabajadores

El 23 de octubre de 1993 —teniendo como antecedente inmediato las celebraciones por el V Centenario del Encuentro de las dos Culturas— el Dr. Armando Hart Dávalos, entonces Ministro de Cultura, y el investigador José Manuel Guarch Delmonte, fundan la Casa de Iberoamérica con el objetivo de profundizar, a partir del estudio y promoción de la cultura nacional y regional, en las relaciones histórico–culturales que conforman la cultura en el continente. Ese mismo año surge la Fiesta de la Cultura Iberoamericana como evento integrador donde confluyen espacios teóricos, artísticos, comunitarios y de animación sociocultural que propicia el diálogo, el intercambio y la solidaridad.

Veinticuatro años después de la fecha fundacional, la Casa de Iberoamérica consolida sus intereses iniciales y se proyecta “en diálogo continuo con la región”, como asegura el DrC. Eduardo Rafael Ávila Rumayor, actual director de la institución holguinera y presidente del Comité Organizador de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana.

A 24 años de fundada, cómo podríamos resumir el trabajo sociocultural y de pensamiento de la Casa de Iberoamérica.

La Casa de Iberoamérica se funda con el interés de continuar los debates generados alrededor del V Centenario del Encuentro de las dos Culturas: el significado del hecho y lo que debía proyectarse en cuestión a esa relación. Ese es un principio básico de la fundación de la Casa: salvaguardar nuestra historia, recuperar la memoria, reconocer culturalmente lo que nos identifica y también nos distingue; en eso la Casa tuvo y ha tenido una proyección de trabajo durante estos 24 años. Surge también en una época en que se decidió potenciar la cultura como un recurso que posibilitaba salvar económicamente al país. Se pensó, además, potenciar todo el oriente cubano con una propuesta cultural atractiva, que coincidió con el desarrollo del turismo en la región, cuestión que fue, a la práctica, uno de los elementos que ayudó a superar la etapa del período especial.

La visión que tuvieron los fundadores —Armando Hart Dávalos, los directivos culturales, y José Manuel Guarch Delmonte, director fundador de la Casa— tiene que ver con esas razones. Tiene que ver, además, con proyectar la cultura de Holguín no solo en el área latinoamericana sino también mundialmente. Creo que en estos 24 años, con sus altas y bajas, la Casa ha seguido sosteniendo ese proyecto fundacional, pues mantiene una lógica de intercambio permanente, en diálogo continuo, con la región iberoamericana, pero también una relación de plena y abierta discusión sobre los problemas que hoy atañen al área geográfica, política y cultural que significa Iberoamérica.

La organización y desarrollo de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana ha distinguido el trabajo de la Casa…

La Fiesta surge posterior al hecho de la celebración por el V Centenario en 1992, que pudiera considerarse quizá la Fiesta cero o el punto inicial. En 1993 se funda la Casa y con ello arranca todo el desarrollo de la Fiesta de la Cultura Iberoamericana. No coinciden en términos de fecha por las afectaciones en octubre por el paso de ciclones —Ike y Sandy afectaron la provincia en fechas cercanas o coincidentes a la Fiesta— que conllevó a afectaciones reales e impidió la continuidad en los números de la Fiesta. Este es un proyecto que se ha defendido desde la Casa, las autoridades políticas y de gobierno y las autoridades culturales, incluyendo al Ministerio de Cultura en primera instancia, lo que hoy hace que estemos cumpliendo 24 años con tan buena salud y trabajadores jóvenes graduados de un grupo importante de carreras en la Universidad de Holguín y otras del oriente cubano. Eso le da a la Casa de Iberoamérica la capacidad de pensar el futuro.

Pero además de la Fiesta, la Casa mantiene una plataforma constante de trabajo e investigación.

La Casa está diseñada con tres áreas de resultados claves o grupos de trabajo. Uno de los más importantes es el grupo de gestión de proyectos; vemos la investigación no solo como resultado académico sino como la capacidad que tiene de transformar determinados procesos… Tiene, además, un área de Comunicación Cultural y Relaciones Internacionales, porque también la Casa parte de ese principio: comunicar lo que se hace y mantener un diálogo permanente con la región iberoamericana y otras partes del mundo; a la larga esta constituye la plataforma que sustenta la Fiesta como evento internacional. Es difícil, en las condiciones que se han tenido en estos 24 años, mantener la memoria histórica, pero hay una enorme colección de resultados investigativos hechos o conducidos académicamente por trabajadores de la Casa. Existe toda la estela de resultados que ha dejado el Premio José Manuel Guarch, pues no solo los resultados premiados quedan en la Casa sino que se incorporan también todos los que participan, estas son obras de valor y constituyen referentes luego usados por estudiantes e investigadores en el Centro de Información. Tenemos una riquísima colección de literatura especializada en temas de historia y cultura latinoamericanas, resultado del donativo de los cientos de delegados que cada año pasan por la Casa y dejan sus obras o traen otras representativas de sus pueblos, y que vamos atesorando y poniendo a disposición del pueblo holguinero y cubanas.