Casino campestre: el mayor parque urbano de Cuba

Casino campestre: el mayor parque urbano de Cuba

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Camagüey
  • El parque camagüeyano Casino Campestre, el más extenso de la isla construido dentro de una población. Fotos del autor
    El parque camagüeyano Casino Campestre, el más extenso de la isla construido dentro de una población. Fotos del autor
  • El parque camagüeyano Casino Campestre, el más extenso de la isla construido dentro de una población. Fotos del autor
    El parque camagüeyano Casino Campestre, el más extenso de la isla construido dentro de una población. Fotos del autor

El parque camagüeyano Casino Campestre, el más extenso de la isla construido dentro de una población, representa un complejo socio-cultural que atrae visitantes nacionales y extranjeros. También escenario de la Feria Internacional del Libro, peñas literarias y otros eventos literarios.

La comarca de pastores y sombreros, como definiera Nicolás Guillén a la más oriental de las provincias centrales de la isla, cuenta con este sitio considerado por los especialistas un gigantesco jardín botánico.

Este espacio, conocido también como el verde corazón de esta ciudad de arquitectura colonial ―fundada el 2 de febrero de 1514, según la tradición―, surgió en la segunda mitad del siglo XIX y posee más de 131 mil 500 metros cuadrados de extensión.

Se trata de un parque visitado por cientos de personas de diversas partes de Cuba y del mundo, atraídas por las condiciones naturales, la conformidad de respirar un aire puro y observar una variada vegetación, entre la que resalta una ceiba plantada en mayo de 1902.

Consta en la historia que los terrenos eran propiedad de Salvador Cisneros Betancourt, segundo Marqués de Santa Lucía, y no es hasta el 25 de mayo de 1856 que se otorga el permiso para construir el parque en un paisaje que luce frondosos árboles.

La reserva arbórea urbana, de variadas especies de la flora cubana, fue denominada en 1916 Gonzalo de Quesada, pero la población continúa llamándola Casino Campestre. Su origen guarda relación con las Ferias de la Caridad, celebraciones agropecuarias e industriales que tuvieron mucho éxito en la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

Entre las márgenes del río Hatibonico y el arroyo Juan del Toro, en terrenos de la parte fundacional de la villa, se instaló la primera Feria-Exposición (1856-1889), donde quedó asentado para la posteridad el Casino Campestre, rodeado de diversos árboles maderables.

Distinguido por su atractivo y belleza, el parque deviene sitio natural de valores históricos y botánicos, donde se destacan, además, la gruta y la glorieta ―obras arquitectónicas construidas a partir del siglo XX―, así como una instalación para juegos infantiles y un zoológico.

El casino y hechos relevantes de la historia cubana

El Casino Campestre se caracteriza además de por su vasta vegetación, por acoger disímiles estatuas que rinden tributo a personalidades y hechos relevantes de la historia de Cuba.

Entre sus homenajes resaltan los dedicados a las luchas por la independencia, como el monumento al coronel del Ejército Libertador Ramón Silva y al presidente del Consejo de Gobierno de la República de Cuba en Armas, Salvador Cisneros Betancourt, quien se opuso a la intervención estadounidense en el país caribeño. También sobresale el homenaje erigido al Libertador Desconocido, en respuesta a una iniciativa del Consejo Territorial de Veteranos.

Otro monumento es el conmemorativo del vuelo Sevilla-Camagüey, travesía que fue realizada en 1933 por los aviadores españoles Mariano Barberán y Joaquín Collar, una de las hazañas de las alas hispanas.

El Casino Campestre es uno de los más extensos parques urbanos del Caribe, que debe convertirse en referencia internacional en el cuidado del patrimonio forestal y la protección del medio ambiente. También presenta condiciones para transformarse en espacio ideal para los niños, adolescentes y jóvenes, y en escenario de actividades culturales y artísticas.

Por su parte, Ángela González escribió: “es como si la naturaleza brotaba de la tierra y su fragancia perturbaba los sentidos. Los pájaros con sus trinos amenizan la estancia de unas parejas de enamorados sentados en los bancos”.

También en sus orígenes fueron categóricos algunos visitantes, como Mariano Aramburu, considerada una persona culta de la época, quien afirmó no saber de ciudad extranjera, de población e importancia equivalentes a las de Camagüey, que tuviera ornamento semejante.

Notas:

Cuba: Las ocho primeras villas: una excursión por el tiempo, del propio autor.