Cimarrón y los colores de la memoria

Cimarrón y los colores de la memoria

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Plásticos, plástica cubana, Miguel Barnet, Biografía de un cimarrón
  • Bosque, imagen de una obra de Giorgia Rojas para el texto Cimarrón y los colores de la memoria, sobre una exposición titulada Raíces en homenaje a la obra de Barnet.
    Bosque, imagen de una obra de Giorgia Rojas para el texto Cimarrón y los colores de la memoria, sobre una exposición titulada Raíces en homenaje a la obra de Barnet.

En las paredes del Café Bohemio, ubicado en la Plaza Vieja del Centro Histórico de la capital, habita Es­teban Montejo.

Cuando se cumplen 50 años de la edición príncipe de Bio­grafía de un Cimarrón, el texto de­viene punto de encuentro para que una artista italiana, Giorgia Ro­jas Mó­naco y un crea­dor cubano, Jorge Del­gado reinterpreten desde sus particulares poéticas visuales, al héroe rescatado del ano­nimato mediante la prosa del poe­ta Miguel Barnet, quien fundó con esa obra el género de la novela testimonio en las letras hispanas.

Giorgia Rojas se animó a recrear simbólicamente la memoria de un personaje excepcional. En ningún momento se deja seducir por las vi­vencias narrativas; opta más bien por imaginar lo que los ojos del cimarrón y mambí fijaron durante sus andanzas por el monte. Y luego, en una serie de pinturas sucesivas consagró su propia mirada a ese monte, a la naturaleza, a los prodigios de la cercanía con los efluvios vitales del entorno.

No es ajena su pintura a una tradición del arte europeo. Existe una marcada vecindad con la estética del fauvismo, pero la gama cromática que distingue a la artista no es arbitraria ni apabullante. El manejo que hace Rojas Mónaco con el color transmite al espectador la car­ga de estados anímicos que van des­de cierto deslumbramiento has­ta la ín­tima reflexión, y una sutil carga de erotismo a través de la exu­berante vegetación tropical, to­do en piezas de mediano y gran formato.

En contrapeso Delgado pinta lo que muy bien conoce. Su cimarrón es alma y carne de su memoria, de ahí el filón testimonial que explota, no solo cuando alude oblicuamente a un pasaje de la novela, sino también en otras imágenes de la muestra en que revela el pintor su linaje. Alude el artista insular al mundo de los orishas, esos que protegen al fugitivo cimarrón.

Raíces se titula la exposición y en verdad se trata de compartir orígenes y aventurar un puerto de llegada. Las pupilas atentas sabrán descubrir lo que cada artista por su lado a su vez ha descubierto, y es muy probable, casi seguro, que en el receptor de estas obras se abra paso una idea sugerente de lo que cimarronaje, libertad e identidad representan.

Por: Virginia Alberdi

Tomado de Granma