Cine con el corazón en Cuba

Cine con el corazón en Cuba

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Medios audiovisuales y radio, 15 Muestra Joven ICAIC, emigración
  • Miguel Coyula, director de Memorias del desarrollo.
    Miguel Coyula, director de Memorias del desarrollo.

El tema del viaje, más allá de lo físico, es una constante en los jóvenes realizadores, según confirmó el encuentro Raíces y rutas: cine cubano de la diáspora en el siglo XXI, realizado en el Centro Cultural Cinematográfico ICAIC como parte de las actividades de la 15 Muestra Joven ICAIC.

La tesis de doctorado de la joven investigadora Zaira Zarza es un proyecto itinerante que visibiliza, discute y estudia el cine hecho por jóvenes cubanos foráneos, posterior a los años 2000. El antecedente de este encuentro fueron tres citas en Canadá, donde se logró aunar a varios directores que viven fuera de país, con el fin que el espectador viera otro punto de vista del tema cubano, “de pronto se logró una audiencia que tenía una visión estereotipada de Cuba, ahora ya es una realidad y estamos aquí”, comentó Zaira.

En este primer programa fueron vistos varios filmes, entre ellos Paquete familiar, Song for Cuba y Distancia, donde del arraigo por el terruño natal, la ausencia de memoria respecto a Cuba por algunos jóvenes nacidos fuera de su tierra o llevados tempranamente a otros sitios y otros temas, son visos constantes en la mirada de estos realizadores.

A la proyección siguió un panel que discursó sobre el tema Volviendo a casa: cine cubano, nación e imaginación en la diáspora, compuesto por Heidi Hassan, Aram Vidal, Miguel Coyula, todos realizadores cubanos radicados en el exterior, así como la psicóloga Consuelo Martín, especialista en las relaciones de diáspora y sociedad, quien expresó que los audiovisuales proyectados abogan por una identidad cubana muy fuerte. Sus estudios sobre la vida cotidiana, familia y emigración le permiten definir tres tipos de emigración: la forzosa (exilio político), la económica y la familiar.

Contrario a lo que muchos creen, la emigración en Cuba no se ubica a partir de 1959, sino desde 1830, fecha en que se migraba hacia muchos países, sobre todo, a España.

A partir de 1959 se politiza el fenómeno, “se fusiona el problema familiar con el político, eso llegó hasta los ochenta, momento que se produce el éxodo del Mariel y llega una emigración atípica a los EE.UU. de 125 mil personas en seis meses. En 1990 ocurre otra cosa, el discurso del emigrante aquí es el clásico”, subrayó.

Esta destacada psicóloga considera que el cine no abordó este tema durante buen tiempo, hasta que después de los noventas aparece Balsero, un filme que trata el tema de la emigración desde lo humano. Valora que este proceso, actualmente permite la posibilidad del  retorno, dada la flexibilidad en las regulaciones migratorias, pero muchísimas personas sienten incertidumbre con su estatus como individuos, “es algo que llamo in bewteen, no somos ni de aquí ni de allá, estamos en el medio”, concluyó.

Otro asunto tratado fue el problema de la producción y la distribución. Miguel Coyula, director de Memorias del desarrollo (2010), largometraje de marcada referencia dentro y fuera de Cuba, valoró el problema de la distribución: “mis películas se han estrenado en otros países de manera oficial, no así en Cuba que solo se ha visto en algún festival o muestra”. Por su parte Aram Vidal, considera que a muchos realizadores cubanos de la diáspora, los define un modo de producción atípico, “no esperamos que estén todas las condiciones de producción, tenemos que ser creativos para terminar nuestros filmes”; mientras que a la realizadora Heidi Hassan le embarga el sentimiento de incertidumbre respecto a identidad, “tengo un conflicto sobre si soy una cineasta cubana o no; muchos me dicen que no porque no resido en Cuba, (…) gracias a esta muestra y el proyecto de Zaira he podido erguir la cabeza”, manifestó. Respecto al modo de producción confesó: “no tengo punto de referencia para producir, hago varios roles: sonido, fotografía, edición, etc”.