Con Fernando Corona caminamos Sol Adentro

Con Fernando Corona caminamos Sol Adentro

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Casa de México
  • Con catorce libros publicados, la mayor parte de ellos poemarios, regaló a los asistentes a la casa Benito Juárez, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, una lectura de casi treinta minutos. Fotos: Kathy D´AlFonso
    Con catorce libros publicados, la mayor parte de ellos poemarios, regaló a los asistentes a la casa Benito Juárez, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, una lectura de casi treinta minutos. Fotos: Kathy D´AlFonso

Por estos días, visita por primera vez la Habana, el escritor mexicano Fernando Corona. Recorre la ciudad que ha leído cientos de veces a través de sus autores y de los versos de Martí, de quien se declara deudor, al igual que de otro volcán de la letras, el mexiquense Alfonso Reyes. Precisamente este último es quien lo hace unirse en compromiso y entusiasmo con los asiduos asistentes de la tertulia Sol adentro,  que organiza la poeta y profesora Juanita Conejero, quien le ha coordinado un pequeño programa de actividades en la capital cubana.

Fernando, con una formación universitaria en letras clásicas, ha experimentado un giro importante en su horizonte intelectual, hacia las raíces culturales latinoamericanas, desde sus etapas precolombinas siguiendo su evolución hasta la actualidad, convencido de que el poeta que no tiene contacto con su ancestralidad, deja de serlo. Para él, el hecho creativo es también un compromiso social y espiritual con lo producido y con el público a quien se destina, ya que la obra solo se completa en el intercambio de almas que se produce en el acto de leer.

Ante la pregunta de que creía de los múltiples festivales y ferias de libros que se organizan en México como espacios para la promoción de los autores, la literatura y la lectura; responde que tiene mucho de pasarela y poco de lo que se necesita para la buena salud de la poesía. Acota, que adolecen, en muchos casos, de la necesaria mesura e intención cultural adecuada que los aleje del artificio que puede producir un escenario y los acerque verdaderamente al público. Por lo que debe seleccionar bien donde participar y equilibrar correctamente los tiempos de intervenciones públicas y de trabajo en la intimidad.      

Con catorce libros publicados, la mayor parte de ellos poemarios, regaló a los asistentes a la casa Benito Juárez, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, una lectura de casi treinta minutos a modo de recorrido por la mayoría de su obra lírica, siendo sin dudas la temática romántica la más aceptada por el nutrido público que colmó el portal interior del centro cultural, sobre todo la escrita para su abecedario-poemario Amatorio.

Ante el afecto recibido en su ciudad de La Habana, este creador que se declara introvertido, disfruta de la hermosa libertad que ofrecen los versos y los oídos receptivos que en esta tarde especial de noviembre se han repartido a manera de regalo por el aniversario 498 de San Cristóbal y por el primer encuentro en las calles adoquinadas que vieron nacer al Apóstol de nuestra independencia.

Una pincelada humorística, salida de la actuación del Premio Nacional de Arquitectura Augusto Rivero, arrancó una hilarante carcajada que con la versión de Tiene que haber de to, sirvieron para despedir un Sol de noviembre, que sin dudas habrá de recordarse como el largamente deseado encuentro de amigos que, desde siempre se han confabulado para el arte y el sincero hecho de confraternizar a pesar de distancias y silencios.