Concierto memorable: Bobby Carcassés en el Jazz Plaza 2018

Concierto memorable: Bobby Carcassés en el Jazz Plaza 2018

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Jazz Plaza, música, Teatro Nacional, Bobby Carcassés
  • Bobby accionó con su música lo que sería la explosión de júbilo y goce de esta edición que será recordada por muchos por elevar la concepción del evento.  Fotos del autor
    Bobby accionó con su música lo que sería la explosión de júbilo y goce de esta edición que será recordada por muchos por elevar la concepción del evento. Fotos del autor

Sobriedad y éxtasis, en recorrido musical por lo más raigal del ámbito jazzístico, confluyeron en el espectáculo ofrecido por Bobby Carcassés, en concierto inaugural del XXXIII Festival Internacional Jazz Plaza 2018.

La ejecución del genial músico y sus invitados, generó beneplácito a los asistentes a la sala Avellaneda del Teatro Nacional de Cuba en la primera noche de esta, ya, histórica cita.

Y no es de gratis el término, el público común está presente en este universal género. Gente humilde, desplazada —de mayoría negra en los Estados Unidos, descendientes de africanos—, le dieron cuerpo y vida. Un proceso parecido formó la identidad cubana: taína, negra, española; resultado: esta mixtura ritmática expresa en nuestra música popular que, al igual que el jazz, es traza indeleble de nuestra cultura; por eso ambas estuvieron presentes en la  velada.

Afroswing, la nueva agrupación del gran “showman” de Cuba, develó instantes memorables. Al piano, Roberto Carcassés, junto a nuevos y talentosos instrumentistas que brindaron una nota alta a los temas puestos a consideración. Excelentísima la cuerda de saxofones, llamó la atención por su destreza y fuerza expresiva.  

Mi mejor canción, canción de la autoría de José Antonio Méndez, abriría la jornada, cantada a “capella” y a puro jazz por Bobby.

Varios números subrayaron el pentagrama sonoro clásico cubano referido antes —rumba, son, latín jazz, la llamada descarga cubana— algunos de la autoría del propio músico como Caravana. La danza irrumpió el escenario con la enérgica y seductora coreografía del ballet Afrojazz.

La selección de artistas invitados, de altura. El joven saxofonista Yosvany Terry, ahora mismo uno de los músicos cubanos que hace eco en la escena internacional jazzística, sobre todo en los Estados Unidos, causó admiración. Su interpretación estuvo orlada de suavidad y dulzura, a la vez, de embeleso, según exigió el momento. 

Igualmente, desde lo clásico, el quinteto de viento Santa Cecilia. Luego acompañarían a Afroswing, los jóvenes abuelos de bailarines de Santa Amalia. Orlando Valle, Maraca, puso su flauta al servicio de la especial noche.

Curiosa la asistencia de público foráneo, desde horas tempranas invadió la entrada del Nacional, muestra del fervor y el regocijo por la actuación de los músicos cubanos junto a los foráneos, acertada idea de los organizadores del evento.

Tal era la avidez del músico norteamericano David Amram, un “joven” de 87 años, que apresuró su actuación, recibida por todos con agrado. Profesión unida al talento, validan al multinstrumentista. Respeto por la música cubana al interpretar una composición suya dedicada a un grande de la percusión cubana: Chano Pozo, quien hiciera furor en el jazz y lo revolucionaría.

Otro percusionista, Pancho Terry y su eterno Chequeré, sumaría vítores a la noche. Resultado del concurso Joyazz y músico consagrado ya, además de constituir ejemplo y certificado del trabajo de las escuelas de música en Cuba, el joven trompetista Yasek Manzano, deleitó con sus solos en el instrumento.

En fin, Bobby accionó con su música lo que sería la explosión de júbilo y goce de esta edición que será recordada por muchos por elevar la concepción del evento.