Conversaciones con Orlando Vergés

Un Festival cimarrón

Conversaciones con Orlando Vergés

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Escénicos, Santiago de Cuba, Fiesta del Fuego, cultura cubana
  • Cada año, del 3 al 9 de julio se celebra en Santiago de Cuba, Fiesta del Fuego.
    Cada año, del 3 al 9 de julio se celebra en Santiago de Cuba, Fiesta del Fuego.

Sin visas, sin trámites migratorios, sin otro pasaporte que el carnet de identidad. Regresé hace unos días del Caribe. De la Fiesta del Fuego, ese festival sui géneris que cada año impertérritamente del 3 al 9 de julio se celebra en Santiago de Cuba.

En la Casa del Caribe, fundada hace casi cuarenta años por Joel James, me siento a conversar con Orlando Vergés, director de esta institución desde hace una década. Tenemos solo unos minutos pues constantemente entran sin protocolo protagonistas de la Fiesta; Juancho, El babalao; Pablo Milanés, El Hougán de Pilón del Cauto; Madelaine, La espiritista de El Cobre…

Vergés, acaba de publicar la extensa y prolija compilación Expresiones de la cultura popular y las tradiciones santiagueras en la Colección con que la Fundación Caguayo preserva la memoria cultural de Santiago.

¿Qué cosa es la Fiesta del Fuego?

Un evento internacional multidisciplinario donde las estrellas son los grupos portadores de la cultura popular tradicional. No solo de Cuba, sino también de los pueblos que conforman El Caribe. Y más allá. Porque ya se sabe que el ser caribeño no se enmarca en una zona geográfica determinada. Es una actitud ante la vida. Un modelo cultural que puede estar dándose en Pernambuco, Brasil o en New Orleans, Estados Unidos. Vaya, que he conocido a japoneses perfectamente caribeños.

Este año la edición 36 fue dedicada a Ecuador, que lamentablemente no pudo, tras el terremoto, traer la delegación que hubiera querido, pero aun así, se las arregló para brillar en sus galas y presentaciones. Bonaire, esa pequeña isla de las Antillas Holandesas será la invitada de la próxima fiesta y como tal recibió la mpaka de manos de las autoridades santiagueras.

(lampaka, explicada potablemente, es un pequeño receptáculo hecho de cuerno de buey, cera y espejo que guarda atributos mágicos y es como un pasaporte a la libertad del cimarrón que la porta. Y cimarrones somos todos en este afán de buscar el mundo mejor entre el cielo y la tierra.)

Es en el epicentro de la ciudad donde confluye el desfile inaugural, en el mismísimo parque Céspedes, flanqueado por la primera casa que dicen construyó Diego Velázquez, el Hotel Casa Granda fundado hace más de un siglo, la catedral del ángel de las alas abiertas y el Ayuntamiento Municipal donde desde uno de sus balcones anunció Fidel la libertad definitiva.

Y hay un semillero de locaciones con disímiles propuestas artísticas y culturales se disemina por la ciudad; coloquios teóricos de lo humano y lo divino, exposiciones de artes plásticas, muestras danzarias y teatrales, ceremonias religiosas, el Encuentro de poetas del Caribe, recitales de música, en fin, toda la amalgama de expresiones de los pueblos.

Oí una vez decir a Abel Prieto, en su, como se dice ahora, primera temporada, afirmar que todo hombre de la cultura debía venir alguna vez al Festival del Caribe.

¿Cómo llegas a la Dirección de la Casa y el Festival?

Cuando se funda el Festival y la propia Casa, porque como sabes aquí se produjo un fenómeno ciertamente a la inversa: generalmente los eventos nacen de las casas matrices pero en este caso surge primero el festival y luego la casa como una necesidad. El Festival había tenido su génesis en un evento sobre las artes escénicas caribeñas que el propio Joel y gente como Rogelio Meneses, Fátima Patterson, Carlos Padrón, Andrés Caldas, Ramiro Herrero… habían organizado. Pero bueno, cuando se produce todo esto yo estaba terminando mi maestría de Filosofía en Moscú.

Pues llego recién graduado, casi almidonado y me ponen a trabajar en la Dirección de Cultura en el área de Programas Culturales y ahí, estudiando a fondo los procesos culturales me reencuentro conmigo mismo: un muchacho criado cerquitica de la avenida Martí, que es el emporio del Santiago profundo. Entonces me vuelvo a acercar a las congas, las comparsas, las ceremonias religiosas, pero no desde arriba ni tras la lupa del investigador social sino desde el mismo núcleo de las cosas.

Pues Joel se fija en mí, por alguna razón que ahora mismo desconozco, y me pide que me vaya a trabajar con él. Aquí continúo mis investigaciones con mayores facilidades y después ya voy alcanzando cierta visibilidad entre los líderes de los grupos portadores de la cultura popular y tradicional.

Luego tuve el privilegio de Coordinar el Festival, claro, siempre bajo la guía de Joel. Como tú sabes él muere a solo días de iniciar el Festival de 2006 y aquello fue como un estreno terrible para mí.

Ha sido muy difícil dirigir la Casa y el Festival pues es una tarea colosal. Yo creo que ha sido posible gracias a mis compañeros aquí, a la Dirección de Cultura, el  Gobierno y el Partidode la provincia que entienden el Festival como parte esencial de los valores santiagueros, a mucha gente en el Ministerio de Cultura, a artistas como Lescay, a Hart y Abel,a los cientos de portadores y religiosos y a que Joel, aunque parezca a algunos que no está, me sigue guiando los pasos.

Algunos piensan que el Festival del Caribe es cosa de tambores y negros

El Festival es cosa de raíces, que a nadie le quepa dudas, aquí cabe lo auténtico: un concierto de laúd o de tres y la celebración de los bandos rojo y azul de Majagua y las fiestas campesinas, Sonia Silvestre, Johnny Ventura, el Steel band de El Cobrey el Platanal de Bartolo que este año se trasladó de San Luís de las Enramadas para acá.

Pero aquí tiene espacio dignificado lo que durante muchos siglos estuviera en el cepo. Mira, yo veo Palmas y Cañas, un excelente programa de la televisión cubana y ahí dicen: “Donde nace lo cubano”. Perono he visto el programaCeibas y Cañas, por ejemplo, donde se diga también: “Donde nace lo cubano”. Porque ya se sabe dónde nace lo cubano, que no es de un solo lado, pero hay que decirlo.Vaya, que también es cosa de negros, donde nace lo cubano.

De manera que el Festival promueve y preserva la cultura popular tradicional sea cual sea y de las fuentes de donde venga, de todos los colores. Pero sobre todas las cosas, la genuina, la de los portadores, la no estilizada ni pintorescamente folclorizada para gusto del turismo o para el goce de los poderosos. La que fue trasladada hasta hoy de padres a hijos. La auténtica, la que nos salva en medio de la terrible globalización neoliberal de estos tiempos.

Y en esto tienen que ver mucho también los investigadores. Ahí está Julito Corbea, Alexis Alarcón, Kenia Dorta, Abelardo Larduet, Manuel Vila, Raúl Ruíz Miyares, alguien tan especial como Gladys González Bueno, “la India” y otros que ya no están entre nosotros como María Nelsa Trincado y Julián Mateo, y desde la poesía Jesús CosCausse, que desde sus distintas aristas y perfiles han conceptualizado la articulación natural de la cultura popular en el gran entramado de la nación.

Estoy hablando de una cultura de la resistencia y si, es verdad, también los negros y los tambores tienen que ver con eso. Y los blancos, y los achinaos. Y los jabaos, esa raza del futuro que somos los cubanos.

¿Quién era Joel James?

Te rectifico. Debieras decir ¿Quién es Joel James? Joel es el alma de todo esto. Ahí ves sus botas, como alguien dijo: “de eterno caminante”. Luchador de la clandestinidad, miembro del Ejército Rebelde, combatiente internacionalista, historiador, antropólogo, narrador. Un investigador de pura cepa y desde adentro. Jamás abordó tema alguno desde la cultura libresca. Joel se adentra, se incorpora, en su campo de estudio sea el religioso, el histórico o el puramente antropológico.

Es un pensador como pocos en Cuba y la región. Y a fe mía, creo que aún su obra no tiene todo el reconocimiento que merece. Merece el Premio Nacional de Ciencias Humanísticas y Sociales. Ya sé que no lo entregan pos morten. Pero siempre puede haber una primera vez.

Sus libros son de obligada referencia en cualquier estudio de la cultura patria: obras de necesaria relación como El vodú en Cuba, Los sistemas mágico-religiosos cubanos, En las raíces del árbol, Alcance de la cubanía, El Caribe entre el ser y el definir, La muerte en Cuba, Cuba la gran nganga, Sobre muertos y Dioses, La brujería cubana: el palo monte. También están sus estudios históricosentre ellos José Martí en su dimensión única, Aproximación al Diario de Campaña de José Martí, Cuba la república dividida contra sí misma, Fundamentos sociológicos de la Revolución Cubana. Vergüenza contra dinero y otros que conforman un universo de sabiduría científica nacida desde la propia raíz de los saberes populares ancestrales.

Como narrador publicó entre otros las novelas En el Altar del fuego, Hacia la Tierra del fin del mundo, Semejante al amor, El caballo Bermejo y no puede olvidarse su colección de cuentos Los testigos libro con el que obtuvo en los setenta el Premio 26 de Julio.

Hay todavía una papelería dispersa y sé que María Victoria James, una de sus hijas, trabaja con nuestro apoyo en ese legado.

Pero más que eso Joel es un amigo entrañable, un padre extraordinario (ni Vicky ni Pilarín me dejarán mentir) un hombre de una bondad increíble y un coraje político y personal a toda prueba. Un verdadero líder de la cultura.

Durante todos estos años han mantenido la Revista Del Caribe. ¿Qué puedes decir de esta publicación?

La revista fue fundada por Joel, y es hoy, una de las publicaciones periódicas de corte antropológico más antiguas y de vida ininterrumpida en el país. En ella han jugado un papel esencial el narrador, Jorge Luis Hernández quien hasta su partida fue artífice de la obra, Julito Corbea que es además el Historiador de El Cobre y, especialmente quiero referirme a la labor ingente que en los últimos años ha venido desarrollando León Estrada como jefe de redacción y editor.

La revista Del Caribe es, no cabe dudas, en cada uno de sus números, material de referencia para Cuba y la región. En ella han publicado frecuentemente personalidades como nuestra Olguita Portuondo o los más altos exponentes de la intelectualidad de la región. Ella abre sus páginas a estudios antropológicos de todo corte y tienen espacios en sus páginas las más diversas expresiones religiosas, etnográficas y culturales en general.

Por último, Vergés, ¿Hay Festival del Caribe para rato?

Mira, llegamos hasta esta 36 edición interrumpida con espíritu renovador y claridad en nuestros objetivos y sueños. Es cierto que hemos tenido que atemperarnos a las nuevas condiciones del país. Pero recuerdo que cuando en esta ciudad, en pleno Período Especial, se suspendieron los carnavales, el festival siguió en las calles. Joel decía: si no hay luz, nos alumbramos con antorchas, si no hay hoteles, nos alojamos en casas de campaña. Ese ha sido el espíritu. Tú puedes restringir cualquier cosa material. Pero no puedes restringir las expresiones culturales.

Seguiremos trabajando para que la Fiesta del Fuego, siga siendo durante todo el año, y no solo del 3 al 9 de julio, una tea incendiaria que proteja la nación de todos los males. Este es, un Festival cimarrón.