Crecer o no crecer. He ahí la cuestión

Crecimiento de la Asociación de Escritores

Crecer o no crecer. He ahí la cuestión

Etiquetas: 
Asociación de Escritores, crecimiento, UNEAC
  • Este crecimiento se ha distinguido por la presentación de un considerable número de aspirantes de todas las provincias del país.
    Este crecimiento se ha distinguido por la presentación de un considerable número de aspirantes de todas las provincias del país.

Desde hace unos meses la Asociación de Escritores de la UNEAC se encuentra inmersa en el proceso de crecimiento de nuevos miembros al gremio. Se trata de uno de los procesos más complejos de la organización toda vez que asegura el relevo, la savia fresca, la elevación de lo cualitativo y por tanto la continuidad de las misiones de la llamada vanguardia artística.

Los tribunales seleccionados, todos de indudable prestigio, tienen ante sí una homérica tarea que solo puede asumirse con eticidad y consecuente sentido de la justicia. No hay dispensas ni las debe haber si queremos que el arribo a la organización esté signado por el verdadero mérito que confiere la obra literaria.

No todos los aspirantes podrán entrar en la Asociación. A algunos habrá que decantarlos lo que no quiere decir que el futuro les esté vetado por siempre. La literatura es duro oficio que requiere, ya se sabe, talento, perseverancia y estudio constante. Y no valen manos blandas ni espíritu dadivoso so pena tener que lamentar la socavación del prestigio de la UNEAC.

El rigor es, a todas luces, la piedra angular del procedimiento evaluativo. La inclusión de un nuevo miembro ha de basarse en la estricta calidad —entiéndase integral— de su obra y, diría yo, de su persona. Pasaron los tiempos de añejar el paso de nuevos talentos teniendo como impedimento la temprana edad o de contar, como requisito esencial la cantidad de libros publicados o quién sabe cuáles prerrogativas.

A esta organización no se llega para formarse profesional y creativamente. Pero tampoco se trata de aspirar a la máxima genialidad literaria para el ingreso. Sé de quienes son reacios a la aceptación de los más jóvenes y que prefieren añejar un poco más el talento en las cavas de la espera. Algunos a su vez prefieren resguardar el coto de los ya elegidos y hacerlo casi inaccesible. Otros votan por hacer más abiertas y flexibles los procesos de captación. Lo cierto es que a la asociación le hace falta crecer pero crecer bien, en aptitud y actitud, pues ya se sabe de ciertas admisiones de otrora que, sin calidad ni perspectivas, no merecen un sitio en nuestras filas. Pero, eso es harina de otro costal.

Este crecimiento se ha distinguido por la presentación de un considerable número de aspirantes de todas las provincias del país. En tal sentido se destacan, además de la propia La Habana, los territorios de Granma, Pinar del Río, Villa Clara y Camagüey.

Las solicitudes de jóvenes son bien significativas, lo que habla por sí mismo, del prestigio de la institución entre el nuevo talento literario del país. Y, en cuanto a las diferentes secciones de la Asociación, se destaca la de Poesía, con un mayor número de aspiranturas, entre todas.

Ahora, los tribunales y estructuras están ultimando detalles para poner punto final al proceso. Un proceso que nos hará sin dudas más fuertes, más capaces y más prontos en nuestra incidencia en el desarrollo de la batalla que libramos por preservar y seguir engrandeciendo la cultura de la nación.

Prometemos en otro comentario dar cifras finales del crecimiento, tal como quedará, de la Asociación de Escritores de la UNEAC.